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Puebla y la CNDH
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ste jueves 14 estuvo en Puebla el titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Raúl Plascencia, para visitar a los actores principales del conflicto ocurrido en San Bernardino Chalchihuapan el 9 de julio, que tuvo por desenlace la muerte de José Antonio Tehuatlíe Tamayo, de 13 años de edad, 10 días después y como resultado de las heridas que sufrió durante la refriega. En esta ocasión se desenvolvió de manera atingente, pero existen muchas dudas sobre la imparcialidad que demostrará la CNDH en este caso, por varios hechos.

El primero es que el comportamiento de los visitadores de esa institución nacional fue calificado de pusilánime por los habitantes de esa población, luego de que su titular recibiera un tratamiento muy especial del gobierno de Rafael Moreno Valle. Plascencia estaba en la lista de personajes a los que la Universidad Autónoma de Puebla dio este año el doctorado honoris causa. Sin decir agua va, el gobernador se presentó en la ceremonia universitaria y ofreció al funcionario federal públicamente que el gobierno le daría dos reconocimientos más: el Clávix Palafoxiano y la Cédula Real del Ayuntamiento de la ciudad capital. Todos estos halagos fueron recibidos gustosamente por él, y eso ha empañado la percepción sobre la calidad que dará a su trabajo en el caso poblano, y, de hecho, podría constituir una gran irregularidad en su papel como ombudsman.

Se sabe que Raúl Plascencia mantiene vínculos diversos y aun estrechos con el grupo político del gobernador. Un asunto muy sonado en este sentido ha sido el caso de Juan Pablo Piña Kurczin, hijo del repudiado gobernador Mariano Piña Olaya y de la abogada Patricia Kurczin, hoy consejera del Ifai. El Niño Piña, como se le conoce en Puebla, era el consejero jurídico del gobierno al inicio de este sexenio, del que salió para convertirse en visitador precisamente de la CNDH. En esta calidad llevó a cabo un dictamen sobre el caso del pequeño José Luis, en el que justificó que su muerte obedeció a un cohetón y no a un proyectil lanzado por los fusiles de la policía. Lo hizo frente a los periodistas afines a Moreno Valle, ilustrando el fenómeno artillero con cabezas de cerdos. Pocos, muy pocos días después, Piña Kurczin se reintegró de nuevo al equipo de Moreno Valle, ahora como jefe de la oficina del gobernador, y aparece frecuentemente en las giras de trabajo con su jefe.

De su primera etapa se recuerda la generación de un conjunto de leyes enviadas por el Ejecutivo a los dipu­tados, y aprobadas en tiempo más que récord por ellos, todas tendientes a elevar significativamente el nivel del control del gobernador sobre muchos procesos sociales, desde el nombramiento de jueces hasta las sanciones pecuniarias por calumnias y difamación –es decir, a la prensa–, pasando por la facultad casi infinita de reservarse la información que se solicita por la vía de transparencia.

Es tan inconsistente la versión de que el pequeño murió por un cohetón, que la propia Comisión Estatal de Derechos Humanos hizo una recomendación por el uso de balas de goma en ocasiones anteriores de este gobierno: en agosto de 2011, cuando desalojaron a campesinos de Chignahuapan, lesionaron con ellas a varios labriegos y cercenaron parte de un glúteo a una mujer. El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro documentó que en junio de ese mismo año se usaron balas de goma contra los vendedores de un mercado de la capital del estado. Así que el gobierno no puede afirmar que nunca han usado balas de goma.

En Chalchihuapan fueron heridas ese 9 de julio y quedaron con huellas idénticas al menos cuatro personas, cuyas fotografías pueden verse en Internet: dos son el niño Tehuatlíe Tamayo y Martín Romero, de 65 años, carnicero, quien recibió el impacto de un proyectil que le fracturó el maxilar inferior y por el que perdió varias piezas dentales y parte de la lengua, lo que provocó que no pueda hablar. El procurador Carrancá aseguró que esta lesión la provocó una piedra lanzada por una resortera, claro, de algún poblador. Otro impacto de este tipo de proyectil lo recibió en el ojo izquierdo Hugo Jiménez Valera, y le estalló el globo ocular, por lo que quedó tuerto; otro hombre más recibió un impacto idéntico en el lado derecho del tórax, y de él dijo el procurador que no quiso declarar. Todos les que quieran, vengan a la PGJE a declarar, dijo en una conferencia de prensa, oferta que mereció un ¡cómo no! de los habitantes del agraviado pueblo.

El más reciente intento público del gobierno de Moreno Valle por implantar en el ánimo de la opinión pública y, seguramente de la propia CNDH, su versión de los hechos, se dio el 30 de julio, en una conferencia de prensa más que controlada en su acceso y protegida por un cerco policiaco impresionante. Allí el procurador aseguró que había 98 dictámenes periciales que les daban la razón, y se apoyó en personas que dijeron representar a instituciones como Mexicanos Primero, quienes se deslindaron de ello antes de tres horas de acabada la conferencia.

Ha habido otros muchos reclamos a la CNDH para que actúe en Puebla frente a las arbitrariedades del gobierno estatal. Tan sólo el grupo llamado Los de Abajo, cuya cabeza más visible es la diputada perredista Roxana Luna, exige la atención para nueve quejas presentadas a partir del 14 de octubre de 2013, que tratan de hacer justicia en cuanto a detenciones arbitrarias, torturas y violaciones de los derechos humanos durante las diferentes protestas de la gente contra las políticas de Moreno Valle. Debe incluirse entre ellas la demanda de actuación para poner en libertad al nonagenario Delfino Flores Melga, quien murió en la cárcel sin que la CNDH actuara.

Así las cosas, hay muchos ojos puestos en las acciones de Plascencia. Él debe saberlo, porque pronto se discutirá en el Senado su relección. O su no relección.