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Salen de la web para tomarse selfies y administrar la popularidad

Los youtuberos y el salvaje encuentro con los seguidores
 
Periódico La Jornada
Viernes 13 de febrero de 2015, p. a10

París.

Norman, de 27 años, número dos de los humoristas franceses en YouTube, alerta a sus seguidores en Facebook del lugar donde estará firmando autógrafos al día siguiente en París. Vengan en masa, les dice.

Y es que cuando se cuenta con 5.6 millones de abonados a sus videos en YouTube, es mejor anunciar los encuentros con los seguidores menos de 24 horas antes, para evitar una muchedumbre. A pesar de esta invitación tardía, varios centenares de adolescentes hacen cola al día siguiente para conocer a su ídolo.

Estamos muy emocionados. Miramos sus videos en cuanto salen, comentan Gary y Mikaël, de 13 años, quienes consideran fabuloso conocer en persona a Norman.

Nos enteramos del acto por Twitter, por medio de amigos, dijo Eleonore, de 16 años, quien explica que lo sigue desde el principio, desde hace al menos dos o tres años. Tengo ganas de llorar. ¡He visto todos sus videos!, subraya Leela.

Administrar su popularidad ante seguidores de carne y hueso es un desafío para estas jóvenes estrellas, que se han dado a conocer por videos caseros y desean abandonar el ciberespacio para dar un empujón a su carrera. Así, si Norman participa en encuentros públicos (meet-up), es para promover su próximo espectáculo en una sala parisina.

En Francia, sólo un puñado de humoristas consigue vivir gracias a los anunciantes en Internet, quienes pagan, por ejemplo, un euro por cada mil visitas de un video publicado, dinero que deben compartir con YouTube. En este sentido, los 70 videos publicados por Norman desde 2011 cuentan con un total de 638 millones de visitas.

Lo miro todo el tiempo. Se me hará extraño verlo de verdad, se alegra Eugénie, de 13 años, quien ya ha conocido a otras estrellas del ciberespacio.

Y las seguidoras se apresuran a publicar los selfis y las fotos del encuentro en Internet, con el objetivo dar más valor a su perfil en Facebook.

Profesionalización

Las youtuberas de la moda también buscan entrar en contacto con sus seguidores en la vida real.

La número uno de las blogueras de belleza en Francia es Marie, de 19 años, quien con su seudónimo EnjoyPhoenix inició una gira por 15 ciudades, donde ayudada de un megáfono charla con cientos de seguidores sentados en parques. Su público, en un 90 por ciento femenino, está compuesto de adolescentes y jóvenes de entre 13 y 20 años.

No me di cuenta enseguida de lo importante que era para ellas (...) Tener 800 personas que te siguen, de esta manera, me ha dado mucho, mucho miedo, confiesa Marie en un videobalance. Hago videos en mi habitación, no soy Shakira ni tengo un Óscar. No merezco todo esto.

“En un principio, los meet-up son un poco salvajes y no están muy organizados”, confirma Thomas Owadenko, cofundador de Octoly. Esta compañía pone en relación a las marcas con las youtuberas del campo de la belleza, a menudo remuneradas por hablar de un producto.

Pero estos encuentros informales son cada vez más comerciales.

En Estados Unidos, estas reuniones se organizan desde hace años de manera profesional en el Vidcon, que este año celebra su sexta edición y donde el público (limitado a 20 mil personas) paga de 100 a 150 dólares para reunirse con los blogueros.

“Como a menudo ocurre en la generación Z, los youtuberos no tienen la intención de vivir de ello o de ganar dinero al principio”, explica Eric Delcroix, experto en redes sociales, a quien en un primer momento dicen: Hago mis cosas, porque me gusta y para ver qué ocurre, y los seguidores y el dinero vienen detrás.