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México D.F. Domingo 26 de septiembre de 2004

El brasileño presentó su espectáculo Electroacústico

Gilberto Gil ofreció su mezcla de ritmos y sonidos en el Auditorio

MARIANA NORANDI ESPECIAL

Tras veinte años sin presentarse en México, este viernes el cantante, y actual Ministro de Cultura de Brasil, Gilberto Gil se presentó en el Auditorio Nacional. En esta ocasión el brasileño ofreció un concierto llamado Electroacústico, en el cual fusiona sonidos electrónicos con instrumentos acústicos en un repertorio que abarca diferentes ritmos musicales y diversos momentos de su trayectoria artística.

Previo al espectáculo, en el lobby del Auditorio, el grupo de capoeira del maestro Magayver ofreció una muestra de este arte que mezcla la danza afroamericana con las técnicas marciales de autodefensa, introduciendo a los asistentes en el prolífico universo rítmico de Brasil.

A la nueve en punto de la noche, ante un Auditorio lleno, Gilberto Gil salió al escenario acompañado de los percusionistas Gustavo di Dalva y Marcos Suzano, el guitarrista Sergio Chiavazzoli y el acordeonista y tecladista Cicero Assis. Sin más escenografía que los mismos instrumentos, comenzó con el tema Refavela en el que samba y reggae estrechan fronteras rítmicas unidos por raíces comunes.

Vestido con un pantalón azul y una camisa blanca, desde un principio entabló un cálido canal de comunicación con el público, multigeneracional y diletante, en el cual se encontraban muchos brasileños.

La pluralidad y complejidad rítmica de este cantautor no se hizo esperar interpretando Chuck Berry, rock blueseado y tropical que evoca los periodos setenteros de Gilberto Gil cuando se dejó seducir por los sonidos del rock anglosajón.

Y de lo eléctrico, saltó a lo acústico con una versión personalísima del tango Cambalache, donde el ritmo argentino se mezcla con la samba brasileña y el sonido del bandoneón con el de la percusión.

El estilo musical del cantante, su contagiosa energía y su calidad interpretativa iba cautivando a un público que comenzaba a levantarse de sus asientos para bailar en los pasillos del Auditorio. Sin abandonar lo acústico del concierto, cantó una versión de Imagine de John Lennon en la que proyecta su perenne posición rebelde ante las tendencias gubernamentales bélicas y autoritarias.

Pero si hubo un momento donde esa postura se hizo patente fue cuando cantó uno de sus temas más emblemáticos de su carrera, Aquele abraço, canción que compuso en 1969 cuando salió de la prisión en Río de Janeiro para iniciar su exilio en Londres y que representa un canto a la libertad y un homenaje a la ciudad carioca.

Homenaje a México

Así como este cantante constató ser uno de los grandes compositores brasileños, los músicos que lo acompañaron estuvieron a su altura, brindando una lección de talento y ritmo musical. En las percusiones, guitarras, panderetas, acordeón, banyo, birimbao y teclado, estos cuatro músicos orquestaron un sonido limpio, fresco y creativo que en ningún momento perdió protagonismo en el escenario.

A manera de gesto afectuoso con México y su música, el brasileño interpretó Farolito de Agustín Lara y afirmó, en contra de lo que había asegurado un participante en la conferencia de prensa del día anterior, que la música mexicana había representado una pieza medular en su generación de compositores así como una importante influencia en el movimiento cultural llamado Tropicalismo del que él fue fundador.

Para finalizar interpretó algunos temas de su disco homenaje a Bob Marley Kaya N'Gan Daya (2002) como Three little birds y Não chore mais versión de No woman, no cry de B. Vicent que popularizó el jamaicano. El momento más emotivo se alcanzó cuando cantó La lune de Gore, balada en francés dedicada a esa isla senegalesa e inspirada en una fiesta que realizan allí en memoria del dolor de la esclavitud de los africanos en tiempos pasados.

Después de dos horas de concierto, Gilberto Gil se despidió del público besando el suelo mexicano y dejando constancia de que se encuentra en un gran momento, que su evolución musical está encaminada de manera vanguardista y creativa, que continúa siendo uno de los grandes músicos latinoamericanos y que la actual música brasileña, en nuestro país, merece mayor atención y difusión de la que realmente tiene.

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