Usted está aquí: miércoles 27 de abril de 2005 Economía La deuda de Pemex rebasó el billón de pesos; preocupación entre analistas

El monto supera el saldo del débito interno y está 19% por encima del externo

La deuda de Pemex rebasó el billón de pesos; preocupación entre analistas

Abrirla al capital privado sería como "vender la progenitura por un plato de lentejas": experto

VICTOR CARDOSO

Imparable, el endeudamiento de Petróleos Mexicanos (Pemex) rebasó la semana pasada un billón 16 mil millones de pesos y las finanzas de esta paraestatal, la principal empresa del país, se acercan peligrosamente a operar con números negativos, es decir, el monto de sus pasivos rebasaría el valor de sus activos.

Durante los primeros cuatro meses de 2005 la petrolera tuvo necesidad de colocar deuda mediante certificados bursátiles en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) por 8 mil 500 millones de dólares y apenas el 18 de abril contrató un crédito externo por 4 mil 250 millones de dólares. En total, en el primer cuatrimestre del año el endeudamiento de Pemex creció en más de 55 mil millones de pesos, que sumados a los 960 mil 251.54 millones de pasivos reportados al 31 de diciembre de 2004, representan un saldo superior a un billón 16 mil 49 millones de pesos.

Con la nueva deuda contratada entre enero y abril de este año, los pasivos de Pemex son equivalentes a 12.8 por ciento del producto interno bruto (PIB), calculado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para 2005 en 7 billones 934 mil 400 millones de pesos, o a 57 por ciento de la deuda total del gobierno federal (interna y externa), cuyo saldo al cierre de 2004 fue de un billón 776 mil 42.8 millones de pesos. Es, incluso, similar a la deuda pública interna reportada a febrero pasado de 1 billón 16 mil millones de pesos.

Consultado al respecto, Arturo Bonilla, especialista en temas energéticos del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, señaló que el creciente endeudamiento de Pemex es comparable a una "borrachera de créditos" y representa el único recurso que se ha encontrado para tratar de modernizar y expandir a la paraestatal.

"Es penoso y duro decirlo, pero mi hipótesis es que parece haber una consigna de utilizar la deuda para desquiciar financieramente a las paraestatales mexicanas y luego venderlas barato; es una secuela que se ha seguido en otras empresas públicas (Teléfonos de México y Ferrocarriles Nacionales de México) donde se ha tratado de hacer ver que la mano de obra y la administración de los mexicanos no están calificadas para resolver su expansión y problemas económicos", dijo.

Incluso las principales calificadoras de deuda como Standard and Poor's, Fitch Ratings y Moody's han manifestado su preocupación por la vulnerabilidad de la paraestatal a posibles cambios en los precios internacionales del petróleo y sus derivados, así como por el elevado endeudamiento en que ha incurrido la empresa de 1999 a 2004, cuando el débito creció 150 por ciento.

Esas preocupaciones no son sólo de las calificadoras. También el investigador Bonilla observa con angustia que la deuda de Pemex es un problema "que no se detiene y llega ya a dimensiones mayúsculas".

-La apertura de Pemex al capital privado, como insiste en afirmar el gobierno federal, ¿es la solución? -se le pregunta al investigador y catedrático de la UNAM.

-Podría ser una solución, pero sólo en el corto plazo: habría una expansión desmesurada del capital que permitiría ampliar la exploración, la mal llamada producción -porque más bien es extracción- y la capacidad instalada en las refinerías.

Sin embargo advierte que en el largo plazo la apertura al capital privado, nacional o extranjero y, en el caso extremo, la privatización de la empresa, sería como "vender la progenitura por un plato de lentejas". Explica: "las inversiones privadas en el corto plazo servirían para extraer la mayor cantidad de petróleo para aprovechar los actuales precios internacionales del crudo y sus derivados generarían inmensas ganancias que serían distribuidas planetariamente y de acuerdo con los propios intereses de los dueños del capital, mientras que el país tendría que conformarse con una participación mínima.

Bola de nieve

Hasta el 31 de diciembre pasado, los reportes oficiales de Pemex daban cuenta de pasivos por 960 mil 251.5 millones de pesos. Aun así, para financiar proyectos de inversión, principalmente en el área de exploración y producción, para 2005 se planteó un programa de endeudamiento por 8 mil 500 millones de dólares, de los cuales el pasado 18 de abril un reporte de Acciones y Valores Banamex dio cuenta de que la empresa "obtuvo un crédito sindicado por 4 mil 250 millones de dólares; la demanda alcanzó los 5 mil millones. Los líderes colocadores fueron Bank of America, BNP y Citigroup. Participaron 41 bancos".

Con ese crédito, al tipo de cambio de esa fecha la paraestatal habría obtenido 47 mil 188.6 millones de pesos. Pero adicionalmente en lo que va del año se realizaron 17 colocaciones de certificados bursátiles en la BMV de 500 millones de pesos que totalizaron 8 mil 500 millones. De esa forma la deuda de Pemex aumentó casi 85 mil millones de pesos, con lo que el saldo total se ubicó en un billón 45 mil 251 millones de pesos.

La cifra contrasta con el saldo de la deuda interna neta del gobierno federal al cierre de febrero pasado, que según la SHCP en su reporte del 30 de marzo, se ubicó en un billón 16 mil millones de pesos. Es incluso superior en 19 por ciento al monto de la deuda externa del gobierno federal que en el mismo periodo se ubicó en 79 mil 100 millones de dólares (unos 877 mil 654 millones de pesos).

 
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