Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 27 de febrero de 2003
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Mundo

El accidente se debió al mal tiempo; la aeronave participaba en labores de contrainsurgencia

Se desploma helicóptero del ejército colombiano; mueren 23 militares

Reitera el gobierno que no negociará con las FARC la liberación de tres asesores estadunidenses

AFP, DPA Y REUTERS

Santafe de Bogota, 26 de febrero. Un total de 23 militares colombianos murieron hoy al estrellarse el helicóptero Black Hawk (de fabricación estadunidense) en que viajaban. La tragedia ocurrió cuando participaban en operaciones de contrainsurgencia en el norte de Colombia.

El alto mando castrense desechó que el aparato haya sido derribado por la guerrilla, al afirmar que se trató de un accidente debido al mal tiempo que obligó a la nave a romper la formación cuando iba junto con otros dos helicópteros, tras lo cual se perdió el contacto.

La emergencia sobre la aeronave se dio a las 6:30, hora local, cuando se desplazaba entre el caserío de La Loma y la población de Curumaní, departamento de Cesar. Los restos de la nave fueron avistados en una zona montañosa del municipio de Pailitas.

En el siniestro perecieron cinco oficiales, tres suboficiales y 15 soldados, en la peor tragedia de la aviación militar de Colombia desde octubre de 2000, cuando la guerrilla derribó un helicóptero del mismo tipo en Antioquia y causó más de 20 bajas.

Recién el 13 de febrero las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se adjudicaron en Caquetá el derribo de una avioneta espía en que murieron un estadunidense y un colombiano, mientras que otros tres asesores de inteligencia estadunidense fueron hechos prisioneros por los rebeldes.

Sin embargo, tanto Estados Unidos como Colombia rechazaron hoy la pretensión de las FARC de canjear a los tres estadunidenses, a los que acusa de agentes de la CIA, por insurgentes prisioneros. Más bien, otros cientos seguían la búsqueda en las selvas de Caquetá.

Al mismo tiempo, las fuerzas armadas bombardearon la antigua zona de distensión, un antiguo bastión de las FARC, y redoblaron su ofensiva de contrainsurgencia en otros puntos del país. La fuerza aérea dijo que el objetivo había sido destruir laboratorios de cocaína supuestamente de las FARC.

El vicepresidente colombiano, Francisco Santos, respaldó la posición estadunidense de no negociar la liberación de los tres asesores de inteligencia, declarados prisioneros de guerra por las FARC. El rechazo de Washington provino del vocero Charles Barclay, quien reiteró su petición de que los rehenes sean liberados de inmediato sanos y salvos, y que mantendrán su cooperación con Colombia en sus labores de búsqueda y rescate.

La oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia exigió a las FARC respetar la vida de los estadunidenses acorde con los protocolos de guerra, mientras que Human Rights Watch calificó de "extorsión inaceptable" la pretensión rebelde de canjearlos por prisioneros. Por el contrario, la organización reclamó la extradición a Estados Unidos de líderes guerrilleros y paramilitares de derecha.

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