Usted está aquí: martes 31 de mayo de 2005 Sociedad y Justicia Repudio en Colima a establecer una regasificadora

Repudio en Colima a establecer una regasificadora

En ciernes, corredor industrial en la laguna de Cuyutlán; pescadores, los más afectados

VERONICA GONZALEZ CARDENAS CORRESPONSAL

Manzanillo, Col., 30 de mayo. En diciembre pasado los colimenses se enteraron de que el estado fue seleccionado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para instalar una planta regasificadora, pero no hubo más detalles.

En los últimos días el gobierno estatal emprendió una campaña para convencer a los habitantes de la comunidad de Campos -en la zona sur del municipio, al otro extremo de los desarrollos turísticos- y a los pescadores de la laguna de Cuyutlán que establecer una regasificadora no representa riesgo alguno, que generará 10 mil empleos directos e indirectos en el municipio y que terminará con la contaminación producida por la termoeléctrica, ubicada a escasos metros de esa zona.

Es una campaña que se basa en verdades a medias y mentiras, advierten los pescadores, porque oficialmente nadie les ha informado que se pretende modificar el uso del suelo -tienen que hacerlo para poder instalar la planta- y que la pesca desaparecerá como actividad.

El 29 de marzo de 2005 -mientras Colima vivía el duelo por la muerte del gobernador Gustavo Vázquez Montes en un accidente aéreo- el mandatario interino Arnoldo Ochoa González intentó modificar el decreto del Programa Regional de Ordenamiento Ecológico y Territorial de la subcuenca laguna de Cuyutlán, que data del 5 de junio de 2003, para cambiar el uso de suelo agrícola, turístico y pesquero, como está en la actualidad, por industrial y de navegación, para poder instalar la regasificadora y todo un corredor que, en silencio, se ha empezado a montar.

Los pescadores de Cuyutlán enfrentan solos a todo el aparato gubernamental, desde el alcalde panista de Manzanillo, Nabor Ochoa López, hasta el gobernador Silverio Cavazos Ceballos y los grupos económicos que se verán beneficiados con el desarrollo industrial. Los trabajadores están sujetos a presiones para que acepten la instalación de la planta sin que les ofrezcan una alternativa de vida.

La laguna de Cuyutlán abarca los municipios de Manzanillo y Armería, y está compuesta por cuatro vasos lacustres. El vaso I, donde se pretende construir la regasificadora, es el más profundo y fue modificado en los años 70 para instalar la planta termoeléctrica, que genera luz para Manzanillo y el occidente del país.

Al modificarse la geografía original del vaso I se construyó un canal de casi 5 metros de ancho y 20 de profundidad, el cual permite que el agua del mar pase a la laguna, pues las turbinas de la termoeléctrica requieren grandes volúmenes de líquido.

El canal, ubicado en un tramo que se conoce como Tapo de Ventanas, es utilizado todas las noches por decenas de pescadores. En total son 600 familias las que en los últimos 50 años han vivido de la captura de peces y camarones en el vaso I de la laguna de Cuyutlán, mismas que se quedarían sin sustento si la CFE instala la planta de gas natural licuado ahí. Además de los 80 ramaderos -como les llaman a quienes tienen palapas- que dan servicio a los bañistas.

La instalación de la regasificadora en Manzanillo representará una inversión de 2 mil millones de dólares. Con esa obra el gobierno estatal rebasará las metas de inversión de todo el sexenio 2003-2009; de ahí el interés en acelerar el proyecto.

El principal argumento del mandatario colimense Cavazos Ceballos es que la planta no representa riesgos para la seguridad de la zona, que generará más de 10 mil empleos e impulsará el desarrollo de 300 hectáreas de parque industrial, lo cual propiciará la construcción de nuevas empresas.

"Todavía no podemos hablar de soluciones alternativas, porque aún no sabemos la ubicación de la planta. Una vez que sepamos dónde se va a ubicar, entonces vamos a conocer quiénes serán los afectados por el proyecto y se plantearán alternativas de solución. Se trata de que nadie salga perjudicado; si alguien resulta afectado se darán proyectos alternativos para que no se dañe su situación económica", manifestó el mandatario estatal.

El pasado 24 de mayo el gobernador se reunió con 200 pescadores de la laguna de Cuyutlán, quienes le pidieron que no permita "que la Comisión Federal de Electricidad le lave el cerebro con el proyecto de la regasificadora" pues hace 30 años, cuando se instaló la termoeléctrica, se prometió a los pescadores que les darían todo el pescado y el camarón que atrajeran las turbinas de la planta para que mejoraran sus ingresos económicos, pero eso nunca ocurrió.

"¿Qué van hacer con nosotros?", pregunta la pescadora Graciela Gutiérrez. "¿Van a hacer lo que hicieron cuando se construyó la termoeléctrica y se pusieron a lavarnos el coco? Nos dieron atole con el dedo", expresó.

David, otro pescador, pidió al gobernador y a los funcionarios federales que impulsan la instalación de la regasificadora que no les quiten la laguna de Cuyutlán, porque es su medio de subsistencia. "Si no nos dan apoyos, cuando menos no nos quiten lo poco que tenemos para sobrevivir", aseveró.

Gregorio Solano, habitante de Campos, manifestó su preocupación porque muy cerca de esa zona habitacional el Grupo Z está construyendo esferas que almacenarán gas butano (el cual es de uso doméstico), de modo que si la Comisión Federal de Electricidad instala en esa comunidad la planta de gas natural licuado (que es para uso industrial) se duplicarían los riesgos.

Piden que la planta se construya a 10 kilómetros de la comunidad

"Se ha hablado mucho de proyectos. Como que ya quieren que nos salgamos. Yo le pido al gobernador que analice esto, y si quiere que nos salgamos de Campos pues que acelere ese proceso para no seguir en la zozobra", manifestó. Luego propuso que la regasificadora se construya a 10 kilómetros de la comunidad, rumbo a Tepalcates, pues de ese modo se evitarían riesgos a la población.

La solicitud de Gregorio Solano fue respaldada por los asistentes a la reunión, quienes de manera unánime declararon que no están en contra del proyecto pero no quieren que la planta se instale en el Tapo de Ventanas, porque si bien es cierto que "saldría más barato construirla en ese lugar, los habitantes de Campos pagaríamos las consecuencias", puntualizaron.

Grupos ecologistas como Bios Iguana cuestionaron la construcción que lleva a cabo el Grupo Z de las esferas de almacenamiento de gas butano en la comunidad de Campos, ya que el decreto del Programa Regional de Ordenamiento Ecológico y Territorial de la Subcuenca Laguna de Cuyutlán, el cual está vigente, no permite la instalación de ese tipo de industrias. No obstante, el ayuntamiento de Manzanillo otorgó a Grupo Z un permiso de uso de suelo para la edificación de dichas esferas.

Entre los principales opositores a la construcción de la regasificadora están el empresario hotelero Arturo Sánchez Ochoa, propietario de Plaza Tucanes y otros negocios en el puerto; grupos ecologistas como Bios Iguana y 26 asociaciones que conformaron un frente común para impedir que la planta se instale en Tapo de Ventanas.

El argumento de los opositores es que con la construcción de la planta en Tapo de Ventanas se provocaría un ecocidio y se instalaría una "bomba de tiempo" muy cerca de la zona urbana de Manzanillo.

Esther Almarán, bióloga marina, manifestó que si las autoridades estatales y federales pretenden cuidar el medio ambiente no deben permitir que se lleve a cabo una obra de alto riesgo en una zona de alta vulnerabilidad como la laguna de Cuyutlán, en la que hay una falla geológica.

"La laguna de Cuyutlán -señaló- es un ecosistema envidiable no sólo para el estado de Colima y para México, sino para muchos países de todo el mundo. Significa también el sustento de muchas familias de pescadores que tienen más de 50 años y sobreviven de la captura de especies."

 
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