Depreciación del peso causará presiones inflacionarias: Moody's Analytics

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Ciudad de México.  La presión inflacionaria causada en parte por la sostenida depreciación del peso en las semanas recientes se convirtió en un riesgo de incremento de tasas de interés este mismo mes, una eventualidad que además de encarecer el costo del financiamiento tiene efecto en el crecimiento económico.

“La persistente volatilidad financiera puede ocasionar que la depreciación del peso sea más permanente, generando con ello presiones inflacionarias. Ante ello, al Banco de México no debería temblarle la mano para activar la artillería monetaria a fin de desactivar una nueva espiral inflacionaria”, aseguró Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, una firma independiente a la calificadora de inversiones Moody’s Investor Services.

La proximidad de las elecciones, las nuevas amenazas a las relaciones comerciales de México con Estados Unidos, y la inminente continuación de la normalización monetaria estadounidense –que se ha expresado en alza en tasas de interés en aquel país-- han golpeado al peso de manera significativa en las últimas semanas, dijo.

El peso se ha acercado ya a las 21 unidades por dólar, como ocurrió esta semana, y podría pronto rebasar la marca para continuar su paso hacia los 22 pesos por dólar en los próximos días, previó. Las presiones en el mercado cambiario continuarán a lo largo de junio, dada la mayor intensidad de las campañas antes de la elección del 1 de julio.

“La depreciación cambiaria se verá reflejada en presiones inflacionarias que darían por terminada la tendencia decreciente mostrada a lo largo del año. La segunda mitad del año no se alcanza a ver con mejoría inflacionaria, ya que representa el periodo de salida de la actual administración y con ello se viene la tradicional cascada de ajustes en precios antes de la llegada del nuevo gobierno. Si a esto se agrega un triunfo electoral del candidato de izquierda que despierte incertidumbre en los mercados, entonces la volatilidad financiera podría agravarse y permanecer por el resto del año”, consideró Coutiño.

A fin de evitar una espiral inflacionaria de fin de sexenio, el banco central debería intervenir anticipadamente a través del uso efectivo de la política monetaria –con alza en la tasa de interés de referencia-- más allá de las intervenciones directas en el mercado de cambios.

La próxima reunión de política monetaria del Banco de México será el 21 de junio y, en ella, “lo más recomendable sería un alza de medio punto porcentual para mandar un mensaje contundente a los mercados”, añadió Coutiño.

Actualmente, la tasa de interés de referencia es de 7.5 por ciento. Un incremento de la tasa contribuye a contener presiones inflacionarias a través del incremento en el costo del dinero para inversiones y consumo, aunque ello puede tener un efecto en la dinámica de la economía.

“Por supuesto habría algunas voces que criticarían la decisión monetaria bajo el argumento equivocado de atentar contra el crecimiento de la economía. Sin embargo, el mandato monetario del banco central es claro y no tiene espacio más que para atender la inflación”, expresó Coutiño.

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