Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 26 de enero de 2003
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Política
BAJO LA LUPA

Alfredo Jalife-Rahme

Guerra contra Irak: "la marcha de la locura"

Un año del concepto "eje del mal"

Foro en EU sobre "el verdadero estado de la Unión"

¿QUE CADENA DE televisión, de las "diez grandes" que controla Estados Unidos, seleccionará Osama Bin Laden para ver la guerra contra Irak desde su refugio seguro de Jalalabad, en la frontera entre Afganistán y Pakistán, en donde afortunadamente nadie lo molesta?

HACE UN AÑO, el presidente número 43 de Estados Unidos, durante su informe sobre el "estado de la Unión", lanzó el simplismo conceptual que resquebrajó al mundo en forma oficial: el "eje del mal", acuñado por el israelí-canadiense-estadunidense David Frum, quien en su libro reciente The right man (El hombre adecuado, ¡ultra-sic!), una apología desreguladamente incontinente, revela el entorno sicológico de Bush, quien al parecer necesitaba un ente similar al "eje Berlín-Tokio-Roma" de la Segunda Guerra Mundial para librar su "guerra permanente" contra el terrorismo global de Al-Qaeda, la trasnacional islámica del terror jefaturada por Osama Bin Laden, (¿ex?) agente de la CIA en Afganistán y (¿ex?) socio de la dinastía Bush y del Grupo Carlyle.

EL ANTECEDENTE DEL "imperio del mal" del presidente Reagan, con el que fue estigmatizada la URSS, había cuajado estupendamente en las mentes simplistas de una opinión pública manipulada al antojo. El apetito bélico "a la carta" de Baby Bush necesitaba un vínculo entre Irak y Al-Qaeda que le brindó el "eje del mal", sin importar e importunar que en la realidad nunca haya existido (Who cares?). En el momento de la sesuda discusión en la Oficina Oval sobre los candidatos a integrar el "eje del mal", entre Bush y Frum, su amanuense de cabecera sin cabeza, pasaba Condoleezza Rice (una ferviente creyente en la metempsicosis y otros extravíos irracionales), la consejera en seguridad nacional (¡super-sic!), quien sugirió la importancia de agregar a Irán a la lista. En la fase de creatividad semántica del "eje del mal", lo "malo" radicaba en que se cargaba demasiado contra el Islam (Al-Qaeda, Irak e Irán), por lo que intervino la directora de comunicación, Karen Hugues (hoy dimisionaria, como otros del círculo íntimo), quien sumó alegremente a Norcorea para no parecer tan islamófobos (Pravda, 22 de enero). Así nació el cerebral concepto del jocoso "eje del mal". Vista en retrospectiva, la incrustación de Norcorea a la demencial creación del "eje del mal" de Bush-Frum-Rice-Hugues resultó un monumental error geopolítico, como resalta Madeleine Albrigth, secretaria de Estado con Clinton.

EN SU INDISPENSABLE libro (un manual de consulta siquiátrica sobre los líderes bélicos) La marcha de la locura: desde Troya hasta Vietnam, Barbara Tuchman, dos veces ganadora del premio Pulitzer, ataja la locura que se apodera de los gobiernos a través de los tiempos. La locura radica, a su juicio, en la consecución por los gobiernos de políticas contrarias a sus propios intereses, pese a la existencia de alternativas factibles: "el poder para dar órdenes frecuentemente causa el fracaso para pensar". Para Tuchman, cuatro puntos decisivos ilustran sus asertos: la guerra de Troya, la secesión protestante, la pérdida de las colonias en Estados Unidos por el rey británico George III, y la guerra de Estados Unidos en Vietnam. ¿Tan pocas para 5 mil años de "civilización"? ¿Formará también parte la "guerra preventiva" unilateral de Baby Bush contra Irak? Desde luego que la acuñación del "eje del mal" bushiano, como ha sido descrita en forma jacarandosa, forma parte de la "marcha de la locura de los gobiernos", que suelen perder seguido la razón.

YA HABRA TIEMPO de desmenuzar la apología desregulada del amanuense incondicional, David Frum, un fanático del economista escocés Adam Smith, a quien cataloga de "sensible filósofo" (¿filósofo?, ¿de dónde?), quien parece aprovecharse de la ocasión biográfica para avanzar su propia agenda librecambista.

MAS ILUSTRATIVO HA resultado el interesante foro celebrado conjuntamente el 14 de enero en Washington por la revista Atlantic Monthly y la Fundación del Nuevo Estados Unidos sobre el "verdadero estado de la Unión", en el que destaca una frase lapidaria de Ted Halstead: el país con el mayor número de patentes, premios Nobel y millonarios es también el país con los más altos niveles de pobreza y de mortalidad infantil entre las democracias modernas, lo que obliga a revisar su contrato social. Al foro acudió Michael Lind, un texano de quinta generación (el nepotismo dinástico Bush es de segunda generación, si se acepta la conversión tardía de Daddy Bush) y miembro prominente de la Fundación del Nuevo Estados Unidos, quien ha elaborado una evaluación seminal sobre la "cultura geográfica texana" del presidente: Hecho en Texas: George W. Bush y la captura sureña de la política estadunidense. Lind expone la extendida alianza de 25 años entre el fundamentalismo cristiano de extrema derecha basado en el Sur y los "imperialistas sionistas neoconservadores", que se volvió el principal apoyo político y financiero del Partido Likud en Estados Unidos. En un capítulo notable titulado "Armagedón", Lind señala a sus clones dentro del equipo Bush (Paul Wolfowitz, Doug Feith, David Wurmser, Richard Perle, etcétera) y a toda su fauna en los medios (Krystol, Krauthammer, Podhoretz, las revista Weekly Standard y Commentary, etcétera).

MAS ALLA DE la consabida política bélica, depredadora, oligárquica, jingoísta, racista y capitalista mafiosa que practica esta "alianza" texano-sionista bajo la férula del presidente 43, según las apreciaciones polémicas de Lind no se puede entender el empecinamiento de la guerra contra Irak si se pasa por alto la alianza fundamentalista del "Antiguo Testamento" (Lind dixit) a los dos lados del Atlántico, que ignora los alcances redentores del Nuevo Testamento.

EL EPILOGO DE cuatro sucesos mayúsculos en el lapso de cinco días, del 27 al 31 de enero (no incluimos el Super Bowl entre Bucaneros y Raiders -corsarios-, que le asienta como anillo al dedo al capitalismo mafioso de Estados Unidos, en el que no faltarán quienes detecten incontrovertibles señales esotéricas para librar la guerra), marcará la filosofía para los libros de historia sobre la guerra contra Irak, determinada de antemano y que no ha cesado desde 1991: 1) los hallazgos el 27 de enero de toda la charada de los inspectores jefaturados por Hans Blix; 2) el día siguiente, el resultado de las elecciones en Israel, donde el general Ariel Sharon, el "hombre de la paz" en la cosmogonía singular del presidente Bush, saldrá bien librado gracias al apoyo del eje Londres-Washington, pese a todos sus escándalos de corrupción (quizá esa sea una retribución virtuosa en el mundo del "capitalismo mafioso" que opera simultáneamente en Wall Street, la City y Tel Aviv); 3) con ocho horas de diferencia en el huso horario, a sabiendas del resultado electoral en Tel Aviv, el informe del presidente Bush sobre el "estado de la Unión", que sufre un verdadero cataclismo sico-socio-económico, solamente podrá ser encubierto por la arenga bélica contra Saddam Hussein que entonará el presidente 43 de Estados Unidos a quien le toca vivir la aceleración de su decadencia; y 4) la reunión definitoria, en apariencia, entre el primer ministro Tony Blair y Bush el último día del mes.

EL PERIODICO BRITANICO The Guardian (23 de enero) ha revelado que el Departamento de Estado, dirigido por el general Colin Powell (un lobo feroz quien finalmente se quitó su disfraz de cordero), ha enfatizado que la "protección de los pozos petroleros" es "el tema principal". ¿A poco?

EL EPILOGO DE la guerra contra Irak definirá en forma prístina los nuevos alineamientos geopolíticos que, curiosamente, seguirán los trazados geoeconómicos. Sin contar el probable desmembramiento de Irak en tres pedazos (el kurdo norteño, el chiíta sureño y el centro sunnita, dominados por Washington, que busca un oleoducto desde la región kurda de Kirkuk conectado a los puertos israelíes de Haifa y Eilat, según The Asia Times, 22 de enero), la guerra corre el riesgo de desparramarse, no solamente a los seis países fronterizos de Irak (Turquía, Jordania, Siria, Irán, Arabia Saudita y Kuwait), al borde de la balcanización, sino también a los vasos comunicantes de la incadescente geografía islámica: desde Marruecos, pasando por Medio-Oriente/Cáucaso/Cachemira, hasta el sureste asiático.

LOS DADOS HAN sido echados y el mundo ya se fracturó antes de que Estados Unidos inicie en forma preventivamente unilateral la segunda guerra contra Irak en 12 años, lo cual trasluciría la muerte simultánea de la ONU y la OTAN, así como las exequias de la alianza de Estados Unidos con Francia y Alemania, de tiempos de la guerra fría. El mundo ya cambió y esto no sucedió en el transcurso de la semana pasada, cuando Alemania y Francia (junto con Rusia y China) osaron rebelarse en forma espectacular contra la "marcha de la locura" de Estados Unidos y su unilateralismo demencial. En el contexto del aniversario 40 del Acuerdo del Elíseo entre dos visionarios, el general De Gaulle y Adenauer, ahora correspondió a sus sucesores, Chirac y Schroeder, anunciar los planes para la "ciudadanía dual" entre ambos países, que sumarán 150 millones de habitantes con un PIB de 3.7 billones de dólares, a punto de convertirse en la segunda superpotencia geoeconómica y que probablemente constituiría el núcleo del nuevo multilateralismo del tercer milenio, al que se pudieran adherir Rusia, Irán y, quizá, China, en un eje común contra el unilateralismo del eje Estados Unidos-Gran Bretaña-Israel.

EN REALIDAD, EL golpe de Estado de la elección bananera de Baby Bush, un instrumento de la petrocracia que controla la dupla Cheney-Rumsfeld, y la llegada de la cohorte de los ultrahalconazos al poder en Washington, definió la fractura incontorneable entre el unilateralismo del eje EU-Gran Bretaña-Israel (habría que matizar y descontar a sus importantes cuan respetables segmentos pacifistas, que se han visto impotentes ante un desafío colosal) y el multilateralismo de un nuevo despertar que sustentan Francia y Alemania: la "vieja Europa", según el "joven" septuagenario Donald Rumsfeld. El ultrahalconazo secretario de la Defensa, de 71 años de edad, por lo visto ignora (u olvidó: existen edades cuando ciertas neuronas cerebrales cesan de funcionar) que Estados Unidos, gracias a Francia obtuvo su independencia de Gran Bretaña, y que el país galo le regaló su Estatua de la Libertad, que se quedó en una vulgar estatua orwelliana sin libertad.

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
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