.
Primera y Contraportada
Editorial
Opinión
El Correo Ilustrado
Política
Economía
Mundo
Estados
Migración
Capital
Sociedad y Justicia
Cultura
Espectáculos
Deportes
Fotografía
Cartones
CineGuía
Suplementos
Perfiles
La Jornada en tu PALM
La Jornada sin Fronteras
La Jornada de Oriente
La Jornada Morelos
Librería
Correo electrónico
Búsquedas
Suscripciones

P O L I T I C A
..

México D.F. Sábado 17 de abril de 2004

DESFILADERO

Jaime Avilés

Santiago Creel se tambalea

Inocultable, su papel en el complot contra AMLO

Crónica de otra semana catastrófica para Fox

SECUENCIA. MARTES 13 de abril, 6:47 de la mañana en la ciudad de México. En la residencia oficial de Los Pinos suena el teléfono de Vicente Fox y desde el otro lado de la línea se escucha la voz de George WC Bush; el diálogo se prolonga siete escasos minutos: uno para los saludos y las preguntas retóricas (Ƒcómo está Marta?, Ƒcómo está Laura?, Ƒcómo va el rancho?, Ƒcómo sigue tu caballo?, etcétera) y otro para la despedida y los buenos deseos, lo que deja apenas 300 segundos para el tema central de la conversación, esto es, el voto de México en Ginebra contra Cuba.

Versiones periodísticas disponibles señalan que este asunto no fue abordado por los presidentes. Fox, según sus voceros, pidió a WC respetar el veredicto de la Corte Internacional de La Haya en favor de 51 mexicanos sentenciados injustamente a muerte por tribunales de Estados Unidos. De acuerdo con la misma fuente, WC guardó silencio ante ello. ƑCuántos segundos permaneció con la boca cerrada? No menos de cinco. Ahora bien, Ƒcuántos segundos empleó Fox en la exposición de su demanda? Pongamos 50, lo que reduce el resto de la charla a cuatro minutos.

Con apego a la lógica elemental, Bush tardó tanto como 240 segundos en lograr que Fox, a cambio de nada, absolutamente nada, comprometiera el apoyo de México a la iniciativa presentada por el gobierno de Honduras ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU contra el régimen de Fidel Castro. Sin embargo, Los Pinos insistiría más tarde en que esto, por respeto elemental a la "soberanía" de nuestro país, nunca fue tocado en la plática por ninguno de los mandatarios.

Martes 13 de marzo, 19:30 en el Distrito Federal. Suena mi teléfono celular y en el identificador de llamadas aparece el número 5552768000. Contesto y desde el fondo de la bocina escucho una voz de mujer que me dice: "Le estamos hablando de la Presidencia de la República por instrucciones del licenciado Agustín Gutiérrez Canet, para decirle que le enviamos a su correo electrónico un boletín sobre el diálogo que esta mañana sostuvo el presidente Fox con el de Estados Unidos".

Lo primero que se me ocurre es que esta amable señorita sin duda no fuma, porque articula sus palabras de corrido sin darse pausas para respirar. Lo segundo que me viene a la mente lo digo, de plano. "ƑPasa algo grave? Se lo pregunto porque es la primera vez en mi vida que me hablan de la Presidencia. ƑLa patria está en peligro?" "No, señor, cómo cree", se ríe la otra. "El licenciado Gutiérrez Canet, director de Prensa Internacional, me ordenó que le avisáramos", se justifica.

ƑPrensa Internacional? Pero si yo escribo para un periódico mexicano y además mi columna se publica los sábados: no veo la urgencia, medito. De todos modos, entro en el primer café de Internet que veo por la calle y busco en todos mis buzones, públicos y privados, el famoso boletín. Pero no lo encuentro. Marco entonces el 5552768000 y me sale una grabación: "Gracias por llamar a la residencia oficial de Los Pinos..."

No me queda sino inferir que, temerosa de un madruguete mediático por parte de WC, la Presidencia intentó adelantarse difundiendo a todos los medios nacionales y extranjeros a su alcance la versión idílica del breve y matutino telefonema. Empero, ni Bush le hizo la mala trastada a Fox, ni éste desobedeció la instrucción que en sólo cuatro minutos le fue dictada por la Casa Blanca. El gobierno de México adoptó como faro luminoso la propuesta de la cancillería hondureña y una vez más se echó como un perro agradecido a los pies del emperador.

Amapolas en el jardín


Hermann Bellinghausen denunció, el propio martes 13, que por motivos que desconoce han brotado amapolas en torno de la casa donde vive en San Cristóbal de las mismas. Las amapolas, como sabemos, son unas hermosas flores de pétalos rojos de las cuales se extraen, por diversos procedimientos químicos, sustancias tales como la goma de opio -y derivadas de ésta- la morfina y la heroína. El cultivo de esta planta se practica en ciertas regiones del territorio mexicano, por ejemplo la zona de la Montaña de Guerrero, bajo la supervisión estricta del Ejército, toda vez que se le destina a la producción de fármacos para enfermos que sufren dolores insoportables a causa de un padecimiento terminal. El sentido de esta vigilancia obedece a la necesidad social de impedir que, caída en malas manos, la flor sea transformada en opio o en heroína, droga esta última que posee terribles propiedades adictivas, equiparables únicamente a las del tabaco.

México no es conocido como un proveedor notable de opio ni de heroína al mercado de Estados Unidos; esas sustancias provienen tradicionalmente de Afganistán, líder indiscutible del ramo, que intensificó su producción desde que las tropas de WC lo invadieran en 2001. Así, pues, Ƒqué institución federal posee semillas de amapola para sembrarlas en el patio de Bellinghausen?

Quienes incurren en este atropello a la libertad de expresión de un periodista y al derecho a la información de los millones de personas que en todo el mundo leen cada día los despachos de Bellinghausen por Internet, olvidan que el trabajo ejemplar de este compañero nos ha permitido, en México y en todo el planeta, comprender la naturaleza pacífica, renovadora y fecunda de la rebelión zapatista, un ejercicio intelectual del que han sido incapaces los órganos de "inteligencia" del Estado mexicano.

Sin periodistas como Bellinghausen, esos órganos, ciegos, sordos e inútiles, hace muchos años habrían cometido una matanza en Chiapas y destrozado, en consecuencia, al resto del país. Para las grandes empresas que esperan arrasar algún día los recursos naturales de aquella entidad, luego de aplastar a las comunidades en resistencia, la cuestión es sólo cosa de tiempo. Es por ello que el gobierno de Fox no ha querido ni tratado de avanzar siquiera un centímetro hacia la solución del conflicto. No redujo la tensión militar en la zona, simplemente se limitó a administrarla con un estilo más suave. Ahora, en forma tenebrosa y ridícula, desata una especie de guerra psicológica personal contra un periodista. Con esta conducta, Fox demuestra que mantiene abierta la puerta de la represión contra los pueblos rebeldes del sureste. Para alguien que llegó al poder blandiendo la bandera de la esperanza democrática, este comportamiento es una vergüenza.

Tormenta sobre Bucareli


Pablo Salazar Mendiguchía, gobernador de Chiapas, reprobó de inmediato el hostigamiento a Bellinghausen pero no se comprometió a ofrecerle garantías y seguridad plenas. Santiago Creel, por su parte, guardó silencio. Como jefe de la política interior del país, prefirió ahorrar saliva y boletines de prensa para no expresar su desacuerdo con este atropello intolerable y enviar señales claras a quienes decidieron ponerlo en práctica a saber por qué o para qué. Sumado al complot contra Andrés Manuel López Obrador, vivió una semana atrapado por el vértigo del remolino que amenaza con llevarse por los aires la oficina donde trabaja.

A raíz de los descubrimientos policiacos que destaparon las relaciones entre Agustín Montiel López, ex director de la Policía Ministerial de Morelos, y el narcotráfico, el secretario de Gobernación hizo hasta lo indecible para exculpar al gobernador panista. Pero no logró salvarlo ni evitar que el escándalo termine en breve con la carrera política de Sergio Estrada Cajigal, un hombre que se ha caracterizado por la frivolidad, el exceso y las prácticas corruptas en el ejercicio de su administración. Lo que estamos viendo -y Creel lo sabe- es la punta del iceberg.

En Cuernavaca, el Congreso morelense ha exhortado a Estrada a separarse del cargo para no entorprecer las averiguaciones, y a solicitar las renuncias del procurador estatal, Guillermo Tenorio, y del secretario de Gobierno, Eduardo Becerra Pérez. Creel desea, por una parte, proteger a un presunto delincuente que lo impulsa en busca de la candidatura presidencial del PAN, pero al mismo tiempo se esmera en apagar el incendio para que la opinión pública siga "concentrada en los casos de corrupción del Gobierno del DF", de acuerdo con la línea trazada por el presidente de su partido, Luis Felipe Bravo Mena, y obedecida a pie juntillas por Fox, el procurador general Rafael Macedo de la Concha, el senador Diego Fernández de Cevallos y ahora el secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz.

Pero a la luz de los documentos confidenciales que López Obrador exhibió el jueves 15 por la mañana, resulta que por lo menos desde enero, Gil Díaz, Macedo de la Concha, Creel y por supuesto Fox, sabían que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos estaba investigando a Gustavo Ponce Meléndez como sospechoso de lavado de dinero.

No obstante, en lugar de avisarle a la procuraduría capitalina, encubrieron a Ponce, entraron en contacto con Carlos Ahumada, a quien también protegieron brindándole un tratamiento especial, y por lo que se desprende ayudaron a escapar a ambos. Todo, claro, con el fin de disparar el escándalo del videogate y aferrarse a este recurso desesperadamente para destituir a López Obrador. Era, como ha venido sosteniendo esta página, un golpe de Estado a escala local pero se está revirtiendo contra quienes lo fraguaron. Si el artífice de esta maniobra fue Creel, como probablemente se descubrirá pronto, el fantasma de la renuncia comenzará a rondar por las calles de Bucareli.

[email protected]

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año
La Jornada
en tu palm
La Jornada
Coordinación de Sistemas
Av. Cuauhtémoc 1236
Col. Santa Cruz Atoyac
delegación Benito Juárez
México D.F. C.P. 03310
Teléfonos (55) 91 83 03 00 y 91 83 04 00
Email
La Jornada
Coordinación de Publicidad
Av. Cuauhtémoc 1236 Col. Santa Cruz Atoyac
México D.F. C.P. 03310

Informes y Ventas:
Teléfonos (55) 91 83 03 00 y 91 83 04 00
Extensiones 4329 y 4110
Email