Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Viernes 6 de diciembre de 2002
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Cultura

José Cueli

Profundizar en el estudio de la crueldad

Jacques Derrida, connotado filósofo francés y artífice de la deconstrucción, coloca el acento en su libro Estados de ánimo del psicoanálisis (2001) sobre un tema que lamentablemente, aunque siempre presente, en la actualidad adquiere proporciones desorbitadas en todos los ámbitos: la crueldad.

Derrida, profundo conocedor del sicoanálisis y gran crítico del mismo en una línea verdaderamente exegética, reflexiona, sin concesiones, sobre la crueldad que él mismo define como un concepto confuso y enigmático, y lanza un reto al sicoanálisis para profundizar al respecto.

Nos alerta sobre el hecho de que en torno de la crueldad hacemos como si nos pusiéramos de acuerdo sobre lo que el concepto quiere decir. Sin embargo, nos aconseja ir más allá, sea asignando a la palabra crueldad su ascendencia latina (cruor, crudus, crudelis) ''una tan necesaria historia de la sangre derramada, del crimen de sangre, de los lazos de sangre" o que tomemos la línea de filiación a otras lenguas y otras semánticas (por ejemplo, grausamkeit, que sería la palabra empleada por Freud), en cuyo caso no se asocia con el derramamiento de sangre que más bien alude ''al deseo de hacer sufrir o hacerse sufrir por sufrir e inclusive al hecho de torturar o matar, de matarse o torturarse torturando o matando por tomar un placer síquico en el mal por el mal, hasta por gozar del mal radical, en todos estos casos la crueldad sería difícil de determinar o delimitar".

A decir de Derrida, mientras para Nietzsche la crueldad sería sin término y sin término oponible, para Freud la crueldad quizá sería sin término, pero no sin término oponible.

Para ellos aun cuando pudiésemos detener la crueldad sangrienta (cruor, crudus, crudelitis), una crueldad síquica supliría los métodos sangrientos y continuaría inventando nuevos recursos.

Derrida, al partir de estas premisas plantea que la gran pregunta incontestada en torno de la crueldad debiera ser retomada por el sicoanálisis. Parte de la hipótesis (sobre una hipótesis): ''Si hay algo irreductible en la vida del ser vivo que llamamos hombre, en el alma, en la psyché (...) y si eso irreductible en la vida del ser animado es la posibilidad de la crueldad (la pulsión, si quieren, del mal por el mal, de un sufrimiento que jugaría a gozar del sufrir, de un hacer sufrir o de un hacerse sufrir, por placer), entonces ningún otro discurso -teológico, metafísico, genético, fisicalista, cognitivista, sabría abrirse a esta hipótesis. Todos estarían hechos para reducirla, excluirla, privarla de sentido".

De acuerdo con lo anterior, según Derrida el único discurso que podría hoy reivindicar el tema de la crueldad síquica como propio sería el sicoanálisis. No sería el único lenguaje ni el único tratamiento posible, pero sí sería para Derrida (el sicoanálisis) el nombre de eso que, sin coartada teológica ni de otra índole, podría volcarse hacia lo que la crueldad síquica tendría de más propio.

Ahí está lanzado el reto a volver a las fuentes originales y repensarlas para entrar de lleno en un tema que nos atañe de manera directa no sólo a los sicoanalistas sino a la sociedad en general, ya que azorados contemplamos día con día manifestaciones más bizarras y extremas de la crueldad.

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