Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 14 de febrero de 2002
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Espectáculos

No soy menos que las divas de Hollywood: Silvia Pinal

''Siento nostalgia por la Televisa de antes, pues éramos como una familia''

LUCY OROZCO/II Y ULTIMA ESPECIAL

En su austera oficina en Televisa, donde idea y produce el programa Mujer, casos de la vida real, Silvia Pinal cuenta su vida, como si ésta fuera un capítulo inédito de la serie que dirige.

-En una entrevista que le diste a Elena Poniatowska, ella te preguntó si te sentías como Sofía Loren o como la Taylor o cualquiera de estas grandes estrellas, y tú respondiste muy segura que sí. ƑTodavía opinas lo mismo?

-Efectivamente. Si consideras las circunstancias económicas de nuestro cine y las comparas con las de Estados Unidos o Europa comprenderás que la producción, distribución y difusión de las películas no pueden ser equiparadas. Estados Unidos tiene todo el dinero y Europa tiene una tradición artística ancestral, por eso sus películas logran trascender mucho más que las nuestras. Por ejemplo, a mí me encantaría ver aquí a Shirley McLaine -a quien admiro mucho- haciendo lo que yo hago y a mí verme allá con todas las condiciones de las que disponen en Estados Unidos para hacer una película o una comedia musical. No reniego de lo que soy, al contrario, estoy muy satisfecha de lo que he conseguido. No me siento menos que ninguna de esas divas a las que respeto mucho.

-Silvia, cuéntame algo de cómo fue el salto de Guaymas, Sonora -lugar donde naciste- al prestigio que has conquistado.

-Mi papá era militar político, lo cambiaban de lugar y tuvo muchos puestos, por lo tanto yo viví en varios estados de la República. A los nueve años llegué a Cuernavaca y alrededor de los trece me vine para México de interna en una escuela. Mi papá no quería que yo estudiara actuación, canto o baile, que era lo que a mí me gustaba. En esa época esas inquietudes se miraban con malos ojos, equivalía a verte como una bataclana. Además no había antecedentes artísticos en mi familia. Asi que vine a México y mi papá me dijo: "Mira, primero estudias, me traes un título y luego te dejo hacer lo que quieras". Entonces yo pregunté cuál era la carrera más corta y me dijeron: Comercio. No existían carreras de Comunicación y esas cosas como hay ahora, así que me metieron de interna en el Instituto Washington, en la calle de Héroes, y ahí estudié mi carrera corta. Le entregué el título a mi papá y me dijo: "Bueno, ahora sí, Ƒqué quieres hacer?" Le contesté: "quiero estudiar canto". Yo soñaba con ser cantante de ópera, así que comencé a estudiar, pero un día se me salió un gallo en un concierto de la escuela y ya no quise saber más de eso, porque todo mundo se empezó a reír de mí (Risas)... Lloré toda la noche y me dije "jamás, jamás". El profesor me dijo que lo que sucedía era que yo era muy nerviosa, pero de cualquier forma decidí no seguir con esa vocación. Después alguien me comentó que podía estudiar actuación en Bellas Artes, que había muy buenos maestros y entré, aunque mi papá no estaba muy de acuerdo.

-Siendo militar, tu papá debió de haber sido muy duro.

-Sí, era muy estricto. Por qué crees que me salí de blanco, pero corriendo.

Rafael Banquells y Viridiana

-ƑFue cuando te casaste con Rafael Banquells?

-Sí, pero antes trabajé en la radio. Quería ganar mi propio dinero para mis camiones y mis cosas, pues no me gustaba estarle pidiendo dinero a mi papá a cada rato. Llegué a ser muy buena mecanógrafa. A mis jefes les caía muy bien que yo fuera con calcetas a trabajar, tenía yo catorce años en ese momento. Después me decían: "Silvita, Ƒno podría ponerse medias?" Yo contesté: "No señores, no me alcanza el sueldo". El primer dinero que gané se lo di a mi mamá. Recuerdo que me compró un trajecito sastre azul cielo, precioso, y unas medias, mismas que me ponía en las grandes ocasiones porque se me rompían y yo sólo tenía un sueldito. Posteriormente mi jefe mesilviaayerjpg dijo: "Oiga, Silvia, Ƒno quiere ser artista?" "Sí, señor", le dije, y él contestó: "aquí hay unos papelitos en la radio que no quieren hacer los actores y se paga muy poco." Claro que acepté, aunque me gastaba en el taxi el sueldo de mis pequeñas intervenciones. Anunciábamos la crema Nivea. Ahí me oyeron y me hablaron para hacer teatro experimental, pero nunca estrené ninguna obra de ese tipo, ya que me llamaron para teatro comercial y ahí conocí a Rafael Banquells.

-ƑCuál es la filosofía que llevas dentro y te sostiene? Lo digo porque recuerdo que cuando murió Viridiana, tu hija, la prensa mencionó que llegaste vestida de rojo, Ƒes verdad?

-(Silvia se quiebra y no puede contener las lágrimas) No fue así. Mira, lo que sucedió es que yo no aceptaba que estuviera muerta. Silvita, mi hija, fue la que me habló y me dijo: "Mamá, Viridiana está aquí, ya la vi y está muerta". Sufrí un shock, me puse lo que me había quitado y dejado en un sillón de mi recámara la noche anterior, y así fui a verla...

-ƑEntonces no fue cierto que voluntariamente fuiste vestida de rojo?

-šPor favor! Te digo que yo no podía creer que estuviera muerta, por eso no me puse de negro. Tomé lo que estaba a la mano y te juro por Dios que si ese vestuario hubiese sido negro no me lo habría puesto, porque, insisto, yo no podía dar crédito de que mi hija estuviera muerta. Además, no iba vestida de rojo, lo recuerdo muy bien: iba con una chamarra como de plumitas, muy bonita, color madera. Mi pantalón era de cuero, color calabaza, y mis botas.

-Pero entonces no sabes de dónde has sacado esa fortaleza.

-No lo sé.

Entre amigos, (in)fidelidades y placeres

-ƑEres amiguera, Silvia?

-Yo soy de pocos amigos pero realmente buenos y grandes. Son amigos que tengo desde mi primer divorcio, época en la que empecé a tener una vida más libre. Fue entonces cuando comencé a entablar mis amistades que perduran hasta el día de hoy. Por ejemplo, fui gran amiga de Raúl Astor. šAdoraba yo al condenado gordo y él me quería muchísimo también! Nuestra amistad fue entrañable, nos llevábamos muy bien; yo aquí en Televisa me le hincaba y le decía: "Por tu madre santa escríbeme el libreto porque necesito un guión". ƑSabes? Raúl era sensacional para escribir comedia. Cuando llegó a México, empezó a trabajar conmigo. Emilio Azcárraga Milmo me lo mandó. Yo estaba actuando en el Teatro Insurgentes y Emilio me dijo: "Ahí te mando un argentino que trae muchos libretos, si te gustan te los compro y que los haga". Entonces apareció Raúl con un altero de papeles, se veía precioso y traía una hermosa gabardina. Era guapísimo. Me entregó los libretos pero yo no los leí. Días después Emilio me llamó y me preguntó qué me habían parecido. Yo, a pesar de no haberlos leído, le dije que estaban buenísimos. Emilio me contestó: "Entonces vamos a hacerlos en la W y ya tienes horario". Yo contesté, estupefacta: "Perfecto". Comenzamos a ensayarlos, Emilio fue a vernos y de pronto se me salió decir: "Oye, este libreto está buenísimo". Emilio me contestó: "Hija de tu pelona, ni los habías leído, Ƒverdad?" Le contesté: "No, nunca los leí".

''También fui muy amiga de Mauricio Garcés. Por cierto, Gustavo Alatriste, mi marido, le tenía celos, decía: 'A ese desgraciado lo voy a matar, lo odio'. Yo le contestaba: 'Bueno, Ƒen qué te hace daño? ƑQué no te da orgullo que yo le guste a otros? Porque a mí me encanta gustar y que me lo digan. Mientras no haga nada que a ti no te parezca, Ƒde qué te preocupas?' También fui muy amiga de Tulio Demicheli, fue la persona que me hizo estrella en el cine y fuimos amigos hasta el día de su muerte.''

-Hablando de amistades y de amores, Ƒeres fiel?

-Sí, sí he sido fiel. He fallado dos veces, pero porque me vi obligada por las circunstancias. Aquí en confianza, no me gustó... no me gustó para nada ser infiel.

-ƑY qué dices del placer sexual?

-Que es fabuloso. Hacer el amor es uno de los placeres más ricos que puede uno tener.

-ƑY te gusta comprar?

-Sí, sí me gusta mucho. (Risas.) Pero también soy ahorrativa.

-O sea que no eres coda.

-No, en eso no. Ni con mis hijos, ni con mi familia. ƑSabes? Ni siquiera he hecho mi testamento. Una vez intenté hacerlo y empecé a confundirme. Mi gran preocupación eran mis nietas y bisnietas, a las que no quiero dejar desprotegidas, pero luego me preocuparon mis hijas... En fin, llegó un momento en que pensé, mis hijos son primero, luego mis nietas y luego mis bisnietas. Total, que terminé por no hacerlo. Luego tienes que pensar a quién dejas de albacea para los niños. Es algo complicado. Sé que lo tengo que hacer, porque no es justo que les dejes una bronca a tus seres queridos. Pero por más clara y explícita que quiera ser en un testamento, siempre hay problemas.

Lo que dicta la modernidad

-Actualmente, Ƒcómo te sientes en Televisa?

-Afortunadamente no me puedo quejar. Yo fui pionera de la televisión. Conmigo tienen muchas atenciones y las agradezco. Soy de las gentes que hicieron esta empresa, porque cuando llegué no era una desconocida, yo ya tenía un nombre en el cine y de alguna forma colaboré a poner los cimientos de esta empresa. A mí no me inventó la televisión; yo ya había descollado en la pantalla grande. Antes, Televisa era una empresa familiar, éramos mucho más pocos los que laborábamos aquí y nos sentíamos como en familia. Hoy en día las cosas han cambiado; Televisa ahora es una corporación muy grande. Hay mucha gente nueva y uno no se siente igual; el trato es más impersonal, pero tenemos que acostumbrarnos a esta nueva situación, que para mí es triste, pero es lo que dicta la modernidad y así tiene que ser. Nos tenemos que resignar a trabajar de esta manera. Debo decir que también es una empresa mejor en muchas cosas, pero yo personalmente siento cierta nostalgia por los tiempos de antes.

-Si haces un balance de tu vida, Ƒte dio más de lo que esperabas o te dio menos?

-Me dio más de lo que esperaba, pero creo que la vida te cobra las cosas. Yo todavía no he visto que a la gente que hace mal le vaya mal y que a la gente que hace bien le vaya bien. Debería ser así, pero no lo es. Yo tuve mucho éxito, pero me pregunto: Ƒpor qué tenía que morir mi hija Viridiana a los 19 años? Yo con eso pagué todo lo que la vida me dio de bueno.

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