Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 16 de marzo de 2003
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Espectáculos
De última hora, el espectáculo presentó a cinco bailarines más de lo anunciado

Ballettissimo electrizó al Auditorio y la pareja latinoamericana se llevó las palmas

La argentina Paloma Herrera y el cubano Carlos Acosta, lo mejor de la noche

MERRY MAC MASTERS

Las superparejas de Ballettissimo electrizaron el escenario del Auditorio Nacional a lo largo de tres horas el viernes pasado, en la primera de tres funciones. No fue para menos. Hubo de todo en lo que se refirió a escuelas, estilos, obras, música y nacionalidades.

De haber existido un "premio del público", basado en el aplauso final, se lo hubiera llevado la pareja "latinoamericana" integrada por la argentina Paloma Herrera y el cubano Carlos Acosta, quienes tuvieron a su cargo el pas de deux de Diana y Acteón, de Esmeralda, así como Tchaikovsky Pas de Deux, una coreografía de George Balanchine.

Sin embargo, no quedó muy atrás en el gusto del público el ucraniano Vladimir Malakov, quien, aparte de bailar El espectro de la rosa con su compatriota Yana Salenko (su nombre, por cierto, sólo apareció en un volante con el programa, insertado en el tríptico con las fichas biográficas de los participantes en la gala, repartido por las acomodadoras), realizó un solo de índole contemporánea, Voyage, con música de Mozart y coreografía del italiano Renato Zanella, director del Ballet de la Opera Estatal de Viena.

Entrenado en el Ballet Bolshoi, pero ingresado al American Ballet Theatre en 1995, Malakov -tiene un gran parecido con David Bowie- bailó ataviado con un traje blanco de lino, cuyo saco abierto dejaba a la vista su torso desnudo. El contrastante fondo negro le permitía lucir aun más sus dotes expresivas. Cabe apuntar que la única otra persona que bailó un solo fue Anna Antonicheva que, literalmente, se convirtió en el ave fascinante de El cisne.

Para el trío de funciones de Ballettissimo, la capacidad del Auditorio Nacional se redujo más o menos a la mitad con el fin de "acercar" al público al escenario y a los movimientos sutiles de los bailarines. También se necesitó de espacio para la Orquesta Sinfónica de las Américas, dirigida por el huésped Alexei Baklan. Contrario a la costumbre del recinto, aquí no hubo pantallas grandes. Ni modo de corretear a los ejecutantes con una cámara. Bueno, es recomendable llevar binoculares.

Lo "clásico", como es de imaginarse, estuvo a la orden del día: La Sylphide, con su "paso a dos" interpretado por el matrimonio formado por los rusos Inna Petrova y Sergei Filin; Le Corsaire, en cuyo pas de deux se impuso Igor Zelenski que, al saltar, giraba el torso suspendido en el aire. Las siempre gustadas "vueltas" ahora ejecutadas por su pareja, Elivira Tarsova, fueron las primeras en llevarse los aplausos de la noche.

También hubo "pasos a dos" de los ballets clásicos La bella durmiente, de nuevo con Zelenski, pero ahora de pareja con Anna Antonicheva, y de Romeo y Julieta, con el matrimonio Petrova-Filin. La gala concluyó con el grand pas de Don Quijote, con Elivira Tarsova y Rolando Sarabia, integrante del Ballet Nacional de Cuba e incluido a última hora, en los papeles principales.

En un principio, Ballettissimo sólo contempló la participación de diez figuras. Sin embargo, Makhar Vaziev, director del Ballet Kirov, y responsable artístico de la gala, tuvo la oportunidad de aumentarle cinco nombres. Ese hecho, junto con la pieza Voyage, le agregó un toque moderno al espectáculo. En ese sentido, los estadunidenses Miranda Weese y Damian Woetzel deleitaron con su enérgica interpretación de Rubíes, obra de la maestría de Balanchine.

Después del intermedio, la estadunidense Michele Wiles y el italiano Giusepe Picone abrieron la segunda parte del programa con Grand pas classique, con coreografía de Gzovsky. El binonio formado por Weese y Woetzel regresó con Broadway y la comedia musical a cuestas con la obra Who cares? (¿A quién le importa?), del genio de Balanchine, con música de George Gershwin.

Ahora, habrá que esperar que llegue el Ballet Kirov en mayo.

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