Usted está aquí: miércoles 8 de octubre de 2008 Espectáculos El jazz, un satélite al que siempre retorno: Payín

■ Presenta hoy en Casa de Mora su espectáculo

El jazz, un satélite al que siempre retorno: Payín

■ “Soy la mamá de todas las aventureras”, asegura

Jorge Caballero

Ampliar la imagen Amparo Cejudo, Payín, en Casa de Mora Amparo Cejudo, Payín, en Casa de Mora Foto: Carlos Cisneros

Desde Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Edith Piaf, Judy Garland, pasando por Duke Ellington, Cole Porter, Ute Lemper hasta Heyward-Gershwin, Arthur Hamilton, Agustín Lara y Consuelo Velázquez, la actriz y cantante Payín, presenta quincenalmente su espectáculo Jazz Standard en Casa de Mora, donde interpreta versiones de una selección de temas clásicos del género.

En entrevista con La Jornada, Payín, cuyo nombre de pila es Amparo Cejudo, dice: “canto estos estándards de jazz de una manera muy clásica, con unos músicos maravillosos: Adolfo Díaz, en el saxofón, y Raymundo Balbuena, al piano; lo hago porque me parece que es el universo donde puedo expresarme musical y emocionalmente bien”.

El espectáculo de Payín se presenta en Casa de Mora, un espacio donde conviven armoniosamente un restaurante, dos salas de teatro, una carpa de circo, una librería y una sala de cine, además, claro, el escenario para conciertos.

Payín continúa: “yo soy actriz, de hecho vivo del teatro, he sido a lo largo de 11 años la mamá de todas las aventureras en la obra de Carmen Salinas, Aventurera. A todas las actrices que han protagonizado la obra las he visto caer, irse y regresar; de hecho el personaje principal de esta obra se vuelve así por mi culpa, porque soy muy pecadora... Entonces el jazz siempre ha estado en mi vida como un satélite al que siempre retorno y ahora se da la oportunidad para regresar”.

Pasión por París

La actriz-cantante hace un paréntesis y agrega: “no es nada más el estándard de jazz, sino además está la canción francesa, que me gusta mucho, porque puedo contar pequeñas historias entre tema y tema, porque cuando viví en París me quedé prendada. La primera vez estuve 10 años, entre 1980 y 1990, y desde entonces he ido y venido cada año. Mi incursión en el jazz es de esa época; años después doy unos conciertos en el Foro Stanistablas, de Patricia Reyes Spíndola, ahí me escuchó Carmen Salinas, le gustó y me produce un disco que se llama Payín canta desde el país de..., a partir de ahí empiezo a enfrentarme al enorme repertorio del jazz”.

Acerca de la dificultad que tuvo para hacer versiones de sus piezas elegidas, Payín dice: “Por ejemplo, Serenata a la luz de la Luna, que todos conocen y de la que hasta se ha hecho versión para elevador y de supermercado, o Las hojas muertas, que escuchas por todos lados; en todas alguien aporta algo personal, yo lo hago también”. Inconforme, agrega: “al cantar estos estándards me preocupo, como los cantantes clásicos, de tener mis ensayos, de crear un repertorio, de leer partituras y ponerlas en mi tono.

“Tengo mucho respeto por algunas figuras de las cuales no hago versiones, por ejemplo no tengo ningún cover de John Coltrane, porque aunque tiene un disco de baladas y hay gente que ha cantado algunas de sus obras, no me meto, porque sólo soy una actriz que canta e interpreta. Soy muy disciplinada y abordo esto de manera profesional, mi trabajo como cantante podrá no gustarle a alguien, pero de que está bien hecho, está bien hecho, me refiero a cosas técnicas como afinación y armonía. El jazz para mí es como un organismo vivo que tiene muchas ramificaciones, que tiene grandes artistas maravillosos que trabajan la voz como un instrumento, pero creo que en mi caso yo estoy al servicio de las letras y de la emoción”.

Payín da pocos datos de su trabajo como actriz: “Siempre he sido marginal, mi padre decía que era la única actriz del mundo que no cobraba. Siempre hacía mis propios espectáculos, incluso en la calle, siempre muy marginal, en foros independientes, donde lo de menos era la comercialización; hasta hace 11 años que entro a Aventurera con el único afán de divertirme; pero me muevo en el mundo de las propuestas artísticas, donde hay de por medio reflexión y pensamiento, no sólo diversión.

En Aventurera he descubierto que este trabajo tiene sus propios códigos, porque al estar ante 2 mil o 3 mil personas tienes que tener disciplina o te hundes. Actuar a lo largo de 11 años en el Madison Square Garden, en Nueva York; en el Auditorio Nacional, en el Teatro Blanquita o en el Salón Los Ángeles me ha dado una disciplina impresionante y también la posibilidad de seguir cantando, esto que a mí me gusta: el jazz”.

Jazz Standard se presenta quincenalmente, los miércoles, a las 20:30 horas en Casa de Mora, Tonalá 261, colonia Roma. Informes al teléfono 5574 2170.

 
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