Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 25 de febrero de 2002
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Política
''Tenemos que creer'' que hubo limpieza, resumió uno de los votantes

La elección priísta tuvo escasa participación en el DF; filas cortas y casillas escondidas, la tónica

No hacemos acarreo, sino facilitación del traslado, explicó el chofer de un transporte

ALONSO URRUTIA

La misa ha concluido en la parroquia de Jesús Crucificado. Buena parte de la grey católica que acudió a expiar sus pecados conjuga su fe religiosa con la política y acude al llamado del PRI a renovarse; ''ahora sí el último'', llaman algunos sufragantes resignados al intento de redimir a su partido.

Todos se dicen priístas convencidos y apelan a sus años de militancia para acreditar su fe partidista. ''Yo soy militante desde que de veras no había más partido que el PRI'', dice entre nostálgico y orgulloso un jubilado.

A pesar de las derrotas partidistas y las difíciles condiciones que a los ''viejos'' les dejaron los regímenes revolucionarios, se dice convencido de que no hay más ruta que la priísta.

Ayer, en la elección de dirigente nacional en esta capital, quizá la menos priísta del país ?en el Distrito Federal el PRI no obtuvo una sola victoria en las pasadas elecciones federales?, la afluencia de votantes fue relativamente escasa, se registraron algunos acarreos discretos y la militancia acudió con la idea de elegir a alguien que frene la caída electoral.

Laura Isabel Guerra, una mujer madura, permanece formada en una corta fila en el cruce de Miramontes y Calzada de la Virgen, en Coyoacán; reivindica su militancia de toda la vida y mira en la elección algo más que decidir si va Madrazo o va Paredes. ''La elección es un moderador para el gobierno'', afirma. Si van muchos priístas ''el gobierno sabrá que tenemos todavía fuerza y que la gente no está convencida del cambio que nos pregonaron.''

-Muchos dudan de la limpieza del proceso.

-¡Debe serlo! ¿Si no, imagine a dónde vamos ir a dar?

La elección del dirigente priísta en la ciudad de México transcurrió entre la apatía de la gran mayoría de los ciudadanos y el poco conocimiento de los priístas del lugar donde tenían que votar.

Faltó difusión, admite una presidenta de casilla. Así, en el Distrito Federal la votación fue relativamente escasa.

-¿Cómo va la votación?

-Muy bien -responde un presidente de casilla de la colonia Narvarte, en una de las delegaciones (la Benito Juárez) más panistas de la ciudad.

-¿Cuántos votos van?

-Casi 180 -dice contento, casi a las 15 horas.

Apenas 10 por ciento de las mil 800 boletas que le entregaron.

A esa hora hay una fila de siete personas, algunas traídas en un discreto operativo de acarreo por una camioneta que no tiene logo priísta ni fórmula que anunciar, sólo un mensaje: ''Veo un PRI que hable por tu voz''.

Su conductor, un fervoso priísta, niega que sea acarreo. Es una mera facilitación del traslado a los votantes, porque el agrupamiento de casillas ?dice? aleja el centro de votación. ''Es un servicio del partido, no de alguna fórmula'', asegura.

Se le ve satisfecho de su ir y venir con sufragantes, aunque lamenta la poca credibilidad en el partido. ''Si no se nos hubiera atravesado lo de Pemex, sin duda habría mucho más gente'', dice.

Entre sus transportadas se encuentra una mujer a quien sus 20 años de burócrata no han hecho más que reafirmarle su priísmo. Despotrica contra el Gobierno perredista de la ciudad de México, cuyos cambios en el equipo de trabajo no le reflejan más que improvisación de sus cuadros.

-Pero eso también lo hacía el PRI.

-Bueno, a veces. Con decirle que cuando yo empezaba a trabajar en la Secretaría de la Reforma Agraria nos pusieron a un ginecólogo...

Está convencida de que el partido tricolor requiere de ''un hombre con personalidad para que corrija todo lo mal que ha hecho esta mujer'', en alusión a la actual presidenta, Dulce María Sauri.

Por el rumbo de Iztapalapa, muy cerca del cerro de la Estrella, las dificultades para encontrar una casilla son serias. Mucha gente no sabe ni siquiera que hoy es el día más importante para el PRI en muchos años.

''¿La casilla de qué?'', devuelve la pregunta el dueño de una vulcanizadora. Y acota: ''Ni idea, ¿eh?''

Entre quienes logran llegar a las mesas receptoras hay algo de confusión sobre el verdadero sentido de la elección.

-¿Cómo ve el proceso?

-Pues... a ver si con esto se acaba tanta inseguridad, porque no vea cómo anda la delincuencia ?responde Susana Guerra, ama de casa.

La afluencia en las casillas de la zona de los Culhuacanes dista de la registrada en aquellas que se encuentran en avenidas importantes. A las afueras del salón infantil El Castillo de Trotsky, está medio escondida una casilla con poca afluencia, donde se da también lo que fue un problema recurrente en la jornada: votantes que acuden a casillas equivocadas.

Recién emitido su sufragio, Alejandro Arroyo, quien acudió con mujer e hijos a votar, responde a la pregunta sobre la credibilidad del proceso:

-Pues tenemos que creer.

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