Reforma fiscal de EU, riesgo para economía mexicana: grupo financiero

Afecta de manera la promoción de atraer la inversión extranjera directa, expuso Gabriela Siller, directora de análisis económico y financiero del Grupo Financiero Base.


dic 06 18:46


Ciudad de México. La reducción de impuestos a las empresas en Estados Unidos, ya aprobada por ambas cámaras del Congreso, es un riesgo para la economía y la estabilidad financiera en México. Una vez que entre en vigor, reducirá el ingreso de inversión extranjera directa, un hecho que a mediano y largo plazo reducirá el crecimiento, y abrirá la puerta a la salida de capitales, debido a que para algunas compañías será más redituable llevar sus ganancias a aquel país que reinvertirlas aquí.

“La reforma fiscal en Estados Unidos afecta de manera directa la política de los años recientes de promover la exportación de bienes manufacturados en México y de atraer inversión extranjera directa”, expuso Gabriela Siller, directora de análisis económico y financiero del Grupo Financiero Base. “En un plazo de diez años, puede cambiar la producción de productos de valor agregado para regresar al país a la maquila tradicional y, con ello, causar una disminución de los salarios”, añadió.

El sábado pasado, el Senado de Estados Unidos aprobó una propuesta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para reducir impuestos, que incluye una disminución de 35 a 20 por ciento en el impuesto a la renta de las empresas. El paquete había sido avalado previamente por la Cámara de los Representantes. El presidente Trump tiene la intención de promulgarla antes de Navidad.

Siller coincidió en que el efecto de los cambios fiscales en Estados Unidos pueden ser más negativos para la economía mexicana que un eventual rompimiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

La reducción a 20 por ciento del impuesto a la renta de las empresas, ubicaría a Estados Unidos con una tributación menor al promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que es de 24 por ciento y, definitivamente, de México, donde es de 30 por ciento, dijo.

“Una reducción en el impuesto de esta magnitud en Estados Unidos quita competitividad a México. Y si aquí va a haber elecciones el próximo año y cambio de gobierno a partir de diciembre de 2018, no es de esperar que haya posibilidad de procesar una reforma fiscal para contrarrestar los cambios en el sistema impositivo estadounidense”, añadió. La única forma que tendrá México de competir, para retener aquí las empresas, es con los salarios bajos. “Y ello ocurrirá justo cuando Estados Unidos busca, en la renegociación del TLCAN, que suban los salarios en México”.

Una segunda disposición de la reforma fiscal aprobada en Estados Unidos con repercusión en México es la de reducir de 18 a cero por ciento el impuesto que deben pagar las empresas estadounidenses por repatriar capitales a su país.

La medida, consideró, puede provocar la salida de unos nueve mil millones de dólares de capitales de México. “No es una fuga de capitales, es una salida de capitales porque las empresas con domicilio fiscal en Estados Unidos encontrarán más redituable llevarse su dinero sin tener que pagar impuesto allá, que reinvertir esas utilidades en México”, como ahora hacen para evitar la tributación.

Y, una tercera medida con implicaciones sobre México es la creación de un impuesto de 20 por ciento a los envíos de dinero que hagan empresas con sede en Estados Unidos a sus subsidiarias fuera de ese país. Ese impuesto ahora no existe y, de aplicarse, “terminaría por matar el modelo exportador de México”, aseguró.