Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Viernes 22 de noviembre de 2002
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Espectáculos
La Negra se presentó en el Auditorio Nacional junto a Illapu y Julia Zenco

El canto melancólico de Mercedes Sosa encendió la fría noche del martes

GABRIEL LEON ZARAGOZA

Un público sin edad, pero deseoso de ver y oír a La Negra Mercedes Sosa y los cánticos andinos de Illapu se refugió la noche del martes en el Auditorio Nacional del terrible descenso de temperatura para encontrarse con esta calida oleada artística sudamericana que en las últimas fechas visita México.

Primera en el escenario y reina entre las viejas y nuevas divas de la corriente del canto de la música americana, Mercedes Sosa se plantó ante un recinto al que poco faltó para que se llenara pero que lució sobrado de ánimo para deleitarse con la primera hora y media de canciones conocidas y predominantemente sudamericanas que integran el repertorio de Sosa en esta gira por el interior del país.

Sosa 1Sentada ante el micrófono y luciendo un elegante traje negro aderezado con una chalina roja, la artista lanzó un canto melancólico, lleno de sentimiento y tristeza, hacia esa depauperización en que cayó Argentina desde el año pasado. He allí uno de los motivos de su canto.

La tucumana nacida en 1935 interpretó un repertorio de temas conocidos, "que no pueden variar" porque así lo demanda su público. Esos sus ojos pequeños sólo se abrían para tomar aire, dar la vuelta a la página del tema en turno y mirar a su audiencia que en cada visita la recibe como ayer, o quizás siempre, acompañada de sus músicos y dispuesta a recibir su bella voz.

El inolvidable himno de Violeta Parra cayó como bendición: "Gracias a la vida que me ha dado tanto/ me dio dos luceros que cuando los abro/ perfecto distingo lo negro del blanco.../ Gracias a la vida que me ha dado tanto/que me ha dado la risa, que me ha dado el llanto". Silencio y ovaciones.

Después surgieron temas de Litto Nebia, de poetas y músicos argentinos como Astor Piazzola y del brasileño Milton Nascimento. Algunas de sus interpretaciones del nuevo canto las acompañaba de un coqueto baile milonguero y un sensual levantar de falda al tiempo que bamboleaba su redonda figura.

Querida por su público mexicano y por los músicos argentinos como el estrafalario Charly García -que en esta ocasión le falló en el escenario debido a su prematuro regreso a Buenos Aires, tras su frustrada gira mexicana-, Sosa se hizo acompañar de la intérprete de tangos Julia Zenco, quien en dos breves apariciones lució su hermosa figura y parte del repertorio que ha cantado por el mundo.

Sonidos andinos

Cumplida una hora y media de su turno en el escenario y un breve encore del dueto argentino, las artistas se despidieron del recinto de Polanco que La Negra Sosa confundió con teatro.

Después de una larga pausa de 20 minutos, los chilenos de Illapu aparecieron ante un auditorio que soportaba la gélida noche y permanecía expectante al retumbar de los instrumentos folclóricos de los músicos provenientes de las cordilleras de los Andes.

Poco a poco los sonidos de flautas andinas difundieron su alegre canto. El público también, como hormigas, inició su retirada del inmueble. Sólo permanecieron los amantes del tradicionalismo latinoamericano, que se cuentan por miles.

El sexteto interpretó durante hora y media algunos de los temas de sus 15 álbumes que han grabado desde 1972, como las canciones Vuelvo y Morena esperanza. Para quienes no los conocían ya habrá oportunidad de familiarizarse con sus ritmos, pues Illapu se establecerá en México para dar a conocer desde aquí su canto.

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