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México D.F. Martes 26 de octubre de 2004

Marco Rascón

45 años de bloqueo a Cuba

Este 28 de octubre, nuevamente ante el pleno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) regresa el debate y la demanda de levantar el bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba.

Otra vez una condena y de nuevo el gobierno esradunidense entiende esta decisión abrumadoramente mayoritaria, pero inerte, como un aval para apretar más con medidas aduaneras, arancelarias, migratorias y de intervencionismo al gobierno cubano y lo que significa su posición para el mundo.

A 45 años de haberse decretado esta medida contra la revolución cubana, desde Kennedy hasta el actual George Bush la posición estadunidense no ha cambiado un milímetro. Es como si todo el tiempo y la política de la guerra fría de la histeria anticomunista se hubiesen congelado pese a un escenario que ha cambiado y ha dejado sin sustento las razones del bloqueo económico contra Cuba.

Hace 45 años Estados Unidos argumentaba en su favor que Cuba representaba un peligro para la seguridad hemisférica, pues entonces decían que la revolución cubana era la punta de lanza del comunismo y de la Rusia soviética contra la "libertad americana". La URSS, el muro y el bloque socialista en Europa no existe ya; sin embargo, todo el odio anticomunista y hegemonista de entonces aún se deposita intacto contra Cuba.

La demanda mundial contra el bloqueo económico a Cuba constituye uno de los puntos más importantes para reivindicar la mínima existencia de un derecho internacional donde exista como principio el derecho a la autodeterminación de los pueblos.

Luego de la larga noche de neoliberalismo y globalización, basada en las "leyes" del libre mercado para los países subdesarrollados y dependientes, pero altamente proteccionista para las economías centrales, la resistencia del pueblo y el gobierno de Cuba consituyen virtud universal y ejemplo de la capacidad humana no sólo de resistir, sino de crear y desarrollar formas económicas que hoy hacen a Cuba ejemplo en los temas donde casi el resto de los países fallan: educación, salud, reducción de la mortalidad infantil, protección al ambiente, desarrollo cultural y científico en la medicina y la biotecnología.

Cuba, a 45 años de bloqueo, mantiene los indíces más altos en estos aspectos y esto incide fundamentalmente en los derechos humanos, tema que ha sido el favorito de todos los sectores conservadores para tratar de justificar en el seno mismo de la ONU que las resoluciones contra el bloqueo ilegal e intervencionista no se apliquen.

En los últimos cuatro años la administración de George Bush, surgida de un fraude electoral, precisamente en el estado de Florida y respaldado por el exilio cubano mafioso y terrorista, ha dejado un mundo con más violencia, con más guerras y más inseguro.

Desde el 11 de septiembre de 2001, la única forma de gobernar de Bush ha sido la agresión y generar miedo como en los tiempos de la guerra fría. La política de intolerancia ha afectado el régimen de libertades dentro de Estados Unidos con el pretexto de la seguridad contra el terrorismo, mientras se han auspiciado actos de terrorismo, como el intento de asesinato contra Fidel Castro en Panamá por un grupo de criminales con antecedentes probados que fueron recientemente liberados por la entonces presidenta Mireya Moscoso. Hoy todos éstos están amnistiados y se refugiaron en Miami.

En los últimos años, Estados Unidos ha intentado todo: desde rebeliones de migrantes, mediante la Ley de Ajuste Cubano que promueve la migración ilegal, hasta la confiscación de las remesas de los cubanos en Estados Unidos a sus familiares en Cuba.

Este debate en la ONU coincide ahora con las elecciones en Estados Unidos y la posible relección de George W. Bush. Al cierre de las campañas, el tema cubano y el latino, son cruciales en estas elecciones y de ahí que el voto sobre el bloqueo contra Cuba tenga particular importancia, pues tanto la comunidad cubana en Estados Unidos como la soberanía de Cuba deben ser liberados de esta carga de una guerra fría que se ha extendido y concentrado contra un país que desea definir por él mismo su destino.

A esto habría que agregar la actitud de la Unión Europea, que ha contribuido a apretar el bloqueo contra Cuba, al mismo tiempo que vive las consecuencias de la histeria estadunidense tras la invasión a Irak y la exacerbación del conflicto en Medio Oriente.

No basta el voto contra el bloqueo, sino que la ONU implemente medidas claras para hacer cumplir sus resoluciones, tras el hecho de que Estados Unidos ha vulnerado el derecho internacional al pasar por encima del Consejo de Seguridad e invadir y destruir un país sin ninguna justificación, más que la voracidad por el petróleo.

Con el voto contra el bloqueo a Cuba, se requiere no sólo la condena, sino medidas concretas para que los procesos se desarrollen con base en la autodeterminación y el ejercicio libre de los pueblos.

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