Trump descalifica esfuerzos de la ONU

Trump calificó el acuerdo nuclear con irán, respaldado por la ONU, como uno de los peores acuerdos jamás hechos, y sugirió que estaba contemplando poner fin a lo que llamó un pacto “vergonzoso” para Estados Unidos.


sep 19 20:16


Con ecos del discurso famoso de George W. Bush definiendo un “eje del mal”, Trump afirmó que “el azote de nuestro planeta es un pequeño grupo de regímenes delincuentes”. Foto Cuartoscuro

Nueva York. El presidente Donald Trump amenazó con la “destrucción total” de Corea del Norte, calificó a Irán de ser un “Estado delincuente” con quien contempla anular el acuerdo nuclear y llamó por cambios fundamentales en los regímenes socialistas de Venezuela y Cuba, mientras que afirmó que Estados Unidos no se someterá a las normas impuestas por autoridades supranacionales al reiterar su lema de “America primero” ante la comunidad internacional reunida en la Organización de Naciones Unidas (ONU).

En su debut ante la Asamblea General de la ONU, el líder estadunidense más reprobado por la opinión mundial se autoelogió y dedicó su discurso a la amenaza bélica y la intervención en un foro supuestamente dedicado a la seguridad internacional y la paz.

Afirmó que Corea del Norte “amenaza a todo el mundo” y, arrimando al mundo más cerca de un conflicto nuclear, declaró que si Estados Unidos “es obligado a defenderse o a sus aliados, no tendremos más opción que destruir totalmente a Corea del Norte”. Agregó que espera que no se tenga que recurrir a eso, y que evitarlo es el papel de la ONU, “veamos que tal lo hace”. Advirtió en referencia al presidente norcoreano Kim Jong-Un que “el Hombre Cohete (Rocket Man) está en una misión suicida”. [“Rocket Man” es una canción de Elton John, pero tal vez el presidente no lo sabe].

Con ecos del discurso famoso de George W. Bush definiendo un “eje del mal”, Trump afirmó que “el azote de nuestro planeta es un pequeño grupo de regímenes delincuentes”, y advirtió que “si los muchos rectos no confrontan a los pocos malvados, el mal triunfará”.

De Corea del Norte pasó a identificar a Irán como otro integrante de esa banda del mal. Después de ofrecer una lista de atrocidades cometidas dentro de ese país y acusarlo de apoyar “terroristas” en el exterior, Trump calificó el acuerdo nuclear con irán, respaldado por la ONU, como uno de los peores acuerdos jamás hechos, y sugirió que estaba contemplando poner fin a lo que llamó un pacto “vergonzoso” para Estados Unidos. La Casa Blanca tiene que certificar al Congreso que Irán sigue cumpliendo con el acuerdo para mediados de octubre.

El hombre más feliz en el público fue el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, feroz opositor al acuerdo nuclear con Irán, quien sonrío abiertamente, y quien después elogió el discurso como uno de los más “valientes” en décadas ante esta entidad internacional.

Trump también hizo referencia a las amenazas del “terrorismo islámico radical”, pero aseguró que su gobierno está ganando esa guerra en varios frentes, sobre todo contra el Estado Islámico en Irak y Siria.

Un eje del discurso fue la palabra “soberanía”, algo que varios observadores indicaban marcaba un cambio fundamental en la política exterior estadunidense, descartando la promoción de valores “democráticos” y derechos humanos, por una posición más “pragmática". “No esperamos que países diversos compartan las mismas culturas, tradiciones o hasta sistemas de gobierno, pero si esperamos que todas las naciones… sostengan el respeto a los intereses de sus propios pueblos y los derechos de toda otra nación soberana”, declaró Trump.

Insistió que esto es lo que define su posición de “America primero”. Agregó que “siempre pondré America primero… igual que ustedes… deberían siempre poner a sus pueblos primero”. Reiteró que los principios de “soberanía, seguridad y prosperidad” son los que deben definir el orden internacional.

Pero aparentemente sin darse cuenta, de repente descartó su promesa de respetar la soberanía y no dictar los sistemas políticos de otros países, al invitar a la “comunidad internacional” a enfrentar a la “dictadura socialista” de Venezuela, acusando que el régimen “corrupto" de Nicolás Maduro ha provocado un desastre económico y social, algo que es “completamente inaceptable y no podemos quedarnos al margen y observar”, invitando a todos los países a ayudar en “restaurar su democracia”. Advirtió que su gobierno está “preparado para tomar más acciones”.

Al mismo tiempo, declaró que se debe de enfrentar al régimen ”corrupto y desestabilizador” cubano, afirmando que “no levantaremos las sanciones sobre el gobierno cubano” hasta que promuevan “reformas fundamentales”.

Con un giro curiosamente nostálgico, Trump arremetió contra el socialismo en general. Afirmó “el problema en Venezuela no es que el socialismo ha sido mal implementado, sino que el socialismo ha sido fielmente implementado”. Añadió que “de la Union Soviética a Cuba a Venezuela, donde sea que el verdadero socialismo o comunismo ha sido adoptado, ha generado angustia y devastación y fracaso”.

Vale señalar que en el círculo político ultraconservador de Trump, la palabra “soberanía” es código que significa que Estados Unidos no se someterá necesariamente a autoridades, reglas o tratados o convenciones supranacionales, incluyendo los de la ONU.

Este martes Trump explicó que “por demasiado tiempo se le dijo al pueblo estadunidense que los acuerdos de comercio masivos multinacionales, los tribunales internacionales que no rinden cuentas y poderosas burocracias globales eran la mejor manera para promover su éxito”, pero que eso dejó abandonados a los ciudadanos, sobre todo la gran clase media. “Mientras Estados Unidos promoverá la cooperación y comercio con otras naciones, estamos renovando nuestro compromiso con el primer deber de todo gobierno, el deber a nuestros ciudadanos”, algo que lo llevó a un gran elogio al “patriotismo”.

En su discurso no mencionó algunos temas, tal como la relación con los rusos o el muro fronterizo con México ni el cambio climático.

Sobre migración afirmó que “la migración no controlada es profundamente injusta tanto para los países que envían como para los que los reciben. Para los países que los envían, reduce la presión interna para promover reformas políticas y económicas y los vacía de capital humano necesario para motivar e implementar esas reformas. Para los países receptores. los costos sustanciales de la migración no controlada son cargado de manera abrumadora por los ciudades de bajos ingresos cuyas preocupaciones son frecuentemente ignoradas por tanto los medios como el gobierno”.

Trump concluyó afirmando que Estados Unidos siempre ha sido “la mas grande fuerza por el bien” en la historia, e invito a la lucha conjunta “por la paz, la libertad, la justicia, por la familia, por la humanidad, y por el Dios todopoderoso que nos hizo a todos”.

Reprobado por el mundo

Pero los ciudadanos que tanto elogió y se comprometió a defender por todo el mundo reprueban al líder del país del “bien”. Sólo 22 por ciento de la opinión pública en 37 países tiene confianza en que Trump tomará las decisiones correctas en asuntos internacionales -un desplome de 42 puntos comparado con los últimos años de Barack Obama- registra el sondeo internacional del Pew Research Center.

En América Latina sólo 14 por ciento tienen confianza en Trump (solo 5 por ciento en México). En Europa, solo 18 por ciento. Los únicos dos países donde se registra un incremento de confianza en el presidente estadunidense comparado con su antecesor son Israel y Rusia. [http://www.pewglobal.org/2017/08/08/global-confidence-in-the-united-states-is-shaken/].

Seguridad

Con tantas amenazas, todo el lado este del medio de Manhattan está bajo sitio por fuerzas de seguridad federales, estatales, locales y secretas mientras inicia el rito anual de los discursos y reuniones de los representantes de los 193 países que integran la ONU que arrancó este martes.

Por ahora, aunque sólo es el primer día de esta Asamblea General, el mundo no se siente más seguro. Todo lo contrario.