El latente conflicto del Sáhara Occidental

Son pocos los testigos que han visto el muro militarizado con el que el reino de Marruecos mutiló al pueblo saharahuí de la franja más extensa, fértil y rica de su territorio. Son escasas las fotografías y videos que han podido registrar la pared de hormigón minado de explosivos que se distingue entre las reverberaciones del sol en el desierto. Varían las versiones sobre su longitud, pero se estima que este muro mide entre 1,900 y 2,500 kilómetros. A pesar de ser una obra enorme de ingeniería militar, de existir fuera de toda legalidad internacional y de constituir un peligroso factor de desestabilización en el Magreb, donde sigue viva y latente la guerra de independencia de la República Arabe Saharauí, sobre esta cicatriz pesa una especie de maldición: el olvido del mundo, la indiferencia de las potencias, el embargo informativo de los medios de comunicación se combinan para guardar silencio sobre esta lucha inconclusa. Lejos del muro, en la inhóspita zona de la hamada argelina, viven los refugiados saharuíes. Reducidos a niveles mínimos de sobrevivencia, en tres décadas han logrado construir una sociedad que supera a muchos otros Estados africanos en sus logros educativos, sanitarios y culturales. Mientras esperan el día del retorno a sus tierras, construyen en sueños y proyectos, un modelo de nación, el Sáhara Occidental que algún día será. A invitación del Frente Polisario, La Jornada viajó a esos territorios. Este es el reportaje.

Ubicación del Sáhara Occidental

Texto y fotografías: Blanche Petrich
Ilustraciones de la ubicación del Sáhara Occidental: MINURSO