Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 20 de diciembre de 2001
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Mundo
027n1mun Ť Versión de que habría renunciado el gabinete en pleno, incluido Domingo Cavallo

Rebelión social en Argentina contra la política neoliberal de De la Rúa

Ť Decreta el presidente el estado de sitio luego de saqueos y disturbios que dejaron seis muertos

Ť Llama central sindical a paro general hoy; protestas esta madrugada en centro de Buenos Aires

STELLA CALLONI CORRESPONSAL

Buenos Aires, jueves 20 de diciembre. Decenas de miles de personas salieron esta madrugada aquí a las calles para reunirse pacíficamente frente a la casa de gobierno y protestar contra la política económica y el estado de sitio anunciado la noche del miércoles por el presidente Fernando de la Rúa, tras una violenta jornada de saqueos a supermercados y comercios en todo el país.
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Al tiempo que la gente (la mayoría de clase media) se movilizaba, la televisión anunciaba que el ga-binete en pleno había presentado su renuncia, incluido el titular de Economía, Domingo Cavallo, cu-yas medidas económicas dispararon los índices de pobreza y de-sempleo de la tercera economía la-tinoamericana a índices históricos.

Ninguna fuente oficial confirmó la versión, según la cual la idea se-ría que el opositor Partido Justicialista (peronista) participe en la conformación de un nuevo gabinete.

La movilización surgió sin previa convocatoria. Apenas terminado el corto mensaje en que De la Rúa decretó el estado de sitio por 30 días, haciendo otra vez oídos sordos a las demandas populares, cacerolazos y bocinazos comenzaron a escucharse en todos los barrios, mientras muchos vecinos (trabajadores, familias completas, amas de casas) se reunían en las esquinas, la mayoría para marchar hacia la Plaza de Mayo.

Allí, frente a la casa de gobierno, los manifestantes entonaron a la medianoche el himno nacional y pacíficamente exigieron la renuncia de Cavallo, pero como respuesta llegó la represión policial.

Muchas personas optaron por retirarse, pero otras se trasladaron al vecino Ministerio de Economía, donde esta madrugada se registraban incendios y desmanes.

Paralelamente miles se reagrupaban para marchar hacia el Congreso y la casa de Cavallo, mientras se informaba que unas 200 personas marcharon hacia la residencia presidencial de Olivos.

Previamente la izquierdista Confederación de Trabajadores de Argentina, la más pequeña de las tres centrales obreras y principalmente formada por trabajadores estatales, había llamado a una huelga general para este jueves.

En su mensaje por cadena nacional, De la Rúa conminó "a los que están ejerciendo violencia a cesar sus actos", y agregó que "en uso de mis atribuciones he declarado el estado de sitio en todo el territorio para asegurar la ley y el orden".

Añadió que muchos se "aprovechan para sembrar discordia y violencia buscando crear un caos que les permita maniobrar para lograr lo que no pueden alcanzar por la vía electoral".

El desborde social, que ya se había advertido al gobierno desde hace tiempo, se inició la madrugada del miércoles como incontenible, con una sorprendente ausencia policial, especialmente en la provincia de Buenos Aires.

Saqueos violentos se extendieron desde la madrugada del martes por el Gran Buenos Aires, como se conoce a la zona que rodea la capital: San Martín, Ciudadela, Tigre, La Matanza, Moreno, San Miguel, Florencio Varela, Villa Celina, La-nús, Quilmes y Avellaneda.

La escena comenzó a repetirse en todo el país, especialmente en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, donde desde hace días se venían registrando manifestaciones de empobrecidos habitantes para pedir comida, así como en Rosario, Santa Fe, donde murió un muchacho de 15 años al parecer asesinado por un comerciante.

Muchos habitantes de barrios marginales se lanzaron a las calles como un "efecto dominó", ante los reclamos y saqueos que ya habían comenzado en los días recientes, cuando la realidad de las medidas gubernamentales (virtual confiscación de cuentas bancarias al limitar el retiro en efectivo para dejar así a las personas sin dinero) estallaba en los barrios.

En Córdoba trabajadores tomaron la sede de la municipalidad y la destrozaron con una furia que sólo tenía explicación en la grave situación económica por la que atraviesa el sector, ya que al igual que en muchas provincias no reciben salarios desde hace meses.

En este caso la represión fue despiadada y dejó decenas de heridos por balas de goma y golpes.

En La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, empleados estatales intentaron ingresar a la legislatura para impedir que se votara una nueva ley que desembocará en despidos masivos.

En la tarde el fantasma de los saqueos se acercó a la capital, cuando un grupo de familias con niños intentó ingresar a un supermercado en el barrio de Constitución, pero la policía lo impidió.

El terror llevó a los comerciantes porteños a cerrar sus puertas a ho-ras tempranas, especialmente en la populosa zona del Once.

Ya en las dos semanas psadas se dio una caída brutal de las ventas, pues las últimas medidas de Cavallo vaciaron los bolsillos de todos, al punto que ni siquiera se compraban los diarios.
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Desde la semana pasada los co-merciantes se lanzaron a manifestaciones, las movilizaciones de diversos sectores recorrían las ciudades, los piqueteros (desempleados) organizaban cortes viales, sin que el gobierno se conmoviera, pues hasta insistió en ratificar al polémico titular de Economía.

Así se llegó a esta situación sin control, donde actuaron grupos de vándalos y pobres. Sólo a la cadena Coto, una de las más populares por sus precios bajos, le destruyeron siete enormes locales.

Imágenes del caos

Las escenas mostraban a algunos jóvenes estrellándose contra las vi-drieras para romperlas, y uno de ellos casi se cortó una pierna en el intento. Una discapacitada encabezó la toma de un supermercado y quedó un buen rato atrapada por la reja que ayudó a derribar.

Ejércitos de pobres se lanzaron por los puentes al conocer que estaban saqueando algún comercio, para llevarse lo que fuera.

El reparto de comida de algunos supermercados para evitar ataques fue tan mal organizado que se tiraban bolsas de los camiones y sólo los más fuertes se beneficiaban.

En la bonaerense Ciudadela un comerciante de origen oriental lloraba mientras su comercio era destruido, ante la indiferencia policial; una mujer confesaba que era la primera vez que hacía algo así, pero que estaba sin trabajo; todos los que hablaban a las cámaras protestaban contra el gobierno, e incluso algunos señalaban a Estados Unidos y al Fondo Monetario Internacional como responsables.

En estas escenas de guerra era sorprendente ver la cantidad de niños que participaban junto a sus padres en los saqueos, que dejaron al cierre de esta edición seis muertos (en disturbios o por disparos de comerciantes), más de un centenar de heridos y 300 detenidos.

No por anunciadas, estas imágenes del naufragio dejaron de ser dolorosas, mientras crece la alarma pues nadie cree que fue casual el mensaje reciente del presidente a las fuerzas armadas, cuando de-cretó que no se extraditará a los militares solicitados por la justicia de varios países por los crimenes de la última dictadura, y otros gestos, como la autorización para que Carlos Menem comenzara a transitar por los cuarteles.

Son signos que agravan la situación en el Titanic en que se ha convertido Argentina.

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