Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 2 de enero de 2003
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Correo Ilustrado
 
Salud por gimnastas que revelaron las verdaderas desnudeces

Señora directora: Asombra la decisión de la Federación Rumana de Gimnasia al haber sancionado a tres ex campeonas, filmadas cuando hacían ejercicios desnudas en Japón Los defensores de la decencia en el país oriental se comunicaron con los defensores de la decencia en Rumania y éstos inhabilitaron por cinco años a las atletas que "empañaron la imagen de la gimnasia".

Más allá del voyerismo reprobable de quien filmó a las gimnastas y desató el escándalo, sorprende la rapidez con que las federaciones de ambos países se enlazaron para castigar a quienes, en un entrenamiento privado, no se avergonzaron de su cuerpo. Así, los castos y castas de todo el mundo se pueden sentir satisfechos de lo que han de considerar un escarmiento.

Lástima que las verdaderas indecencias de este mundo, como la corrupción de la política, las inequidades económicas (como la deuda externa impagable) y la pobreza, carezcan de mecanismos tan expeditos para sancionarse y resolverse. Millones de niños andan desnudos en este mundo y padecen hambre por falta de recursos y desde luego son filmados, pero eso sólo es folclor o un mal inevitable a juicio de los guardianes de la decencia, quienes se espantan ante la desnudez de un cuerpo atlético, pero soslayan la desnudez infantil provocada por la voracidad y la miseria de la conciencia.

Qué fácil se les empaña la imagen a los castos, y más mientras su visión es más corta. Cinco años tardarán en desempañarla, siempre y cuando se empeñen en ese santo oficio de manera febril. Salud por las gimnastas rumanas que con su desnudez revelaron las verdaderas desnudeces.

Eduardo del Castillo V.


Piden a las autoridades informen sobre el caso CNI-Tv Azteca

Señora directora: Ante los acontecimientos sucedidos en el cerro del Chiquihuite entre dos televisoras, como ciudadanos hacemos una petición de información al respecto a las autoridades correspondientes, para normar juicios del estado de derecho.

Promotores y defensores de derechos humanos del STUNAM: Francisco Castro Meléndez, Adrián Pedrozo C., Alicia Andrade Rodríguez, Mariano Flores Nieto y varias firmas más


Se queja de mala atención en institución pública de salud

Señora directora: Mucho agradeceré la publicación de la presente, dirigida al secretario de Salud, Julio Frenk; a la Conamed, a la Comisión de Derechos Humanos del DF y a la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

El 29 de diciembre, alrededor de las 14:30 horas, me presenté en urgencias del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, ubicado en Insurgentes Sur 3877, con una crisis de dolor por neurología del trigémino (el médico que me había atendido y diagnosticado el 21 de diciembre, en el mismo instituto, me indicó que ante cualquier síntoma o dolor regresara).

Al llegar no había recepcionista que nos atendiera (a mí y a otro paciente); familiares del otro paciente comentaron que llevaban una hora y nadie salía; como diez minutos después salió una mujer que dijo ser la recepcionista, sin uniforme, sin gafete de identificación, comentó que no había ningún médico que nos atendiera.

A los familiares del otro paciente les mencionó que no estaba la doctora que lo atendía y que le iba hablar por teléfono para ver que hacían. A mí sólo me dijo: "no la vamos a atender aquí", pero no por qué, no dio otra opción; le pregunté: ¿qué hago entonces, dónde sí me atienden? Contestó: no la vamos a atender aquí, no podemos.

Alrededor de quince minutos más tarde apareció la doctora María Eugenia Mancilla Echegoyen (encargada del área, según otros trabajadores), y canalizó al otro paciente al Hospital General sin haberlo valorado siquiera, a mí simplemente me comunicó que no me podía atender; pregunté por qué, "¡no, a usted no la vamos a atender, simplemente!", dijo.

Contestamos que entonces se nos negaba el servicio y que cualquier cosa que nos pasara iba a ser responsabilidad de ella. La doctora comentó que no aceptaría amenazas, que en todo caso esperáramos a que terminaran de atender la "otra área" (podría ser media hora, una hora o dos horas, que esperáramos). Solicitamos ser inscritos en la lista de atención a pacientes, anotaron al enfermo que estaba antes que yo y después le di mi nombre a la recepcionista y no lo apuntó (me negó el servicio). Solicité hablar con la doctora y en su lugar salió la trabajadora social Ana María Velázquez (única que portaba el uniforme y gafete a la vista). Me comentó que no se me otorgaría el servicio porque no había personal (en un área de urgencias se supone que siempre hay alguien para atender) y que la doctora argumentó que la habíamos amenazado. Le comenté que sólo le mencionamos lo que dicen los carteles de la Conamed que están pegados en la recepción: el paciente tiene derecho a un trato digno, a ser informado de manera clara y a no negarle el servicio, argumentó que no me atenderían porque yo estaba a muy alterada y por su seguridad no lo haría.

La trabajadora social habló con la doctora, minutos después señores de vigilancia me informaron que no me atenderían porque no había personal, les comenté que yo esperaría hasta 20 horas; insistieron en que no me atenderían por indicación de la trabajadora social y la doctora. Otro pretexto fue que no iba acompañada de un familiar; llamé a mis hermanos, quienes llegaron en cinco minutos. Ya eran las 16:30 horas cuando quisimos pagar la consulta pero no había nadie en la caja hasta las 17 horas. Entré en un consultorio, donde de muy mala manera la doctora Mancilla me atendió y me canalizó al Hospital General, sin embargo el médico que me atendió el 21 de diciembre me dijo que toda la atención me la daría en el Instituto y que no fuera a otro lugar.

Siempre he estado consciente de las condiciones en que los médicos trabajan en las clínicas, hospitales e institutos de salud pública de nuestro país; los bajos salarios, las cargas de trabajo, la falta de material y de presupuesto para que operen como debería de ser, pero también creo que el trato que se le otorga a un paciente debe ser digno y el personal que trabaja en estas instituciones debería estar consciente de ello y hacerlo, ningún servidor público puede negarle el servicio a ninguna persona y mucho menos maltratarla.

Claudia L. Cruz Santiago


México, sin esperanzas de correción, considera

Señora directora: En los primeros días de este mes se cumplen tres años del cruel, inaudito e inesperado secuestro y asesinato de mi sobrina Lourdes Diaque L. Su desconocido asesino transita con toda libertad merced a la intolerable impunidad que la ineficiencia policial les confiere a los delincuentes. Lourdes era una mujer hermosa física y espiritualmente y vivió su juventud colmada de afectos y agradecimientos.

Su desaparición transformó desfavorablemente muchas vidas y las sumió en sentimientos de tristeza e inconformidad muy difíciles de superar. Solamente la fe en la justicia divina nos ha ayudado a mitigar en parte estas penas.

Infortunadamente Lourdes se agrega a la interminable lista de personas asesinadas y que continúan alargando las filas de homicidios impunes. ¡Qué tristeza nuestra falta de progreso en un supuesto estado de derecho!

Nuestro cariñoso recuerdo para Lourdes y para su inconsolable madre y hermanos e invocamos la misericordia infinita y la bondad de Dios para que descanse en paz. ¡Qué México tan desordenado e indeseable nos está tocando vivir y sin esperanzas de corrección!

Raúl Fernández Doblado


Precisiones de la fundación Nuevo Milenio

Señora directora: En relación con la nota del periodista Enrique Méndez, publicada el jueves 26 de diciembre en la página 13, me permito precisar que la noche de recaudación a la que se refiere es organizada y promovida por la fundación Nuevo Milenio, AC.

El Instituto de Capacitación y Desarrollo Político AC (Icadep) nos ha brindado su apoyo para promocionar esta noche de recaudación en diferentes instituciones, entre ellas el Partido Revolucionario Institucional; sin embargo, podemos asegurarle que no corresponde a la realidad la afirmación de que personal y militantes del PRI fueron presionados para comprar las entradas.

Asimismo, me permito informarle que el evento no fue cancelado, sino pospuesto para el mes de febrero de 2003, decisión que fue informada oportunamente a todas las personas que habían recibido una invitación, y se puso a disposición de quienes así lo solicitaran la cantidad correspondiente al donativo que previamente nos habían otorgado.

Debo decirle que quienes nos solicitaron la devolución de su donativo lo recibieron el día en que nos fue requerido.

Por lo antes expuesto, solicito sea publicada la presente carta en la sección El Correo Ilustrado, con la finalidad de hacer llegar nuestra aclaración a sus amables lectores.

Rafael Calvillo Mendoza, de la fundación Nuevo Milenio
 

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