Deportes
Ver día anteriorDomingo 4 de marzo de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Enrique Meza y Omar Bravo, quien se estrenó como goleador celeste, cumplen años

Un Cruz Azul festivo derrota 4-3 al Monterrey
Foto
Omar Bravo (centro) tuvo destacada actuación y marcó un tantoFoto Yazmín Ortega Cortés
 
Periódico La Jornada
Domingo 4 de marzo de 2012, p. a13

Enrique Ojitos Meza, estratega del Cruz Azul, celebró sus 64 años con un justo triunfo sobre el Monterrey, en tanto que Omar Bravo, quien este domingo cumple 32, se anticipó el mejor obsequio posible: marcó su primer gol del certamen, en la victoria 4-3 sobre los Rayados.

La afición cementera disfrutó una feria de goles en el estadio Azul, tras las anotaciones de Christian Chaco Giménez, a los minutos 23 (de penal) y 53; de Bravo (56) y de Emanuel Villa (82). Por Rayados marcaron Aldo de Nigris (19), Humberto Suazo (68) y José Basanta (93).

Monterrey inició casi como local. Tuvo la ovación más sonora al saltar a la cancha, en tanto que César Delgado parecía el hijo pródigo que retorna a casa, pues apenas al bajar del autobús, a las puertas del estadio, recibió aclamaciones.

En el campo, a la hora de dar la alineación por el altavoz, el argentino ex cementero fue el más aplaudido, tanto por los aproximadamente 5 mil aficionados regiomontanos que llegaron a la capital del país en decenas de autobuses, como por los seguidores locales, quienes recordaron su etapa de celeste.

El intenso calor impuso un ritmo perezoso. Maranhao era el único que parecía estar a gusto e hizo un par de descolgadas por el costado izquierdo.

Pronto comenzó el traslado monótono del esférico, hasta que en un avance de los Rayados –ayer con uniforme verde–, Chelito recorrió el costado derecho y logró sacar un centro para que De Nigris rematara e hiciera el 0-1.

Cruz Azul reaccionó. Maranhao pisó el área rival con su trote gambetero y fue fauleado por Ricardo Osorio; el silbante Antony Sanjuampa señaló la pena máxima, misma que cobró Chaco, con tiro fuerte que entró a la izquierda del portero Jonathan Orozco.

En el complemento, ya sin el sol cayendo a plomo, La Máquina impuso su juego. Al minuto 53 Maranhao cobró un tiro de esquina que Jair Pereira cabeceó hacia la derecha, parecía que el balón iba a salir, pero Giménez logró la voltereta (2-1).

Víctor Manuel Vucetich comenzó a alistar relevos; en esas estaba cuando recibió el tercer tanto. Nuevo tiro de esquina por la izquierda que cobró Maranhao y Bravo pegó gran salto para asestar certero cabezazo que anidó en las redes.

El jugador de Los Mochis fue felicitado, agachó la cabeza y se persignó tras su primer tanto, luego de ocho fechas en las que Meza respetó su titularidad, pese a las críticas.

Al minuto 61, Vucetich ingresó a Suazo y a Ángel Reyna para apuntalar su ataque. El Chupete se manifestó muy pronto: mandó un poderoso envío que pegó en el defensa celeste Néstor Araujo y concretó el 3-2.

Bravo estuvo cerca de su segundo tanto: recibió un largo y preciso envío de Javier Aquino –quien había ingresado al minuto 54–, cabeceó y cimbró el poste derecho; el portero Orozco no pudo capturar el esférico y llegó puntual Emanuel Villa para imponer el 4-2. Todavía el Monterrey acortó distancia con un remate de José Basanta tras un tiro de esquina.

Vucetich dijo que pedirá a su directiva que hable con la comisión de selecciones para hacerles ver el poco descanso que tienen los jugadores, al recalcar el cansancio y desvelo con que le devolvieron a tres convocados, motivo por el cual no pudo alinear a Jesús Zavala. Además, reconoció que su equipo cometió errores muy graves, y concluyó: Debemos mejorar.

Meza celebró la merecida victoria y rehusó hablar de los tres goles del Monterrey, ¿por qué hablar de lo malo? Y es que era, definitivamente, día de festejos. Celebró tener una gran familia, trabajo y el aprecio de sus pupilos; también se alegró por Bravo.

En el vestidor celeste hubo fiesta, pastel y alegría. Bravo admitió que requería un gol para tomar confianza, pero mis necesidades no están por encima del equipo. Entre risas, agregó: Creí que me había salvado (del baño de pastel), en el hotel no pasó nada, pero Giménez llevó la tarta hasta el vestidor y lo embadurnó; “es parte del show...”, dijo Bravo.