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P O L I T I C A
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México D.F. Sábado 2 de agosto de 2003

Gustavo Leal F.*

Historia de dos ciudades

Cuando los pacientes y sus familiares apoyan a los médicos, las cosas del sector salud pueden empezar a volverse realmente relevantes. Ese fue el caso del paro de los residentes del hospital Juárez de México, dependiente de la Secretaría de Salud (Ssa), y de los residentes que trabajan en hospitales del Gobierno que encabeza López Obrador. Ambos movimientos triunfaron.

ƑQué demandaron los del hospital Juárez de México? Un pliego contundente con lo mínimo indispensable para atender con efectividad al paciente: equipo, habilitación de quirófanos, insumos, medicamentos, ambulancia, protección médico-legal, anestesiólogos, libros, revistas y arreglo de las residencias médicas.

ƑY qué les respondieron los representantes de la Ssa? Primero, el subdirector de Formación de Recursos Humanos, José Luis Luna, emulando a Julio Frenk, ofreció un "diagnóstico" más, ahora relacionado con "los puntos de enseñanza-aprendizaje del residente". E inmediatamente después los amenazó: "la única alternativa que queda es transferirlos a otras unidades médicas" (La Jornada, 5 de julio). Pero la "inteligencia" del siguiente "negociador" de la Ssa, Luis Ignacio Solórzano, acabó incendiando la pradera. Nuevamente emulando a Frenk, Solórzano sostuvo que "los presupuestos son barrocos (sic), hay un programa de preparación gerencial para profesionalizar a los puestos directivos".

La contundente calidad de la demanda de los residentes provocó que, primero, se les sumaran los 260 médicos de base del hospital y luego las profesiones aliadas: enfermeras, trabajadoras sociales y personal administrativo. Quemando su última carta, las autoridades de la Ssa no pudieron menos que "reconocer la situación vivida en el hospital Juárez de México y la urgencia y honestidad de los médicos de la institución". Fue así como los "cruzados" virtuales que invocó la frenkista "cruzada nacional por la calidad" se volvieron de carne y hueso. Y entonces la Ssa dobló vergonzosamente el lomo: por primera vez en el sexenio del "cambio", asumió que la principal lección del paro fue el reforzamiento del "compromiso social con el paciente y con la profesión".

ƑQué pidieron los médicos residentes que laboran en el Gobierno del Distrito Federal (GDF)? Un pliego igualmente irrefutable: medicamentos, equipo y formación mínima para que los pacientes "tengan una atención digna y de calidad". Una de las premisas del GDF, comunicaron, es "la atención gratuita a todos los pacientes; sin embargo, cuando éstos llegan a los hospitales no hay con qué trabajar" (La Jornada, 25 de junio).

ƑQué les respondió la Secretaría de Salud local? Después de intentar minimizar la protesta ("sólo son algunos"), procedió también a amenazarlos: con arrogancia ofreció a los "inconformes" gestionar ante el comité interinstitucional "que puedan pasar a alguna otra institución para seguir su formación como especialistas". Los funcionarios del GDF estimaron que los médicos "pueden ser sancionados, ya que el abandono de pacientes está tipificado en el Código Penal de la ciudad".

Y de la misma manera que en el hospital Juárez, la Secretaría de Salud local tuvo finalmente que doblar el lomo: terminó reconociendo todas las demandas de los residentes, quienes siguen laborando "bajo protesta".

Así, en la ciudad sede del supuesto gobierno del "cambio" que -hasta el pasado 6 de julio- creyó encabezar Vicente Fox y en la de la "esperanza" que -sobre todo después del mismo 6 de julio- sigue animando López Obrador se comparte una visión sobre el trabajo médico que carece de propuestas viables para inyectar la columna vertebral de la formación médica, respetando a los estudiantes de "bata blanca" que pueden laborar tres turnos y, en ocasiones, hasta 36 horas seguidas.

En ambos gobiernos brillan por su ausencia las políticas clínicas, que la inteligencia y el fino manejo político de los movimientos de 2003 de los residentes pusieron una vez más al descubierto.

No sorprende que en su Informe de Trabajo 2002, la Secretaría de Salud del GDF consigne (p. 42) que su labor sobre la "calidad integral" consiste en "mejorar las habilidades directivas y de gestión de los cuerpos administrativos en cada unidad prestadora de servicios", sin aludir una sola vez a los médicos y las enfermeras que las soportan.

Tampoco sorprende que el Programa de acción: Cruzada Nacional por la Calidad de los Servicios de Salud de la Ssa (p. 24) sostenga, sin empacho, que "el personal directivo de los servicios, por lo general, carece de una adecuada formación gerencial, lo cual produce un liderazgo deficiente", y que, frente a este escenario, sea preciso proceder a la "identificación de expectativas y necesidades de los clientes" (p. 30).

Por algo los residentes del Juárez volvieron a protestar frente al edificio de la Ssa el pasado 22 de julio. Y es que, para nutrir la semilla de la formación médica, Ƒquién escucha realmente a los médicos que el país necesita?

* Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco

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