Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Viernes 26 de abril de 2002
  Primera y Contraportada
  Editorial
  Opinión
  Correo Ilustrado
  Política
  Economía
  Cultura
  Espectáculos
  Estados
  Capital
  Mundo
  Sociedad y Justicia
  Deportes
  Lunes en la Ciencia
  Suplementos
  Perfiles
  Fotografía
  Cartones
  La Jornada de Oriente
  Correo Electrónico
  Busquedas
  >

Espectáculos

Ritmo y romanticismo en 62 años de carrera

En el Zócalo, homenaje a Olga Guillot por su aporte al género del bolero

ARTURO CRUZ BARCENAS

La noche del miércoles 24 de abril, en el Zócalo capitalino, Olga Guillot cantó mejor que durante su participación en el Palacio de Bellas Artes, el domingo pasado. Pero en esas dos presentaciones demostró que cuando hay voz, ésta da, se abre, se lanza, aunque pasen los años. El 18 Festival del Centro Histórico le rindió un homenaje por su trayectoría, por sus 62 años de darle vida al bolero, género que une tres países: Cuba, Puerto Rico y México.

Hasta ahí llegaron sus amigos, muchos, entre ellos Jacqueline Andere y Ernesto Alonso, para entregarle la medalla que los organizadores del festival prepararon para ella, quien debutó en 1945 en el exclusivo Zombie Club de La Habana.

El bolero se canta enfatizando las frases, subrayando una línea, entre apóstrofesolga_guillot_63b que hunden una y otra vez las palabras "te odio" o "te amo" en el imaginario cuerpo del odiado o amado. Así canta "šla Guillot!", que fueron los gritos con los cuales la recibió el respetable. Comenzó el concierto con Sabor a mí, de Alvaro Carrillo; Sin mí, de Mario Clavel, y otras, hasta que interpretó Miénteme, del mexicano Chamaco Domínguez, que la internacionalizó y que provocó un coro de miles.

Recordó que llegó a México "muy pequeña, a los 17 o 18 años; estuve en la XEW, con el señor Emilio Azcárraga Vidaurreta. Muy jovencita triunfé en mi país y me trajeron a esa radio que se oía en Cuba. Me dije que ya había triunfado. Cuba hizo a Olga Guillot, pero México me internacionalizó. Gracias a Dios estoy recibiendo este homenaje".

Siguió el filin de Olga, el sentimiento hecho canción que alimentaron José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz y Frank Domínguez, y que tuvieron en voces como las de Guillot sus intérpretes óptimos. "El filin lo traje aquí con temas como Contigo en la distancia, y me da gusto que la nueva generación se rencuentre con estas canciones, se enamoren y se arrullen con estas melodías.

"Mientras nos recuerden nosotros estamos vivos. Gracias a esta generación." El piano comenzó con la creación cimera, crucial, de Guillot: Bravo, de Luis Demetrio. "Bravo... por la forma de herir mis sentimientos... por tus falsos e infames juramentos... Bravo...", en una de las interpretaciones más intensas.

Mucha es la experiencia de Olga. Su figura se adueñó del cabaret Tropicana y las luces de la cartelera iluminaron su nombre junto a los de Carmen Miranda, Miguelito Valdés y Nat King Cole.

Varios recordaban la frase de El Flaco de Oro, Agustín Lara, dedicada a la homenajeada en el Zócalo: "Después del cielo, Cuba. Después de Cuba, Olga Guillot", la denominada Reina del bolero.

La gente la aplaudió de pie varias veces. En las primeras filas, los amigos de Olga la saludaban y ella respondía con gesticulaciones que la han hecho famosa, a veces como haciendo pucheros, inocentes, cándidos.

ƑCuántos premios tiene, Olga? "Tengo muchos, pero mis mejores condecoraciones me las da el público. Son ustedes los que me dan lo mejor. Gracias al mundo que me quiere tanto."

La atmósfera fue romántica, pero Olga no iba sólo a eso. Cantó varias para que el público bailara. Tal fue el caso de Lágrimas negras. Así, con un halo de felicidad, se fue la cubana que ha hecho de México su segunda patria, a la que, expresó, "tengo en mi corazón".

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año