Usted está aquí: viernes 13 de mayo de 2005 Economía ECONOMIA MORAL

ECONOMIA MORAL

Julio Boltvinik

Teoría de las necesidades para el desarrollo

Max Neef y coautores: 14 sugerentes postulados sobre el tema

La economía moral es convocada a existir como resistencia a la economía del "libre mercado": el alza del precio del pan puede equilibrar la oferta y la demanda de pan, pero no resuelve el hambre de la gente

LAS IDEAS INICIALES de estos autores1 se pueden sistematizar con los siguientes postulados:

1. EL DESARROLLO se refiere a las personas y no a los objetos. Este postulado básico del "desarrollo a escala humana" genera las siguientes preguntas y respuestas: ¿cómo puede establecerse que determinado proceso de desarrollo es mejor que otro? Rechazan los indicadores del crecimiento cuantitativo de los objetos, como el PIB, y señalan que se necesita un indicador del crecimiento cualitativo de las personas. Sostienen que el mejor proceso de desarrollo es el que permite elevar más la calidad de vida de las personas, lo que está determinado por la satisfacción adecuada de las necesidades humanas fundamentales.

2. ES INDISPENSABLE distinguir entre necesidades y satisfactores. Por ejemplo, alimentación y abrigo no deben considerarse necesidades, sino satisfactores de la necesidad de subsistencia; igualmente la educación (formal e informal), el estudio, la investigación son satisfactores de la necesidad de entendimiento. La creencia tradicional de que las necesidades humanas tienden a ser infinitas, que varían de una cultura a otra, y que son diferentes en cada periodo histórico es incorrecta, puesto que son producto de un error conceptual... (que consiste en no explicitar) la diferencia fundamental entre lo que son propiamente necesidades y lo que son satisfactores de esas necesidades.

3. LA PERSONA ES un ser de necesidades múltiples e interdependientes que funcionan como sistema. Las necesidades se interrelacionan e interac-túan. Simultaneidades, complementariedades y compensaciones (trade-offs) son características de la dinámica de satisfacción de las necesidades (p. 26).

4. EXISTE UN UMBRAL presistema en cada necesidad. Aunque sostienen que entre las necesidades no cabe establecer linealidades jerárquicas, les parece necesario reconocer un umbral pre-sistema para cada necesidad, por debajo del cual la urgencia por satisfacerla se vuelve absoluta. El caso de la subsistencia es el más claro. Cuando esa necesidad está infra-satisfecha, toda otra necesidad queda bloqueada y prevalece un único impulso. Pero el caso es igualmente pertinente para otras necesidades: la ausencia total de afecto o la pérdida de identidad.

5. LAS NECESIDADES HUMANAS fundamentales son finitas, pocas y clasificables, y son las mismas en todas las culturas y en todos los periodos históricos.

6. LAS NECESIDADES PATENTIZAN la tensión constante de los seres humanos entre carencia y potencia. Concebirlas sólo como carencia implica restringirlas a lo fisiológico, que es donde asumen con mayor fuerza la sensación de falta de algo. En la medida en que las necesidades comprometen, motivan y movilizan a las personas son también potencialidad y, más aún, pueden llegar a ser recursos, señalan y añaden que la necesidad de participar es potencial de participación, tal como la necesidad de afecto es potencial de afecto. Por ello concluyen que resulta impropio hablar de necesidades que se "satisfacen" o "se colman". Puesto que revelan un proceso dialéctico y constituyen un movimiento incesante, es más apropiado hablar de vivir y realizar las necesidades.

7. LO QUE CULTURALMENTE está determinado no son las necesidades humanas fundamentales, sino sus satisfactores. Cada sistema económico, social y político adopta diferentes estilos para la satisfacción de las mismas necesidades.

8. LOS AUTORES PRESENTAN dos definiciones de satisfactores: 1) no son los bienes, sino todo aquello que, por representar formas de ser, tener, hacer y estar, contribuye a la realización de necesidades humanas, y 2) el "modo por el cual se expresa una necesidad". Sostienen que los siguientes elementos, entre otros, pueden constituirse en satisfactores: "formas de organización, estructuras políticas, prácticas sociales, condiciones subjetivas, valores y normas, espacios, contextos, comportamientos y actitudes". Añaden los siguientes ejemplos: la alimentación es un satisfactor, como también puede serlo una estructura familiar (de la necesidad de protección).

9. LA INTRODUCCION DE satisfactores distingue la economía humanista de la mecanicista, sostienen. Esta enfrenta, añaden, un importante desafío teórico: entender y desentrañar la dialéctica entre necesidades, satisfactores y bienes económicos. Suponer una relación directa entre necesidades y bienes económicos permite la construcción de una disciplina objetiva, mecanicista, en que el supuesto central es que las necesidades se manifiestan a través de la demanda que, a su vez, está determinada por las preferencias individuales en relación con los bienes producidos. Nuestros autores rechazan la identificación que el positivismo hace de lo subjetivo con lo particular y señalan que, cuando el objeto de estudio es la relación entre seres humanos y sociedad, la universalidad de lo subjetivo no se puede soslayar. Por ello continúan argumentando que el carácter social de la subjetividad es uno de los ejes de la reflexión sobre el ser humano concreto. Por tanto, lo subjetivo sí puede juzgarse, concluyen. Ubican las preferencias en el plano de lo subjetivo-particular y las necesidades en el de lo subjetivo-universal.

10. DEFINEN LOS BIENES como objetos y artefactos que permiten incrementar o mermar la eficiencia de un satisfactor, alterando así el umbral de actualización de una necesidad; es decir, "en sentido estricto son el medio por el cual el sujeto potencia los satisfactores para vivir sus necesidades".

11. LAS NECESIDADES CAMBIAN con la evolución de la especie, tienen una trayectoria única y son universales. Max Neef y coautores sostienen que las siguientes siete necesidades estuvieron presentes, sin duda, desde la aparición del homo sapiens: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio y creación. Y añaden que es probable que en un estadio evolutivo posterior haya surgido la de identidad y, mucho más tarde, la de libertad. No incluyen la necesidad de trascendencia por no considerarla todavía "tan universal".

12. LOS SATISFACTORES EVOLUCIONAN con la historia con una doble trayectoria: se modifican al ritmo de la historia y se diversifican de acuerdo con las culturas.

13. LOS BIENES ECONOMICOS (artefactos, tecnologías) tienen una triple trayectoria: se modifican a ritmos coyunturales, se diversifican con las culturas, y en ellas con los estratos sociales.

14. CUALQUIER NECESIDAD humana insatisfecha revela una pobreza humana. El concepto tradicional de pobreza es restringido y economicista: se refiere sólo a quienes se pueden clasificar por debajo de determinado umbral de ingreso. Nuestros autores sugieren no hablar de pobreza, sino de pobrezas. De hecho, cualquier necesidad humana fundamental que no es adecuadamente satisfecha revela una pobreza humana. La pobreza de subsistencia (alimentación y abrigo insuficientes); de protección... de afecto..., y así sucesivamente.

15. LAS POBREZAS, UNA VEZ que rebasan límites críticos de intensidad y duración, generan patologías tanto individuales como colectivas que los autores ilustran con las situaciones generadas por el desempleo, la deuda externa y la inflación. Señalan que es necesario desarrollar indicadores para estas patologías.

LAS APORTACIONES DE los autores son múltiples. El hecho de que las únicas menciones a otros estudiosos (de carácter general, por lo demás, en este escrito absolutamente opuesto al estilo académico, que no contiene prácticamente ninguna referencia bibliográfica) sean a Marx y a Maslow ayuda a desentrañar el origen de muchas de las ideas. De alguna manera llevaron a cabo una síntesis entre Marx y Maslow, que es también una de las tareas que he intentado en mi tesis doctoral, cuyo capítulo 5 examina la obra de Max Neef y coautores.

MAX NEEF Y COAUTORES adoptan, como Maslow, la visión del conjunto de necesidades como sistema (postulado 3), lo cual es un acierto. Sin embargo, entre las relaciones posibles entre las necesidades eliminan la de precondición, rasgo esencial en la teoría de Maslow, aunque ampliamente controversial y matizada por su autor de diversas maneras. Al hacerlo eliminan la idea de jerarquía, de escala de prepotencia, que está respaldada con algunas fuertes evidencias empíricas. En cambio mantienen las relaciones de simultaneidades, complementariedades y compensaciones (trade-offs), que son más débiles y menos definidas. Adoptan una versión modificada de la jerarquía de necesidades de Maslow; rechazan las "linealidades jerárquicas", en una crítica implícita a la teoría de la jerarquía de necesidades de Maslow, y establecen como opción la idea del umbral pre-sistema (postulados 3 y 4). Su planteamiento es interesante, pero no puede dar cuenta, como sí puede el de Maslow, de qué ocurrirá a un individuo que tenga todas sus necesidades insatisfechas.

EL VINCULO CON MARX está más implícito y menos desarrollado. De éste no están tomadas dos líneas de pensamiento centrales: la dinámica de las relaciones entre producción y necesidades, y la visión de la esencia humana (donde está enraizada tal dinámica). Sin embargo, su concepción de necesidad (postulado 6) como una unidad formada por carencia y potencialidad es muy cercana a la idea de fuerzas esenciales humanas (capacidades y necesidades) de Marx. Si potencialidad se iguala con capacidad, lo que es perfectamente válido,2 la cercanía se hace más evidente. Cuando los autores dicen que las necesidades, "en cuanto revelan un proceso dialéctico, constituyen un movimiento incesante" (p. 34), se pone de manifiesto la profunda coincidencia con el concepto de fuerzas esenciales humanas, pero también se hace evidente que Max Neef y coautores se quedan cortos. En tanto que no incorporan en sus desarrollos la concepción de la esencia humana asociada al trabajo y a la producción, su concepto de potencialidades se queda en el plano abstracto, mientras capacidades en el uso de Marx y de Markus alude directamente a la producción y al trabajo (aunque no sólo a ellos).

EL CONJUNTO DE POSTULADOS relacionados con lo que Sen ha llamado espacios de análisis es, sin duda, su mayor aportación. Dentro de este amplio paquete pueden distinguirse varios conjuntos de aportaciones: 1) la distinción entre necesidades, satisfactores y bienes, y la definición de cada uno de los tres niveles; 2) los ritmos de cambio de cada uno y sus trayectorias; y 3) el interés por comprender la dialéctica entre necesidades, satisfactores y bienes, que aunque no se desarrolla abre una línea de investigación prioritaria.

QUEDAN PENDIENTES para otras entregas otros aspectos de la obra, muy importante, de estos autores latinoamericanos.

1 Manfred Max Neef, Antonio Elizalde y Martín Hopenhayn, con la colaboración de Felipe Herrera, Hugo Zemelman, Jorge Jatobá y Luis Weinstein, "Desarrollo a escala humana. Una opción para el futuro", Development Dialogue, número especial, 1986, Cepaur y Fundación Dag Hammarskjöld, Santiago de Chile y Uppsala, Suecia. Tomo libremente sin poner comillas para no hacer pesado el texto.

2 El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) incluye, entre los significados de potencia: a) capacidad para ejecutar algo o producir un efecto; b) en filosofía, capacidad pasiva para recibir el acto, capacidad de llegar a ser. Potencialidad en una de sus dos acepciones, es "capacidad de la potencia, independiente del acto". Capacidad, por su parte, es "aptitud, talento, cualidad que dispone a alguien para el buen ejercicio de algo". Queda claro, pues, que cuando hablamos de potencialidad y de capacidad de una persona estamos hablando de cuestiones muy cercanas, aunque potencia es más amplio, más vigoroso, ya que significa no sólo lo que puede hacer una persona, sino lo que puede llegar a ser.

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