Sociedad y Justicia
Ver día anteriorViernes 20 de abril de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

El Vaticano debe revisar que haya coincidencia entre las leyes del país y el derecho canónico

Espera la CEM aval del Papa para difundir protocolo antipederastia

Esperan obispos darlo a conocer en agosto próximo; prevé cero tolerancia, y protección a víctimas

Foto
Grupos evangélicos protestaron ayer frente al Congreso de Puebla contra las reformas al artículo 24 constitucionalFoto Notimex
 
Periódico La Jornada
Viernes 20 de abril de 2012, p. 44

Cuautitlán Izcalli, Méx., 19 de abril. La Conferencia de Episcopado Mexicano (CEM) aseguró que hará público el protocolo que elaboró para castigar la pederastia clerical, una vez que sea aprobado por el Vaticano.

Prevé que en agosto próximo entren en vigor –en las 92 diócesis del país– los lineamientos en favor de las víctimas, los cuales intentan garantizar la cero tolerancia hacia los sacerdotes que incurran en ese delito.

En conferencia de prensa ofrecida con motivo de la 93 asamblea plenaria de la CEM, cuyo tema principal es la familia, Víctor René Rodríguez Gómez, secretario general del organismo episcopal, detalló que aunque las directrices son para los obispos, el documento no se mantendrá en sigilo, por lo que será publicado, como han hecho los episcopados de otras naciones.

El año pasado, luego de que salieron a la luz los abusos sexuales perpetrados por sacerdotes en contra de niños, el papa Benedicto XVI ordenó a todas las sedes católicas del mundo que adecuaran las directrices vaticanas para combatir ese delito a las normas de cada país, y les dio como fecha límite para entregar la propuesta el mes de mayo de 2012.

Durante esta asamblea plenaria, los obispos encargados de elaborar el protocolo lo presentaron al pleno y los jerarcas hicieron algunas observaciones, pero, de acuerdo con Rodríguez Gómez, todo está listo para enviarlo al Vaticano.

“Se trata de un protocolo que da mucha claridad en favor de las víctimas y de cero tolerancia. En este sentido, el Papa ha sido quien ha dado el ejemplo, poniendo el dedo en la llaga las veces que ha sido necesario para que nosotros no tengamos confusión. Debemos buscar la coincidencia de las normas que marca el derecho canónico –ley interna de la Iglesia– con las normas propias de cada país.

De acuerdo con el Código Penal

En este caso, nosotros tenemos las recientes modificaciones de la ley (los cambios al Código Penal Federal hechos en 2010).

El también obispo auxiliar de Texcoco detalló que el protocolo debe armonizar lo que señala la normativa eclesial con la penal, a fin de que cualquier obispo a quien se presente una queja no tenga duda de cómo proceder, y será con fuerza de ley. Ahora, este documento va a Roma para ser analizado y (verificar) que haya esta coincidencia con la ley universal de la Iglesia, y cuando ocurra esa revisión y sea aprobado por el Vaticano se hará la publicación correspondiente por el Episcopado mexicano.

La elaboración de la guía estuvo coordinada por el obispo Pedro Juárez Meléndez, obispo de Tula, indicó Rodríguez Gómez. Añadió: a nosotros (los obispos) nos toca enfrentar el caso y turnarlo a los tribunales correspondientes, y para eso necesitamos tener un protocolo con mucha claridad para conocer los pasos que deben darse. Y no es algo secreto: en las redes sociales, en Internet, ya se puede encontrar el protocolo de Chile y no recuerdo de cuál otro país; están a la vista y el nuestro estará también disponible.

En cuanto a la familia, Francisco Moreno Barrón, obispo de Tlaxcala, expresó que la CEM observa con pesar que muchos valores cristianos hayan sido impactados por cambios que hacen surgir sombras o circunstancias difíciles o dolorosas en esta institución, como el creciente número de uniones libres, padres solos, divorcios, abandono de los hijos, violencia intrafamiliar y social, una sexualidad vivida al margen del amor y la fecundidad, pobreza, trato injusto a la mujer que trabaja, trata de personas, migración, alcoholismo o las drogas, todo lo cual propicia la desintegración familiar, con un alto costo humano y social.

Aseguró también que la Iglesia católica expresa su cercanía y solidaridad con la familias que por las circunstancias del país se encuentran divididas o forzadas a la migración, y a las que padecen por la pobreza, la corrupción, la violencia doméstica, el narcotráfico, la crisis de valores o la criminalidad.