Usted está aquí: sábado 27 de septiembre de 2008 Espectáculos Un acercamiento de los pequeños al son jarocho con Ariles y más ariles

■ El libro incluye historias de animales, sones y coloridas ilustraciones

Un acercamiento de los pequeños al son jarocho con Ariles y más ariles

Tania Molina Ramírez

Ampliar la imagen Uno de los dibujos de Julio Torres Lara que acompañan las fábulas y canciones del libro de Caterina Camastra Uno de los dibujos de Julio Torres Lara que acompañan las fábulas y canciones del libro de Caterina Camastra Foto: tomada del libro

Los niños hicieron suya la presentación del libro Ariles y más Ariles, sobre el son jarocho y los animales que lo acompañan, desde el piojo hasta el gallo, este jueves.

“Un son es... y una canción es...”, duda la muchacha que minutos antes zapateaba con un conejo sobre el escenario.

Ante tanto titubeo, le echan la mano: “¡Es bailar!”, gritó una pequeña voz desde la primera fila del auditorio de la librería Rosario Castellanos (Fondo de Cultura Económica).

Sí, se trataba de un libro infantil, pero sorprendía la entusiasta participación de los menores, algunos tan pequeños que aunque apenas comenzaban a caminar, ya estaban bailando.

La muchacha sobre el escenario era Lisa Carreón, quien, junto con Julio César Cruz, forman la compañía Makusos, a cargo de la cual corrió la presentación.

Un niño campesino (títere), de guayabera blanca y sombrero de palma, dijo sobre el son: “cada vez que se canta es diferente, porque quien canta puede escoger qué estrofas cantar y en qué orden. De un son nunca se puede decir ‘así no va’, porque un son va como tú lo quieras cantar. Es un poco como armar un rompecabezas... conforme vas cantando vas haciendo el son, pero es un rompecabezas especial, puedes armarlo de la manera que más te gusta, si te falta alguna copla para decir lo que sientes, se vale inventarla”.

Durante la presentación participaron un pájaro carpintero (marioneta), al cual Lisa dijo que estaba “ariles”. Resulta que, según el glosario incluido en el libro, “ariles” es “el estado de ensoñación que tienen los marineros después de muchos días de no ver tierra firme”.

También hubo un piojo que se rebeló y Lisa tuvo que perseguirlo entre la gente. Y una víbora de cascabel, que recorrió el escenario sostenida por niños.

El libro, tamaño carta y de pasta dura, publicado por Ediciones El Naranjo, incluye historias de animales y sones, acompañados por hermosas ilustraciones llenas de color, como el campo veracruzano. Además, trae una fonografía y bibliografía, para quien quiera profundizar en este género musical. También incluye un cedé con interpretaciones de Son de Madera.

“Si abres el corazón puedes escuchar la música de todos los animales”, dijo Lisa.

Y fue hasta La Guacamaya que los adultos cantaron, y eso porque se los pidieron. Luego festejaron un ingenioso gallo elaborado con enormes paliacates.

La autora italiana, Caterina Camastra, subió al podio al final a bailar con el ilustrador veracruzano Julio Torres Lara, acompañados, claro, de niños, que dejaron claro que tienen el corazón abierto a escuchar la música de los animales, sí, pero también la música tradicional mexicana y no sólo la comercial.

 
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