Usted está aquí: viernes 8 de abril de 2005 Cultura Margules hace de la creación escénica la máxima batalla de actitud vital

Presentaron libro de Rodolfo Obregón con el que se inicia la colección Memorias

Margules hace de la creación escénica la máxima batalla de actitud vital

Con júbilo clandestino, podemos decir que mi padre es un ser con suerte, expresa su hija Lydia

Violencia, verdad y rigor conforman su reino dominante: Muñiz-Huberman

CARLOS PAUL

Ampliar la imagen Contra viento y marea, el maestro Ludwik Margules persiste en sus convicciones y en imponer su criterio, dijo la escritora Angelina Mu�Huberman FOTO Jos�ntonio L�

Un representante de las conciencias inquietas, de lo irreverente, de lo que no alcanza la paz ni la felicidad paradisiacas. De la interrogación constante y de la respuesta que no se halla, un ser en perpetuo movimiento en la palabra y el hielo, en el hambre, en la tortura, en la náusea y el dolor. Un sobreviviente que se alimenta de sus tormentos y sus tormentas, que recoge las ruinas en el desamparo y la desolación.

Con esas palabras, la escritora Angelina Muñiz-Huberman definió la personalidad del maestro y director escénico Ludwik Margules, quien estuvo presente, la noche de este miércoles en el teatro El Galeón, para expresar su agradecimiento a los asistentes a la presentación del volumen Ludwik Margules. Conversaciones con Rodolfo Obregón, libro con el que ediciones El Milagro y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes inauguran la nueva colección titulada Memorias.

Margules, agregó Muñiz-Huberman, es un personaje ''amplio, conflictivo, enfrentado a las convenciones, transgresor, innovador, revolucionario, decidido a seguir sus ideas contra viento y marea y a imponer su criterio".

Este libro -señaló la escritora luego de recordar los trabajos y la amistad que la une con Margules-, "se centró en datos lo más objetivos posibles para dejar de lado la intimidad. El resultado, más que memorias, es un tratado de dirección escénica en primera persona. Sin embargo, como bien advierte Obregón, autor del libro, la subjetividad se trasluce, se adivina".

Por este volumen, producto de más de 30 horas de grabaciones en las que se recoge un cúmulo de datos esenciales de la biografía, pensamientos y trabajo creativo del director escénico de origen polaco; actores, directores, escenógrafos, maestros y alumnos, ''desfilan y reciben sus dosis de agradecimiento o reprensión, según el caso".

Asimismo, cada puesta en escena con sus las largas noches de ensayos, ''han sido analizadas hasta el último detalle, y de cada obra dirigida destaca el incidente en busca de la perfección.

''El trato de Margules con su entorno ha sido siempre devastador. Para él, la actuación -citó la escritora-: 'es una militancia ante la cual la militancia eclesiástica o militar resultan superficiales'. Así, la crueldad y la violencia, pero también la verdad, son (para Margules) su reino dominante, en el que los sujetos (en referencia a los creadores del hecho escénico) que pasan la prueba tampoco alcanzan la paz."

A pesar de ello, concluyó Muñiz-Huberman, Ludwik tiene su corte de fieles admiradores. ''Hasta su enfermera me lo decía: 'Haga lo que haga, se le quiere'. Es ésta la paradoja marguliana, que durará mientras dure la vida y aun más allá".

Lucidez intelectual y humor

Por su parte, Lydia Margules, hija del creador, expresó entre otras cosas que sólo puede hablar de su padre ''desde una víscera conflictuada o un profundo cariño contradictorio", aunque, añadió, compartimos algunas cosas.

''Existe, por ejemplo, en el léxico familiar cotidiano, la batalla como postura de vida, el pleito como forma de comunicación, la furia para dar los buenos días, y entretejiéndose con toda esta guerra, la creación como única forma de supervivencia frente a la guerra, el exilio, las ausencias, los afectos y la cotidianidad. A pesar de sí mismo, pero con un júbilo clandestino, se podría decir que es un señor con suerte, de estar y haber estado siempre rodeado de personas capaces de tolerarlo y soportarlo, de acompañarlo y quererlo por encima y a pesar de su violencia, de su furia y de su vitalidad."

En el acto estuvieron presentes también el actor y director Rubén Ortiz y Rodolfo Obregón, quien destacó que al realizar este trabajo ''encontré a un Ludwik en un momento de ajuste de cuentas personales, de una lucidez intelectual espléndida y de autenticidad, rigor y humor".

Este libro -comentaría brevemente al final de la presentación el propio Ludwik Margules antes de retirarse- ''está lleno de virtudes y algunos defectos, pero lo bueno es que ahí queda un documento. Eso es lo importante".

 
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