Usted está aquí: sábado 27 de septiembre de 2008 Economía Se afana Washington por salvar el paquete de rescate financiero

■ EU vive la peor crisis económica en 70 años, complicada por la próxima elección presidencial

Se afana Washington por salvar el paquete de rescate financiero

■ Legisladores demócratas y la Casa Blanca reafirman optimismo de que se logrará un acuerdo

■ Crece en la opinión pública rechazo a compensaciones millonarias de ejecutivos de Wall Street

David Brooks (Corresponsal)

Ampliar la imagen Integrantes del movimiento Código Rosa se manifestaron ayer frente al mercado de cambios de Nueva York contra el rescate financiero Integrantes del movimiento Código Rosa se manifestaron ayer frente al mercado de cambios de Nueva York contra el rescate financiero Foto: Reuters

Nueva York, 26 de septiembre. La cúpula política en Washington continúa tratando de salvar el plan de rescate del sector financiero ante repetidas amenazas de que el sistema económico podría “derrumbarse” –y como prueba de ello, todos amanecieron con la noticia del fracaso más grande de un banco en la historia.

Para complicar más el panorama, los políticos tienen que enfrentar la peor crisis en 70 años con una elección general a la vuelta de la esquina.

Líderes legislativos demócratas y la Casa Blanca reafirmaron hoy su optimismo de que se logrará concluir un acuerdo muy pronto, quizá este mismo fin de semana, después de que ayer se anunció y luego se desvaneció un arreglo preliminar y provocando mayor incertidumbre en el país.

Aparentemente, Wall Street está apostando a que se logrará un acuerdo y fue un día relativamente tranquilo en la Bolsa de Valores, la cual subió por unos 120 puntos.

La vaina podría derrumbarse

“Si no se afloja el dinero, esta vaina podría derrumbarse”, advirtió el presidente George W. Bush en la sesión a puerta cerrada con el liderazgo legislativo y los candidatos presidenciales reunidos en la Casa Blanca ayer, reporta el NET Cork Times. No se sabe si esta “vaina” era Wall Street, la economía, o el sistema completo de “capitalismo democrático”, como lo llama. Tal vez nadie sabe.

En las últimas 24 horas se reanudaron intensas negociaciones con todo tipo de vertientes y escenas: dirigentes demócratas y republicanos intercambiando acusaciones de irresponsabilidad a la patria en momentos de grave peligro, medio en broma el secretario del Tesoro hincándose frente a la presidenta de la cámara baja implorando que no permita que esto descarrile el acuerdo, un segmento numeroso de republicanos denunciando la propuesta del líder de su partido como “socialismo”, ambos candidatos presidenciales buscando cómo maniobrar en un acto de cuerda floja ante las cámaras mientras intentan proyectar su “liderazgo”, y ciudadanos de todo el país expresando su ira de que ellos, y no los responsables de esta crisis, serán los que paguen los costos.

La cúpula política –a pesar de numerosos disidentes en sus filas, sobre todo republicanos que dicen que el libre mercado puro es un principio sagrado, y algunos liberales que desean incorporar más apoyo a los ciudadanos y no sólo a los ejecutivos financieros– aún desea poder anunciar un acuerdo antes de que abran los mercados financieros el próximo lunes.

Al final del día brotaron de nuevo comentarios optimistas sobre los avances hacia un nuevo consenso en torno a los 700 mil millones que el gobierno de Bush propone para rescatar el sector financiero.

Mientras tanto, esta mañana, el candidato republicano John McCain, citando los avances logrados en las negociaciones para el rescate del sector financiero en Washington, revirtió su decisión de ayer y anunció que sí participaría en el debate entre los dos principales aspirantes presidenciales esta noche.

La maniobra electoral de McCain al anunciar ayer que suspendía su campaña electoral y que deseaba postergar el primer debate para dedicarse a rescatar el país, provocó reacciones mixtas. Varios medios y analistas expresaron escepticismo sobre la motivación del candidato, ya que nadie en Washington –ni los de su propio partido– había expresado la necesidad de su presencia física allí para tratar de elaborar el proyecto sobre el rescate financiero.

De hecho, él fue el único que declaró que las pláticas legislativas estaban estancadas y necesitaban un nuevo impulso (el suyo) para poder lograr hacer lo necesario para salvar al país de esta crisis, aunque ya se había avanzado lo suficiente como para que líderes legislativos de ambos partidos expresaran su optimismo de que se estaban acercando a un consenso.

Para algunos, fue justo con la llegada de McCain a Washington cuando se desarticuló el acuerdo preliminar. Según fuentes en la reunión en la Casa Blanca, McCain no sólo no ofreció propuestas, sino que se mantuvo casi en silencio.

Algunos acusaron que eso fue a propósito para que hoy pudiera proyectarse como el líder nacional que llegó para salvar al país al rescatar el acuerdo político necesario. Hoy, al anunciar que participaría en el debate, dio entender que había logrado que se avanzara lo suficiente como para ya no requerir de su presencia. Su campaña declaró que se habían logrado “avances significativos” en las negociaciones, por lo que acudiría al debate esta noche.

Mientras tanto, su contrincante demócrata Barack Obama una vez más afirmó que la inyección de la política electoral en las negociaciones delicadas al rescate no fue positivo.

En la opinión pública hay cada vez más sospechas de que en torno a esta crisis hay negocios oscuros o cínicos donde los ricos responsables del desastre salen ganando mientras todos los demás pagan los costos (de hecho la firma de Rudolph Giuliani ya está anunciando que ofrecerá sus servicios de asesoría a empresas que serán beneficiadas por el paquete de rescate) y donde ambos candidatos presidenciales sólo buscan cómo abordar el tema de la crisis para promover sus objetivos electorales.

Y tampoco hay gran confianza de que la crisis económica más severa desde la Gran Depresión está en las mejores manos con el presidente más desaprobado y con menos credibilidad de la historia reciente, y un Congreso que tiene un nivel de aprobación aún más bajo que el mandatario declarando que tendrán todo bajo control.

El asunto de la “compensación” ejecutiva se ha transformado en un eje de este debate justo porque en un país donde la desigualdad entre los ricos y todos los demás ha llegado a niveles sin precedente desde 1928, la idea de que los contribuyentes rescatarán a algunos ejecutivos que ganan más por día que el salario medio anual de los estadunidenses, es algo comentado en mil maneras por todo el país.

La analista del mundo financiero y una ex banquera de inversiones Nomi Prins escribe en The Nation que “la compensación en Wall Street es legendaria. En ningún lugar del mundo uno puede tomar tanto prestado para ganar de manera tan excesiva por crear tan poco”. Indica que los salarios y bonos y más de los ejecutivos supremos de las casas de Wall Street con “paquetes de compensación” de hasta 90 millones de dólares al año, como el actual jefe de Goldman Sachs que en 2007 ganó 67.9 millones por su talentoso servicio.

La crisis está generado un creciente debate público sobre algunas de las consecuencias del modelo neoliberal en este país, con nutridas aportaciones de críticos de las políticas de libre mercado y libre comercio que hasta recientemente habían sido marginales, y con voces dentro y fuera de este país –desde presidentes a trabajadores– cuestionando a los “expertos”, los banqueros, y los políticos que no hace tanto repetían que todo estaba bien.

 
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