Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 20 de enero de 2003
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Deportes
Jair García fue expulsado al minuto 70; Aguilas no aprovechó la superioridad

Clásico empate entre América y Chivas; arqueros, vitales en el 1-1

El novel Francisco Torres marcó para los amarillos El procurador Macedo de la Concha y El Púas Olivares asistieron al Azteca Cuauhtémoc Blanco, nulificado, sólo se dedicó a protestar

ROSALIA A. VILLANUEVA

En un juego intenso que fue dominado por el América, las Aguilas desaprovecharon varias oportunidades de gol y con un hombre menos de su archirrival, Guadalajara, el llamado Clásico terminó 1-1, en el que ambos equipos se salvaron por los arqueros Adolfo Ríos y Oswaldo Sánchez, dejando el orgullo para otra ocasión a sus miles de seguidores que salieron resignados del estadio Azteca.

america_chivas1Los de Coapa entraron a la cancha dispuestos a poner en alto la camiseta y desde los primeros minutos del partido dieron avisos de peligro hacia el área contraria, comandados por el novel Francisco Javier Torres, quien dio infinidad de pases al uruguayo Marcelo Lipatín, pero éste definitivamente traía perdida la brújula y falló varios tiros ante la portería de Sánchez.

América comenzó a presionar y con un juego más ofensivo, echaba atrás al rebaño, cuyos jugadores se dedicaron más a cuidar la peligrosidad de Cuauhtémoc Blanco, quien junto con Christian Patiño, Torres y Lipatín, pusieron en aprietos la defensa rojiblanca.

Al minuto 12, Ramón Morales cobró un tiro libre que pasó arriba del travesaño de Ríos, causando el júbilo de su afición, pero la explosión vendría después en un desborde de Rafael Medina, por el sector derecho, envió un centro en el que Jaír García apenas tocó, pero el defensa Ricardo Rojas, convirtió en autogol (minuto 20) que -según el comisionado Edgardo Codesal aclararía posteriormente- Gilberto Alcalá se equivocó al reportar en su cédula que la anotación había sido de Duilio Davino, pero que este lunes lo corregiría en la Federación.

Como Jaír festejó en demasía el gol que no hizo, Alcalá lo amonestó, provocando la rechifla y mentadas de los seguidores chivas, mientras en la cabecera norte, las porras americanistas cantaban y lanzaban cohetones amarillos y azules tratando de motivar a sus jugadores.

Pese a que los anfitriones manejaban el balón más tiempo para buscar el empate antes de irse al descanso, las Chivas pudieron aumentar el marcador, cuando Manuel Sol envió un servicio a Jaír, éste se levantó y cabeceó, pero Ríos lo atajó, defendiendo bien su portería, como repitió cuando Omar Bravo, parado frente a él, le entregó el esférico en las manos.

rios_americaUn nervioso Manuel Lapuente se levantó de la banca. Con señas daba indicaciones a Patiño y Blanco para que se fueran al ataque, y al minuto 44 crearon la jugada de la salvación que fructificó Torres, luego de que Cuauhtémoc envió centro a Christian, éste no pudo llegar, pero el debutante cumplió su misión y con potente tiro mandó el disparo, la pelota rebotó en el travesaño y pasó la línea dejando el encuentro empatado a uno.

La celebración fue apoteósica entre los miles de americanistas que se comportaron bastante bien, pese a que corrió mucha cerveza; hubo algunos conatos de broncas en las tribunas, pero nada serio, quizá porque al inicio del encuentro, que contó con la presencia del procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha --acompañado del ex campeón mundial Rubén El Púas Olivares, que orgulloso portaba la playera de las Aguilas y recibió un reconocimiento del presidente de la institución, Javier Pérez Teuffer-, la seguridad policiaca se incrementó más en la cancha.

En el complemento, Lapuente dio más oxígeno en su línea de ataque. Cambió a Castro por el colombiano Frankie Oviedo y también metió a El Misionero Hugo Castillo por Torres, quien salió entre aplausos.

El timonel rojiblanco, Eduardo de la Torre, quien siempre estuvo parado, también mandó relevos tratando de mejorar al chiverío que se veía disminuido, pero que por fortuna tuvo en Oswaldo su salvador, pues vaya que frenó varios goles de sus contrarios.

Aguilas y Chivas buscaron afanosamente romper el empate con jugadas peligrosas, al grado que El Misionero y Omar Bravo fueron amonestados porque el segundo cometió una falta hacia su adversario, se empujaron y se hizo el revuelo entre jugadores.

Para colmo las Chivas se quedaron con 10 hombres por la expulsión de Jaír (al minuto 70) al faulear a Pável Pardo. El agresor salió bajo una lluvia de obscenidades y luces de bengala que le aventaron los aficionados de Coapa.

Hastiado de la marcación que tenía, Blanco perdió la cabeza tras reclamar una mano de Mendoza, que Alcalá consideró no fue intencional, y el delantero mandó la pelota hacia las tribunas, siendo amonestado por actitud antideportiva.

Al final y con el empate a uno, los aficionados salieron del Coloso de Santa Ursula con rostros de resignación; algunos iban contentos porque ambos equipos dieron espectáculo, pero no faltó aquel que dijera que a "estos clásicos sólo venimos a sufrir''.

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