Opinión
Ver día anteriorMartes 4 de junio de 2019Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Colapsos
E

l siglo parece encaminarse desde el desasosiego continuo de nuestras vidas actuales, hacia tiempos borrascosos de magnitud imprevisible. Para todos lo antes insólito se convierte en lo ordinario, pero cada vez más amenazante. México está ahí irremediablemente y carga también con sus particulares atascos.

De fondo, la naturaleza se precipita con celeridad hacia un estadio distinto provocado principalmente por los humanos. Para la naturaleza es una transformación más, una forma diferente de combinar sus propios elementos; para la humanidad es el colapso, el camino de la tumba. Científicos discuten si nos hallamos en una era distinta del Holoceno iniciada grosso modo hace 11 mil 700 años y si el planeta ha iniciado una era que llaman Antropoceno. El vocablo, creado por el biólogo estadunidense Eugene Stoerme, fue popularizado a principios de este siglo por el premio Nobel holandés Paul Crutzen para identificar la era en que las actividades humanas empezaron a provocar cambios biológicos y geofísicos a escala planetaria. Apenas hay tiempo para detener el fin de la ceguera. A México corresponde una parte de la tarea. Pero el tiempo para detener el descarrilamiento es breve y los poderes planetarios están en otra cosa, están en pugna por hacer prevalecer vacuos intereses.

El sistema-mundo ha llegado a una descompensación sin retorno por el patente debilitamiento del poder antes indiscutido de Estados Unidos. Un nuevo estatus social imposible de describir se anuncia en las decadencias del presente; el sistema avanzará hacia lo distinto por caminos asaz turbulentos: la guerra económica y comercial, la guerra tecnológica, el riesgo de las guerras sans phrases.

Tres décadas de crecimiento de China redujeron la cuota de Estados Unidos en el mercado económico mundial de 27 a 16 por ciento; en tanto, China pasó de 2 a 18 por ciento. En términos de paridad de poder de compra, el PIB chino superó al de EU en 2014; en torno a 2025 podrá equipararse al de EU en términos nominales y en 2050 representará el doble de su valor.

En el campo tecnológico, la inversión de China en I+D en 2018 representó 2.8 por ciento de su PIB, cerca de superar a EU. Con más de 4 millones de ingenieros operando en el sector tecnológico, este año se situará a la cabeza en el registro mundial de patentes. La competencia entre China y EU, especialmente en los rubros de big data, inteligencia artificial y la red 5G+ la Internet de las cosas, ha llevado a EU a desatar la guerra –fuera de toda normatividad internacional– al gigante asiático. China responde con sus propias tarifas y ya ha avisado de la suspensión de las exportaciones a EU de tierras raras ( Rare Earths), 17 materiales que contienen elementos químicos utilizados en una gran cantidad de dispositivos y procesos tecnológicos, comprendidos los hoy estratégicos. China es el primer socio comercial de 120 economías del mundo; EU tiene déficit comercial con 102. China y EU, sumados, representan 40 por ciento de la economía mundial. China se ha vuelto así el enemigo mayor de Donald Trump y de los halcones del imperialismo. Su guerra múltiple los dañará profundamente, y lo hará al resto del planeta.

Todos los estados del mundo están interpelados. Guerras híbridas contingentes están al orden del día encima de un planeta que se agota. La Unión ­Europea, en el ojo del huracán: Angela Merkel recibe a Mike Pompeo y al vicepresidente chino, Wang Qishan, en medio de la turbulencia tecnológica.

México debe proveerse de los recursos de inteligencia necesarios para un mundo extensamente convulso en continuo cambio. No puede incidir en la situación internacional y por ello mismo es inexcusable una visión estratégica desde el Estado mexicano.

Elementos de la justicia social avanzan en medio de no pocos errores y descuidos que conllevan costos políticos y, en esa circunstancia, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha decidido dar un paso sin retorno en el forzoso ataque a la alucinante y descomunal corrupción de unos gobiernos que perdieron hasta la más mínima traza humana.

El gobierno de AMLO ha dado un primer paso con la aprehensión de Alonso Ancira y la emisión de una ficha roja por Interpol para buscar a Emilio Lozoya, a efecto de aprehenderlo: se ha tirado así de un hilo, pero el hilo pertenece a una red completa: la llamada mafia del poder.

Es sensato suponer que la red entera se sienta amenazada y responda. No se trata, de ningún modo, del caso Lozoya aisladamente. Se ha abierto un frente interno acaso de gran dificultad y es en este momento que Trump levanta el garrote sobre México. Para ambos frentes el presidente López Obrador necesita la solidaridad de los mexicanos.

El gobierno debiera proceder pronto contra la mafia del poder porque ésta procederá contra el gobierno en todos los frentes que le sea posible. La República dará un paso decisivo si las cloacas en que había sido convertido el Estado mexicano, son superadas ­significativamente.

Necesitamos ser más sagaces y juiciosos que nunca.