Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 12 de febrero de 2003
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Irak, un día después del ataque

Cien mil heridos, millones de refugiados y ocupación militar de EU por varios años

JIM CASON Y DAVID BROOKS CORRESPONSALES

Washington y Nueva York, 11 de febrero. Aún no comienza la guerra contra Irak y la Casa Blanca ya empezó a preparar al público sobre la posibilidad de bajas civiles y ocupación militar estadunidense, que controlará los campos petroleros y el país árabe por un largo periodo después del derrocamiento de Saddam Hussein.

La guerra en sí, insiste el gobierno estadunidense, será breve. Los expertos del Pentágono han dado algunos indicios del plan, en el que se incluye un bombardeo aéreo devastador -según un estratega militar alcanzará la misma potencia que la generada por la bomba atómica sobre Hiroshima- y un asalto militar muy eficaz, cuyo objetivo es la ocupación de Bagdad en un plazo de 30 días.

Las tropas estadunidenses, claro, podrían empantanarse en la batalla por el control de la capital, pero si los expertos militares logran aplicar sus planes no quedará mucho en esa ciudad después del bombardeo inicial. Se pronostica que las tropas estadunidenses ocuparán la capital e instalarán a un gobernador militar que se encargará de administrar el país.

El Pentágono está tan confiado que abrió reuniones con organizaciones humanitarias para discutir detalles sobre cómo conseguir autorización del gobernador militar estadunidense para el trabajo en un Irak posterior a la guerra.

Sin embargo, algunos oficiales y otros funcionarios han reconocido que habrá algunos problemas en esta hazaña, entre ellos las consecuencias de la acción militar sobre la población civil.

El propio presidente George W. Bush alertó al mundo que habrá bajas civiles y afirmó que la comunidad internacional debería culpar sólo a Hussein por los costos humanos. "Intentaremos en todas las formas perdonar la vida de inocentes. El pueblo de Irak no es nuestro enemigo", dijo Bush en un discurso ante una agrupación de medios religiosos.

Pero advirtió que el ''enemigo real del pueblo iraquí, Saddam Hussein, tiene otra estrategia. En violación a la Convención de Ginebra, está colocando a sus fuerzas dentro de la población civil para que sea escudo de sus militares y culpar a la coalición aliada por las bajas civiles que él ha causado".

En los últimos días la Casa Blanca ha insistido en que Estados Unidos hará todo lo posible por evitar estas bajas y que las tropas estadunidenses llegarán como ''libertadores'', no ocupantes. "Si el conflicto ocurre, llevaremos a Irak alimentos y medicinas y pertrechos, y lo más impopjr01-123925-pihrtante, libertad", afirmó Bush esta semana.

Pero es poco probable que las primeras oleadas de soldados de fuerzas especiales tengan tiempo para llevar alimento y medicina a la población iraquí. Estados Unidos tiene el objetivo militar de destruir deliberadamente la infraestructura de comunicaciones, de energía y de agua en los primeros días de la guerra, exacerbando inevitablemente una crisis humanitaria que, según el Unicef, en la actualidad ya ha dejado a 25 por ciento de los niños iraquíes menores de cinco años de edad sufriendo de desnutrición.

El impacto de la campaña militar estadunidense sobre la población civil será catastrófico, según cálculos de expertos. Una previsión de la Organización de las Naciones Unidas sugiere que 5.4 millones de civiles necesitarán auxilio de emergencia después de la campaña militar. La Organización Mundial de la Salud tiene previsto otorgar tratamiento de emergencia a 100 mil civiles heridos en la guerra, más otros 400 mil que podrían requerir posteriormente de asistencia médica.

Tan avanzados están los preparativos para ''lo peor'', que el Pentágono realiza prácticas con organizaciones humanitarias y grupos no gubernamentales sobre los procedimientos para contratar servicios después de la guerra, y sobre las reglas para agrupaciones que deseen ''interactuar'' con el gobernador militar designado.

Funcionarios estadunidenses informaron a varios de estos grupos de sus planes posguerra en Irak, durante una reunión en Jordania a principios de este mes.

Dentro de los planes está que el pueblo iraquí pagará por la reconstrucción de su país. El Pentágono ya ha contratado a varios equipos de recuperación de campos petroleros con la finalidad de que estén preparados para entrar a Irak tan pronto como el conflicto baje de intensidad y puedan empezar a reactivar la producción petrolera.

El vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, informó recientemente que Estados Unidos tiene la intención de usar los ingresos petroleros de Irak para financiar un enorme programa de redistribución de alimentos y, en el largo plazo, la reconstrucción del país.

Lo que no está claro es cómo funcionará exactamente este programa. El vocero Fleischer insistió en que Estados Unidos ya ha sostenido pláticas con varias agencias internacionales que podrían administrar el programa de alimentos en Irak luego de la guerra, y al ser interrogado sobre el asunto sólo repitió que el petróleo iraquí será usado en beneficio del pueblo de ese país.

Cuando se le preguntó directamente cuánto tiempo estarán las tropas estadunidenses en Irak, Fleischer se refugió en generalidades: "No está claro qué tanto tiempo será", sostuvo la semana pasada. "Si hay una decisión para usar la fuerza militar, los soldados permanecerán en el lugar para ayudar a establecer un ambiente seguro y pacífico para que pueda resurgir el aparato civil".

ƑY de dónde surgirá ese aparato civil?, se le insistió. Fleischer se limitó a indicar que "el plan sería para que surja un gobierno ya sea desde dentro o fuera de Irak". No comentó si habría elecciones o si se trataría de un gobierno instalado por los gobernantes estadunidenses interinos.

Los planes del Pentágono, según versiones de la prensa local, pronostican una ocupación militar estadunidense de 18 meses, el esfuerzo más ambicioso para administrar de forma directa un país extranjero desde los planes diseñados por el general Douglas MacArthur al concluir la Segunda Guerra Mundial.

La asesora de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, buscó minimizar esta comparación el domingo en un programa de noticias. "No creo que el modelo Douglas MacArthur sea la analogía apropiada", afirmó. Rice declaró en el programa Face the Nation, de CBS, que Hussein no sería sustituido por otro dictador.

"Esperaríamos -agregó- que desde muy temprano uno pudiera identificar el liderazgo iraquí desde dentro del país y desde afuera, gente que bajo este terrible gobierno totalitario aún tiene el respeto del pueblo y que podría encabezarlo".

Rice insistió en que no tenía ni idea del tiempo que se necesitaría para lograr esto. Pero una nueva encuesta de la revista Time mostró que 57 por ciento de los estadunidenses cree que las tropas de su país permanecerán en Irak entre dos y cinco años.

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