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Alimentación, las promesas no se comen
La Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria, que se celebrará del 16 al 18 de este mes en la capital de Italia, corre el riesgo de convertirse en una enorme oportunidad perdida, alertan expertos y organizaciones no gubernamentales.
IPS
Publicado: 14/11/2009 16:11
Roma. Aumentan los temores de que los principales líderes mundiales no acudan a la cita convocada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), y que no se materialicen nuevos compromisos vinculantes.
La FAO realiza esta reunión
en su sede para dar un nuevo ímpetu a la lucha contra el
hambre, que afecta a alrededor de mil millones de personas, casi la
sexta parte de la población mundial.
Se prevé
que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no asista a la
reunión, y hasta ahora el primer ministro italiano, Silvio
Berlusconi, es el único líder de un país del
Grupo de los Ocho (G-8) más poderosos en confirmar su
presencia.
"Es una tragedia que los líderes
mundiales no asistan a la cumbre", dijo en conferencia de prensa
Daniel Berman, de la organización no gubernamental Médicos
Sin Fronteras.
A muchos expertos también les preocupa
que, como ocurre a menudo en estos encuentros, luego de muchas
palabras, haya poco que obligue a las naciones a tomar medidas al
final de la cumbre. De hecho, la primera de estas conferencias
alimentarias, en 1996, fijó el objetivo de reducir a la mitad
el número de personas que padecían hambre —825
millones en aquel momento— para 2015, pero el mundo se ha movido en
la dirección opuesta.
"Podemos obtener más
declaraciones buenas, pero ¿cuál es la sustancia que
hay detrás de ellas? Dudo que se logre compromisos financieros
específicos la semana próxima", dijo a IPS Markus
Giger, del Centro para el Desarrollo y el Ambiente de la Universidad
de Berna.
"La cantidad de personas hambrientas y
desnutridas va en aumento. Los países deben hacer más.
Estamos lejos de alcanzar nuestros objetivos. Es inaceptable",
agregó.
Un boceto de la declaración de la
cumbre contiene pocas cosas que no hayan sido declaradas por el G-8
en su cumbre realizada del 8 al 10 de julio en la localidad italiana
de L'Aquila.
Allí, el G-8 prometió "actuar
con la escala y la urgencia necesarias para lograr una seguridad
alimentaria mundial sostenible", entre otras cosas reduciendo
los obstáculos en las negociaciones de la Organización
Mundial del Comercio, y movilizando 20 mil millones de dólares
en los próximos tres años para la agricultura
sostenible en los países en desarrollo.
Pero fuentes
diplomáticas dijeron a la agencia de noticias Reuters que
menos de la cuarta parte de esa cifra será realmente en
efectivo.
"La declaración es apenas un refrito de
viejas perogrulladas. Dice que el hambre se reducirá a la
mitad para 2015 pero no compromete nuevos recursos para lograr esto
ni brinda ninguna manera de hacer que los gobiernos se hagan
responsables. Desafortunadamente, los pobres no pueden comer
promesas", dijo Francisco Sarmento, coordinador de derechos
alimentarios en ActionAid.
Aunque los 20 mil millones de
dólares se materializaran en billetes, serían
insuficientes, según la FAO. El director general de esa
agencia, Jacques Diouf, dijo esta semana que se necesitan 44 mil
millones de dólares anuales en asistencia oficial al
desarrollo para inversiones en agricultura e infraestructura rural,
agregando que los propios países en desarrollo deben asignar
mayores proporciones de sus presupuestos a estas áreas.
Este
dinero se necesita para mejorar el acceso de los agricultores a
sistemas de irrigación, maquinaria moderna, semillas y
fertilizantes, así como para mejorar la infraestructura rural
y las carreteras, a fin de poder obtener los insumos que necesitan
para aumentar la producción y luego llevarla al mercado.
Jean-Philippe Audinet, director de la división de
políticas del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola
(FIDA), es más optimista que algunas de las organizaciones no
gubernamentales en relación al resultado que puede surgir de
la cumbre de la FAO.
Junto con la FAO y con el Programa
Mundial de Alimentos (PMA), el FIDA es una de las tres organizaciones
alimentarias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
con sede en Roma. Promueve la causa de los pequeños
agricultores y sus familias, que contabilizan 2 mil millones de
personas, o alrededor de un tercio de la población mundial.
El FIDA dice que la situación de estas personas
debería ser primordial, no sólo porque tres cuartas
partes de los hambrientos del mundo viven en áreas rurales,
sino también porque invertir en ellos ayudará al
planeta a lograr el objetivo de aumentar 70 por ciento la producción
alimentaria. Esto permitirá satisfacer las necesidades de una
población que probablemente llegue a 9 mil 100 millones para
2050.
A Audinet le complace ver que ahora hay un
reconocimiento universal de la importancia de la agricultura en
general y de los pequeños cultivadores en particular. "En
términos de sustancia, sabemos qué resultará de
la cumbre y, a menos que haya sorpresas, los contenidos de la
declaración no son nuevos. En buena medida van en línea
con lo que el G-8 aprobó en L’Aquila", dijo a IPS.
"Pero el hecho de que todos los países aprueben
los mismos principios, entre ellos los países donde el hambre
es un problema importante, a nivel de la ONU, es un logro",
añadió.
Sin embargo, Audinet admitió que
le preocupa la posibilidad de que muchos pesos pesados de la política
estén ausentes.
La presencia de unos 60 jefes de
Estado o de gobierno en Roma, entre ellos el papa Benedicto XVI y el
presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, por lo
menos debería ayudar a mantener la seguridad alimentaria bajo
la mirada del público internacional.
"Es de una
importancia fundamental que los jefes de Estado y de gobierno se
reúnan para debatir sobre el hambre. Nos complace que el
hambre esté recuperando su legítima posición
entre las prioridades", dijo a IPS Natalie Duck, de Acción
Contra el Hambre.
También es crucial que la comunidad
internacional reconozca que abordar el problema del hambre no es
simplemente una cuestión de producción agrícola,
agregó.
Es importante que "las agencias
de la ONU y la comunidad internacional comprendan la necesidad de
coordinar todas las áreas: salud, nutrición, medios de
sustento y protección social, así como agricultura",
sostuvo.
Duck también cree que un gran paso adelante
sería la creación de un mecanismo para controlar el
cumplimiento de promesas como las asumidas por el G-8 en julio.
"Necesitamos un sistema que haga un seguimiento de los
compromisos de los donantes para garantizar las inversiones en los
países, a fin de que las políticas para combatir el
hambre y la desnutrición puedan implementarse en el ámbito
nacional. Es necesario que un organismo se ocupe de hacer responsable
a la gente por los compromisos asumidos en estas cumbres", dijo.
Por su parte, Diouf parece estar haciendo todo lo que puede
para movilizar el apoyo público a la lucha contra el hambre y
empujar a los líderes mundiales a la acción antes de la
cumbre.
Esta semana, la FAO lanzó una petición
por Internet (http://www.1billionhungry.org/home/es/) en la que
reclama priorizar este tema, y Diouf llamó a realizar un "día
mundial de huelga de hambre" este fin de semana en solidaridad
con los malnutridos.
Su mensaje combina el optimismo de que
"erradicar el hambre no es una quimera" —como mostraron
países como Brasil, Nigeria y otros 29 que han logrado avances
significativos— con advertencias sobre el precio de la inacción.
"Una de cada seis personas padecen el dolor del hambre,
cada seis segundos un niño muere de hambre, y esta tragedia
enorme no es sólo una indignación moral y un absurdo
económico, sino que también representa una seria
amenaza para nuestra paz y seguridad colectivas", dijo Diouf en
una conferencia de prensa realizada el miércoles.
Además,
hay que recordar que "las personas hambrientas son también
personas enojadas con toda la razón, una seria fuente
potencial de conflicto y migraciones forzadas, como vimos en 2007 y
2008, cuando estallaron disturbios en 22 países de todos los
continentes debido al rápido aumento en los precios de los
alimentos", agregó.










