Opinión
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Desde el otro lado

Clinton y Trump

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odo indica que Hillary Clinton y Donald Trump serán los candidatos a la presidencia de sus respectivos partidos. Por primera vez en su historia, Estados Unidos tendrá dos aspirantes cuyo nivel de popularidad es menor a 45 por ciendo, de acuerdo con diversas encuestadoras. Lo que no está claro es alguno pueda superar la antipatía y desconfianza del electorado.

Las principales causas de la falta de confianza en la señora Clinton son el uso discrecional del correo electrónico cuando fue secretaria de Estado; su omisión en seguridad en la embajada de Bengasi, que resultó en la muerte del embajador; y los miles de dólares que cobró al ofrecer conferencias a instituciones financieras de Wall Street. Las comisiones legislativas en el Senado y la Cámara de Representantes no pudieron probar su responsabilidad en ninguno de los dos primeros casos. Pero en el asunto de las conferencias sí hay un justificado reclamo, debido a que las instituciones involucradas han sido señaladas como responsables de la injusta distribución del ingreso. Aunque Bernie Sanders ha insistido en que el contenido de las ponencias debe revelarse, la señora Clinton se niega a hacerlo. El hecho concreto es que hay una desconfianza generalizada en su integridad.

De Donald Trump es poco lo que se puede agregar; por méritos propios se ha encargado de construir una pésima imagen de sí mismo. Racista, misógino, homofóbico, narcisista, son algunas de las características que a los ojos de más de 60 por ciento de los estadunidenses lo distinguen. A ello se agrega que nunca ha tenido un cargo de elección popular ni en la administración pública. Su inexperiencia sería un riesgo para la estabilidad del país, de acuerdo con observadores políticos. Sin embargo, su mayor problema es que no pocos miembros de su partido sienten especial aversión por él. Hay quienes no sólo temen que no gane la presidencia, sino también que haga perder a los republicanos la mayoría en el Senado y no pocos lugares en la Cámara de Representantes. Muchos incluso han insinuado que destruirá al Partido Republicano.

Del lado del Partido Demócrata hay preocupación porque los millones que apostaron por el cambio que ofrece Bernie Sanders no acudieran a las urnas, en rechazo a la candidatura de Clinton. Ello, temen, podría abrir la puerta a la presidencia a un personaje tan controvertido como Trump. Pero cometen una gran equivocación quienes comparan los supuestos errores de la señora Clinton con las perfidias comprobadas de Trump. Entre uno y otro hay un abismo en todas y cada una de las cualidades que se requieren para gobernar.