Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 13 de febrero de 2002
  Primera y Contraportada
  Editorial
  Opinión
  Correo Ilustrado
  Política
  Economía
  Cultura
  Espectáculos
  Estados
  Capital
  Mundo
  Sociedad y Justicia
  Deportes
  Lunes en la Ciencia
  Suplementos
  Perfiles
  Fotografía
  Cartones
  La Jornada de Oriente
  Correo Electrónico
  Busquedas
  >

Política

Jorge Santibáñez Romellón

Asociación dudosa: marginación y migración

El gobierno de Vicente Fox se ha caracterizado por su decidida preocupación con respecto a los migrantes mexicanos que buscan en Estados Unidos lo que su propio país no les ofrece. También por promover, por primera vez en muchos años, una agenda digna e integral con su poderoso vecino y beneficiario de la mano de obra barata que le ofrecemos. Hasta ahí vamos bien. Desgraciadamente, también se ha caracterizado por desarrollar acciones con muy buenas intenciones, pero sin la debida coordinación entre los diferentes ejecutores y, con frecuencia, quizá sin que forme parte de sus objetivos, se han expuesto programas e ideas que, aun con las mejores intenciones, no sólo no benefician a los migrantes, sino que pueden perjudicarlos. Los ejemplos sobran y no tiene sentido regresar ahora a ellos.

En un país con tantas limitaciones presupuestales, lo menos que podemos pedir es que esa voluntad política, ese cambio trascendental en la política migratoria mexicana, esas buenas intenciones, se traduzcan en programas eficientes y, sobre todo, coordinados. Nuestro deber ciudadano, pero sobre todo como estudiosos del tema, es señalar lo bueno y aquello que de alguna manera pueda perjudicar o, en su caso, marcar un retroceso.

Recientemente se lanzó con gran despliegue publicitario el programa Adopta una comunidad, mediante el cual empresarios y mexicanos adinerados residentes en Estados Unidos apoyarán 250 microrregiones, según se dijo, "de alta marginación y migración". La idea de generar programas de desarrollo es, sin duda, no sólo útil sino necesaria. Los 32 millones de dólares que se recabaron son bienvenidos, de algo servirán. Pero de ahí a pensar que con esas estrategias realmente se incidirá en la migración de mexicanos hacia Estados Unidos hay gran diferencia.

En primer lugar, alguien debería decirle al Presidente que la alta marginación y la migración no están tan asociadas como se nos quiere hacer creer. Ese es precisamente el discurso estadunidense según el cual México (y el mundo entero) les envía a sus pobres y marginados. Además, recurrir a los mexicanos que tienen éxito en Estados Unidos es alimentar la falsa idea de que el sueño americano hace ricos a los pobres. De hecho, si usted encima el mapa de la marginación con el de la migración, se dará cuenta de que las diferencias son más que las coincidencias. Lo injustificable es que esos "mapas" son construidos por agencias gubernamentales que por lo menos deberían ponerse de acuerdo antes de lanzar un programa.

En síntesis, los que migran generalmente no provienen de regiones de alta marginación por una sencilla razón: para migrar se necesitan recursos. En estas condiciones, de algo van a servir a las 250 comunidades sus 32 millones de dólares (algo así como 128 mil dólares si se reparten por partes iguales), pero seguramente no para modificar la migración que, también seguramente, no ocurre en esas comunidades.

En segundo lugar, la asociación entre extrema pobreza y migración no ayuda en nada ni a los migrantes ni a las negociaciones con Estados Unidos. Ese discurso, como ya se dijo, alimenta la imagen de que Estados Unidos es la válvula de escape de la pobreza mexicana, haciendo creer a los habitantes de ese país que la migración es una ayuda de Estados Unidos hacia México, cuando en realidad los primeros beneficiados con los migrantes son nuestros vecinos. El discurso no sólo no dignifica al migrante, sino que además es contradictorio con el hecho, ampliamente demostrado, de que los migrantes, por ejemplo, tienen una educación ligeramente superior al promedio nacional.

Las características del programa en cuestión proyectan la idea de que la migración se va a resolver con actos de caridad y solidaridad social que, insisto, de algo servirán; sin embargo, resulta ingenuo creer que esa será la solución a un problema estructural. Como si construyendo canchas de futbol el migrante decidiera permanecer en sus lugares de origen. Por el contrario, creo que se está desperdiciando el empuje presidencial con respecto al tema migratorio y la enorme capacidad de gestión y obtención de recursos de la Oficina para Mexicanos en el Exterior, en programas inútiles que no atacan las razones de fondo.

Nadie duda de las buenas intenciones, pero desgraciadamente no son garantía de éxito.

Presidente del Colegio de la Frontera Norte

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año