Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 10 de febrero de 2002
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Economía
Espina pide a patrones mantener la planta productiva para evitar el desempleo

Acuerdos económicos con los trabajadores o detonación social, advierte la Coparmex

Necesario, concretar reformas estructurales o los 40 millones de pobres pagarán el pato

HUMBERTO ORTIZ MORENO

La cúpula del sector privado instó a las empresas afiliadas a no desmantelar su plantilla laboral y llegar a "todo tipo de acuerdos económicos con sus trabajadores y sindicatos", pues de incrementarse la desocupación en el país, con sus secuelas de pobreza y miseria, "podría haber una detonación social muy grave para México".

Jorge Espina Reyes, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), consideró que en este apremiante propósito también deben corresponsabilizarse los poderes Ejecutivo y Legislativo al impulsar las reformas estructurales que urgen a la nación, ya que finalmente "ni los integrantes o líderes de los partidos ni los diputados ni nosotros los empresarios vamos a ser los que paguemos el pato, sino que quienes lo pagarán serán los 40 millones de pobres que no pueden incorporarse al desarrollo".
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Quienes tienen en sus manos las decisiones para impulsar los cambios, aseveró, serán los culpables si no actúan a tiempo y se dan cuenta de que "estamos perdiendo momentos de oro para el país". Por lo pronto, "las reformas se ven lejanas, complicadas", lamentó.

A final de cuentas, a nadie le serviría recuperar los 280 mil o 300 mil empleos perdidos durante 2001, porque la demanda de trabajo supera los 12 millones para los próximos 10 años, previno.

En entrevista con La Jornada, al cabo de dos encuentros cupulares de los organismos empresariales, Espina Reyes expone sus inquietudes y ponderaciones acerca de los acontecimientos más recientes que enmarcan a la economía nacional y, en consecuencia, plantea algunas opciones y recomendaciones.

Así, reconoció que es preciso echar a andar acciones que respondan a la política monetaria restrictiva decretada por el Banco de México, particularmente en materia de productividad y competitividad, pero ineludiblemente emprender los cambios estructurales que siguen pendientes y en los que "desgraciadamente vamos muy lentos".

?¿Hasta dónde autoridades y legisladores pueden estirar la liga castigando al mercado interno, sin riesgo de tensiones sociales?

?Creo que hay alternativas. La cuestión es echarlas a andar. Las alternativas para el mercado interno están ahí, y una de las fundamentales para este año es darle un impulso a la vivienda de interés social a través de todas las instituciones del ramo; a la vivienda media y residencial, que han estado prácticamente sin ningún trabajo a lo largo de ya muchos años. Estas son alternativas reales que moverían a la economía de las pequeñas y medianas empresas que participan mucho en actividades de esta naturaleza y que no distorsionaría de ninguna manera la política monetaria.

La cuestión está, a su juicio, en la decisión tanto del gobierno como de los empresarios para entrarle juntos a los programas de construcción y constituirse en "un gran detonador" de la microeconomía durante este año.

?Le insisto: ¿qué tanto puede estirarse la liga y se puede romper?

?Creo que no, porque a pesar de los empleos perdidos el año pasado, que es una situación muy grave, afortunadamente no se compara con la situación de 1994-95, en donde además de la pérdida de empleos y la caída del PIB, vivimos un panorama de desorden brutal, devaluación e inflación. Actualmente, a pesar de todo, nada va en ese sentido. Hemos resistido y por eso tenemos que hacer un esfuerzo todos los sectores. Nosotros hemos recomendado mucho a nuestro sector que mantengamos la planta productiva trabajando, que lleguemos a todo tipo de acuerdos económicos con trabajadores y sindicatos, pero que no desmantelemos las empresas y, en la medida en que las conservemos vamos a tratar de no generar más desempleo en el país.

Desde la perspectiva de Espina Reyes, México tiene margen de maniobra y "estamos esperando que en este año haya un repunte, aunque sea moderado, de la economía estadunidense y que esto nos dé el repunte también".

Pero aquí observa otra vez el imperativo de los cambios estructurales que requiere el país para defenderse de las eventualidades internacionales y que, opinó, están ahora más en manos del Legislativo que del Ejecutivo".

?Vamos a hablar de tiempos, ¿qué luces arrojan sus encuentros con el presidente Fox y con los legisladores?

?Las vemos complicadas porque no percibimos la madurez de parte de los partidos políticos, para asumir sus responsabilidades. Todavía observamos posiciones sumamente antagónicas, ópticas muy partidistas que hacen perder la perspectiva de todo el país, y estamos perdiendo oportunidades. Si viene un repunte de la economía norteamericana, forzosamente viene un recuperación de la mexicana. Pero no es suficiente esto. Tenemos que hacer cambios para que, si hay repunte en los Estados Unidos, seguramente no vamos a poder compensar toda la pérdida de empleo, los 382 empleos perdidos el año pasado, a lo mejor podemos resarcir 250 mil o 300 mil en el mejor de los casos, pero esto no nos resuelve el problema...

Y es que, vislumbró el dirigente de la Coparmex, es precio generar más de un millón 200 mil plazas de trabajo cada año durante la próxima década, es decir, 12 millones de fuentes laborales que permitan incorporar a tanta gente que está en la miseria y en la pobreza porque no tiene ocupación remunerada.

Para que esto pueda darse, Espina considera imperativo impulsar las reformas estructurales pendientes.

?En suma, ¿ustedes ven lejos los cambios estructurales?

?Se ven difíciles por lo que te he dicho. Pero no hay desánimo de nuestra parte. Seguiremos insistiendo ante el Ejecutivo, los partidos políticos, los fracciones en el Congreso, para que se den cuenta de que estamos perdiendo momentos de oro para nuestro país y que, finalmente, ni los integrantes o líderes de los partidos, ni los diputados ni nosotros los empresarios vamos a ser los que paguemos el pato, sino los 40 millones de pobres.

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