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México D.F. Martes 28 de octubre de 2003

Teresa del Conde

Azul cortado en Landucciarte

Un conjunto de pinturas recientes de Mauricio Sandoval se exhiben en la galería ubicada en Colima 233, colonia Roma. El título de la muestra, Azul cortado, corresponde a un poema en verso libre del mismo artista, cuyas aptitudes literarias ya se habían puesto de manifiesto en ocasiones anteriores y lo cierto es que las tiene, posiblemente porque las hereda o las comparte. ''El azul de la tarde se corta casi a la mitad de su grito congelado". La imagen es muy visual, como lo son asimismo todas las frases del poema referidas a los títulos de sus cuadros. Por ejemplo, la frase ''me invade un amarillo violento como la envidia y un recuerdo de infancia se convierte en pieza de museo" conjuga dos de las pinturas exhibidas.

Quizá el pintor recuerda que el amarillo quedó anexado a las teorías humorales que a partir de Hipócrates definieron hasta finales de la Edad Media (en Durero inclusive) la prevalencia de cierto tipo de temperamento. Este cuadro amarillo hace pensar en Turner y en Van Gogh.

El que da título a la exposición está atravesado por una banda azul cobalto, en diagonal, que corta virtualmente toda la superficie del soporte y también corta el rectángulo que en proporción áurea hace las veces de espejo sin más elementos que cuatro ángulos blancos en ortogonal. El azul del fondo no es en realidad azul (tiene sus dosis ''impuras", un poco de amarillo lo convierte azul verdoso), y eso es todo: las mociones recientes de este pintor lo conminan a utilizar un mínimo de elementos -sin que sea minimalista- al tiempo que cuida cada vez más la factura, tanto que ya casi se convirtió en un virtuoso, cosa manifiesta, por ejemplo, en el refinado tratamiento de los grises con que homenajea a David Lynch en la pintura Mullholand drive.

A quienes vieron esta película de culto puede recordárseles que el remanente del sueño de la protagonista, en el cuadro se condensa en esa escueta señal verde y en la barra negra un poco chorreada que se superpone a la neblina, densa en ciertas secciones, ligera y velada en otras. Este fue mi cuadro preferido, sin que al verlo por primera vez reparara en su título.

No obstante, el grueso del público asistente a la inauguración se pronunció por Azogue, muy logrado, luminoso, pero estorbado por unas estrellitas de cinco picos que pudieron haberse reducido a puntos de luz. Habrá, desde luego, espectadores que alaben precisamente la concreción de las estrellas, pero me parece que conspiran contra lo que el autor está buscando en esta etapa.

Lodo y rastros humanos es denso, está bien planteado y en cierta manera tiene su pendant en Desnudo en el desierto, allí la carne de la pintura es el desnudo y en el anterior los rastros humanos alcanzaron a percibirse en la capa pictórica exterior porque los tonos oscuros (que también tienen sus dosis rojas) no quisieron cubrirlos del todo, de modo que el rojo bermellón logra asomarse.

No lo sé a ciencia cierta, pero es evidente que los cuadros se originaron antes que los títulos, a excepción quizá de Laooconte, díptico clave en la exposición porque conjuga la simbiosis y los límites entre la poesía y la creación de lo que en realidad es un objeto, ya se trate de la escultura helenística que se encuentra en los museos del Vaticano, o de este Laooconte en óleo y grafito que pese a su configuración, carente de todo rasgo mimético, está destinado a perecer por la acción de las serpientes que Apolo envió y la situación está connotada sin que se representen ni el sacerdote ni sus hijos ni serpientes de lengua bífida. Lo que hay es la transposición de la idea que Lessing transmitió en su famoso libro.

Hasta donde me doy cuenta, David Lynch no es el único cineasta que Sandoval trae a colación, pues uno de sus cuadros El espinazo del diablo metafóricamente alude a la Guerra Civil española y directamente, por medio del título, a la película de Guillermo del Toro producida por los Almodóvar. Lo que se detecta en esta pintura es precisamente un espinazo.

Un cuadro muy pequeño, Ice cream, figura entre los más atractivos del conjunto, al igual que Espejo roto, resuelto en verdes, tonos que se dice son conflictivos de proponer. Hay catálogo disponible, impreso en Singapur, pero debo decir que varias de las selecciones de color o no están bien hechas o bien estas pinturas son muy difíciles de fotografiar. Hay que verlas. La muestra está vigente.

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