Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 2 de enero de 2003
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Economía

Peligroso, un tratado regional basado en el TLC de América del Norte

El auge exportador de México, a costa del desarrollo, consideran académicos

El número de hogares pobres ha aumentado 80 por ciento desde 1984

DAVID ZUÑIGA

atun-ensenadaLos países latinoamericanos deben mirarse en el espejo de México y "pensarlo dos veces" antes de embarcarse en las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), diseñada con base en el Tratado de América del Norte (TLCAN), que para México sólo ha traído "comercio sin desarrollo".

En un análisis titulado TLCAN: una historia aleccionadora, los investigadores Kevin Gallagher y Timothy Wise, del Instituto de Desarrollo Global y Ambiental de la Universidad Tufts, destacan que se ha profundizado muy poco sobre el impacto del TLCAN en México.

Hace tres años Gallagher y Wise empezaron a estudiar los efectos sociales y ambientales del tratado y del proceso de integración económica del que éste forma parte. Los investigadores no se limitaron al periodo de vigencia del TLCAN, sino que se remitieron al comienzo de la apertura comercial de México, a mediados de los ochenta.

El objetivo, explicaron, es identificar las tendencias de los tratados comerciales a fin de advertir a otros países sobre los riesgos de participar en acuerdos comerciales diseñados con base en el TLCAN.

En cuanto a los resultados para México, los especialistas señalan que la meta de cualquier proceso de integración económica debería ser elevar el nivel de vida de la población, lo cual no ha ocurrido: cifras del gobierno mexicano y del Banco Mundial muestran que la liberalización comercial ha estimulado el comercio y la inversión y ha contribuido a controlar la inflación.

Además, las exportaciones mexicanas han crecido a una tasa anual promedio de 10.6 por ciento desde 1985 y la inversión extranjera directa (IED) casi se ha triplicado al crecer a una tasa de 21 por ciento al año.

Sin embargo, esta auge no ha beneficiado a la gran mayoría de la población mexicana. Por ejemplo, el PIB por habitante creció menos de uno por ciento entre 1985 y 1999, muy lejos de la tasa promedio de 3.4 por ciento observada entre 1960 y 1980. El aumento de las exportaciones ha sido ampliamente superado por las importaciones, lo que ha dejado a México con un serio desequilibrio en la balanza de pagos; los empleos creados son insuficientes para enfrentar la creciente demanda; el salario mínimo ha perdido 60 por ciento de su poder de compra desde 1982; 23 puntos porcentuales de esta caída corresponden a la vigencia del TLCAN.

Los analistas sostienen que el número de hogares pobres ha aumentado 80 por ciento desde 1984 y México se ha convertido en uno de los países de mayor concentración del ingreso en todo el hemisferio.

A lo anterior se suma la crisis en al campo, asediado por las importaciones de granos de Estados Unidos, la caída de los precios de los productos agropecuarios en los mercados internacionales y la reducción del apoyo gubernamental. Cuatro quintas partes de la población rural mexicana son pobres y más de la mitad vive en pobreza extrema.

Estas cifras, señalan los investigadores de Tufts, muestran claramente que la integración económica de México se ha logrado a costa de su desarrollo.

Crece la degradación ambiental

Antes de que se firmara el TLCAN, sus promotores aseguraban que la integración económica contribuiría a mejorar las normas ambientales; sin embargo, entre 1985 y 1999 la erosión en México avanzó 89 por ciento, los residuos sólidos de los municipios aumentaron 108 por ciento y la contaminación atmosférica 97 por ciento. Las autoridades mexicanas calculan que la degradación ambiental le cuesta al país el equivalente a 10 por ciento del PIB, costo que supera por mucho el crecimiento de la economía.

En cuanto a la inversión extranjera directa, los analistas señalan que no ha traído tecnologías más limpias a la industria nacional.

Los investigadores estadunidenses han trabajado con especialistas mexicanos para estudiar el impacto ambiental de las importaciones de maíz de Estados Unidos y descubrieron que no sólo ha agravado la miseria de los campesinos mexicanos y ha aumentado la migración, sino que también amenaza la biodiversidad.

En términos ambientales, señala el estudio, la pérdida de México no es la ganancia de Estados Unidos. El aumento de la producción de maíz en Estados Unidos ha alentado algunas de las prácticas agrícolas más destructivas en ese país, como el uso intensivo de agroquímicos y pesticidas y el consumo de agua a niveles "insostenibles".

Wise y Gallagher destacan que el proceso de integración económica ha marginado a numerosos sectores de la sociedad mexicana: trabajadores de maquiladoras, agricultores afectados por la caída de los precios, productores de granos, cooperativas forestales y comunidades, entre otros.

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