Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Sábado 12 de abril de 2003
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Política
DESFILADERO

Jaime Avilés

Los cristianos renacidos en Irak

La conquista "espiritual" de un pueblo indefenso no es menos horrorosa que la destrucción material de un país entero en sólo 20 días

¡FLASH! Dos organizaciones de cristianos "renacidos", adscritas al movimiento religioso de ultraderecha al que pertenece George WC Bush, se encuentran en Jordania esperando a que las condiciones de "seguridad" les permitan entrar en Irak, alerta en un comunicado de última hora el colectivo independiente Incision Research.

Se trata del Monedero del Samaritano (Samaritan´s Purse) y el Consejo de Misiones Internacionales de la Convención Sureña de Iglesias Bautistas (International Mission Board of Southern Baptist Convention). La primera es dirigida por Franklin Graham, hijo de Billy Graham, el telepredicador evangelista que en 1989 convenció a WC de abandonar el alcohol y la cocaína para abrazar la fe en el Anticristo; la segunda responde a Jerry Falwell, asesor espiritual de Ronald Reagan y de WC, cuyos sermones, según fama pública, "brotan directamente del fax de la Oficina Oval" de la Casa Blanca.

Tanto el Monedero como el Consejo cuentan con toneladas de alimentos y medicinas para "atender" las necesidades físicas y "espirituales" del pueblo iraquí, formado por 98 por ciento de musulmanes y menos de 1 por ciento de católicos, de los cuales ninguno es luterano o calvinista como sus "benefactores".

A pesar de ello, Ken Isaacs, director de Proyectos Internacionales del Monedero del Samaritano (en adelante MS), declaró no hace mucho al periodista Mark O´Keefe, del Newhouse News Service: "Vamos a donde tenemos la oportunidad de satisfacer las necesidades de la gente. No negamos el nombre de Cristo. Creemos que debemos compartirlo en acción y palabra. Seremos quienes somos".

Por su parte, al hablar acerca de su inminente incursión en Irak, Franklin Graham escribió en la página web del MS: "La Iglesia ha sido parte de este mundo por 2000 años. Ahora hemos sido invitados por cristianos locales para ayudarlos" (¡recontrasic!)

A este propósito, el MS posee "un sistema de agua para abastecer a 20 mil personas, material para construir albergues para 4 mil familias, paquetes de productos domésticos para más de 5 mil familias y botiquines médicos para atender a 100 mil personas durante tres meses".

En declaraciones a la página electrónica de bieliefnet.com, el reverendo Graham junior matizó con realismo: "Sabemos que estaremos en un país árabe y no podremos salir a predicar así nomás. Pero creo que, mientras trabajemos, Dios siempre nos dará la oportunidad de hablar sobre su Hijo. Estaremos ahí (en Irak) para amarlos y salvarlos, y como un buen cristiano lo haré en el nombre de Jesucristo".

Prolífico en su trato con la prensa, Graham advirtió al diario USA Today: "No nos aprovecharemos de esta gente, en medio de su tragedia, para forzarlos a convertirse en cristianos. En ningún momento haremos eso". Sin embargo, en una entrevista concedida a la NBC en diciembre de 2001, afirmó que "el Islam es una religión mala y malvada", y en un texto de su autoría llamado My view of Islam (Mi visión del Islam), que puede consultarse en el portal electrónico del MS (www.samaritanspurse.com) abundó: "Los cristianos no estamos de acuerdo con las enseñanzas islámicas, pero si obedecemos el mandato de Jesús amaremos a todos los musulmanes" (después de masacrarlos con misiles Tomahawk y bombas de uranio empobrecido). "De hecho, en los años recientes hemos suministrado más ayuda al pueblo musulmán que a cualquier otro grupo (sic) en el mundo; un apoyo por valor de millones de dólares en lugares como Bosnia, Kosovo, Sudán, Afganistán, Turquía y (pronto) Irak".

Repudiados por los metodistas



En su entrega anterior (véase Desfiladero en La Jornada del 05/04/03), esta página, citando otro informe de Incision Research, dio a conocer con amplitud las características del movimiento religioso de los cristianos renacidos -formado por descreídos de todas las sectas o denominaciones protestantes de la Unión Americana, así como por millones de ex católicos apostólicos y romanos, y también judíos-, al que se afilian Bush y los principales miembros de su equipo de gobierno.

Todos ellos veneran el Apocalipsis -último libro del Nuevo Testamento, no del Antiguo, como erróneamente se asentó-, y creen que el Día del Juicio Final llegará cuando el Anticristo, de origen musulmán para ellos, invada el territorio de Israel, hecho que provocará el retorno de Cristo y el fin de la vida humana en la Tierra.

Para WC Bush y los fundamentalistas que con él organizaron la sangrienta ocupación de Irak, ese Anticristo podría ser Saddam Hussein. De acuerdo con autores de la talla de Bob Woodward, el fanático WC considera que su proyecto político "corresponde al Plan Maestro de Dios" y, para otros analistas, el que haya destruido la legalidad internacional y todos los pactos y convenios que de ella se desprenden, sólo significa que está provocando deliberadamente el caos universal "para anticipar el retorno del Mesías".

A efecto de corroborar la trágica seriedad de esta denuncia, al día siguiente de la publicación en este diario, una ciudadana estadunidense, llamada Cherie White, escribió una carta para aclarar que "la postura religiosa de Bush es muy ajena a la postura oficial de la Iglesia Metodista Unida, a la cual pertenece", porque ésta predica que "la guerra es incompatible con las enseñanzas de Cristo", algo que los obispos de esa denominación intentaron comunicarle personalmente al texano en octubre del año pasado, pero éste se negó a recibirlos.

El pasado 26 de marzo, agrega White, el obispo metodista de Chicago, Joseph Sprague, fue arrestado frente a la Casa Blanca y declaró: "La voz de la propia Iglesia del presidente no ha sido escuchada". En la misma tónica, la Conferencia Episcopal Metodista Mexicana expresó que Bush "está empeñado en hacer la guerra en lugar de buscar la paz", y no ocultó su "profunda vergüenza de que una persona que se identifica como metodista [prefiera] matar, destruir y sembrar odio en lugar de amor" (La Jornada, 07/04/03).

Ahora, después de lanzar unas 15 mil bombas, sin duda más "inteligentes" que él; de aplastar los cráneos de miles de niños, de arrancar los brazos, las piernas y los ojos de incontables inocentes, de atacar hospitales, mercados y barrios atestados, de matar periodistas con misiles aéreos y cañonazos de tanques M1A1 Abrams, de tolerar el saqueo de todos los ministerios de Hussein excepto el del petróleo, y de torturarnos a millones y millones de telespectadores con la sádica exhibición de su poderío militar y la obscena complacencia de sus televisoras aliadas, el nuevo Hitler, indeciblemente más peligroso que el del III Reich, se ha hecho fuerte en Bagdad y aguarda a que se enfríen las turbinas de sus aviones B-52 para extender el genocidio contra Siria y más tarde Irán, o tal vez contra Irán y más tarde Siria, el país que se le antoje primero.

Pero mientras lo decide, emprenderá la "conquista espiritual" del pueblo iraquí y por medio del hambre, el terror y las limosnas "salvará" a 24 millones de musulmanes de esa religión "mala y malvada" que practican desde el siglo VIII y que, de acuerdo con las enseñanzas de Mahoma, el profeta de Alá, rige cada momento de su vida cotidiana y les explica en el Corán, por ejemplo, cómo lavarse los dientes con una varita de membrillo, o los exhorta a mantenerse en buena forma física para ser capaces de realizar, varias veces al día, las genuflexiones rituales de su adoración de Dios.

Con toda seguridad, el pueblo menos religioso del universo cultural arábigo aceptará sin chistar los culpígenos sermones de los "cristianos renacidos", su fobia por los placeres de la carne (¡eso, sobre todo, les vendrá como anillo al dedo!) y su retorcida visión del fin del mundo que se acerca en las alas de los aviones de combate de WC Bush. Pero claro está que si se oponen, si rechazan las "revelaciones" de los pastores apocalípticos, entonces, en vez de las medicinas, los alimentos y los rezos de Franklin Graham, descubrirán, como nuestros antepasados nahuas, mayas y purhépechas, lo que significa "amar" a Dios en las cámaras de tortura de una renacida Inquisición "made in USA".

No nos hagamos ilusiones: la guerra no ha terminado, al contrario, está empezando, y la agresión cultural que supone el proyecto de "ganar" para la religión del emperador del mundo a un pueblo indefenso y profundamente lastimado, es algo no menos horroroso e intolerable que la destrucción material de un país entero en el brevísimo lapso de apenas 20 días. También contra esto marcharemos hoy por todas las grandes calles del planeta. Sería suicida permanecer en silencio.

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