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Peritaje de la PGR y la DGAC descarta atentado o fallas mecánicas del helicóptero

Errores humanos y mal tiempo, causas del percance en el que murió Martín Huerta

Confirma que la nave hizo un viraje atípico de 360 grados, atribuible a que el piloto buscó salir del banco de niebla

Rectifica horarios que dieron la SG y Presidencia

GUSTAVO CASTILLO GARCIA

Ampliar la imagen El director de Servicios Periciales de la PGR, Miguel Oscar Aguilar; el subprocurador de esa dependencia, Gilberto Higuera, y el titular de la DGAC, Gilberto L�, durante la conferencia de prensa para anunciar los resultados del peritaje del incidente mortal del 21 de septiembre FOTO Guillermo Sologuren Foto: Guillermo Sologuren

Errores humanos atribuibles a los pilotos del helicóptero Bell 412 y las condiciones climatológicas fueron las causas del percance aéreo en el que fallecieron el ex secretario de Seguridad Pública (SSP) federal Ramón Martín Huerta y ocho servidores públicos más el pasado 21 de septiembre, concluyen los peritajes realizados por la Procuraduría General de la República (PGR) y de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), dependiente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

En conferencia de prensa se informó que no existe ninguna evidencia de fallas mecánicas, mal funcionamiento de alguno de los componentes de la aeronave ni huellas de explosivos o ataque armado contra el aparato.

Se confirmó lo publicado en La Jornada entre los días 22 y 26 de septiembre, de que el helicóptero dio un viraje antes de impactarse contra la cima del cerro La Campana, que los informes emitidos por el gobierno federal en torno a lo sucedido fueron dados a conocer mientras los cuerpos de seguridad y personal del Ministerio Público apenas estaban arribando al lugar, y también lo declarado en exclusiva a este diario por el titular de la PGR, Daniel Cabeza de Vaca, de que el fuego se apoderó de la aeronave tras impactarse con los árboles y antes de chocar contra la zona rocosa que hay en la parte alta de esa montaña, localizada en el municipio de Xilotzingo, estado de México.

La información difundida ayer contradijo los datos dados a conocer el 21 de septiembre por la Presidencia de la República y la Secretaría de Gobernación, respecto de la hora en que partió la aeronave del Campo Marte, el tiempo de vuelo estimado y la hora del último contacto.

Ayer se oficializó que el pasado 21 de septiembre el helicóptero Bell 412 partió a las 10:32 horas del Campo Marte llevando consigo a Ramón Martín Huerta, Juan Antonio Martínez, ex director de Comunicación Social de la SSP; el ex oficial mayor de esa secretaría, Francisco Becerra; el ex secretario ejecutivo de esa dependencia, Silvino Chávez Hernández; el ex comisionado de la Policía Federal Preventiva, Tomás Valencia Angeles; el ex jefe de ayudantes, Jorge Alberto Estrella; el ex tercer visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, José Antonio Bernal; el piloto Habacuc de León Galicia y el copiloto Rafael Esquivel Arreguín.

El 21 de septiembre, Gobernación aseguró, en el comunicado de prensa número 217/2005, que la nave partió a las 10:45 y que "el último contacto que se tuvo fue a las 11:38". El vocero de Los Pinos, Rubén Aguilar, dijo ese mismo día que la última comunicación del piloto ocurrió a las 11:10, y fue "totalmente normal, de rutina, ninguna situación especial''.

Este viernes, Gilberto López Meyer, titular de la DGAC, afirmó que el tiempo de vuelo aproximado del Campo Marte al penal de máxima seguridad de La Palma -donde Ramón Martín Huerta encabezaría el inicio de operaciones de la policía penitenciaria- era de 19 minutos, que la nave despegó a las 10:32 y "10 minutos después, hora local de la ciudad de México, el Centro de Control Radar México perdió contacto. El accidente, se estima, ocurre a las 10:45, a una altitud de 11 mil 100 pies"; es decir, les bastaba volar 70 metros más alto para librar el obstáculo.

Según el funcionario el plan de vuelo que se había aprobado para el Bell 412 "estaba siendo, desde el punto de vista legal, operado bajo las reglas de vuelo visual", lo que significa que "la separación de una aeronave con otras y con el terreno es responsabilidad legal de los pilotos".

"Desorientación espacial"

Apuntó que fue un accidente en el que está claramente involucrado el factor humano, "un probable error de juicio de los tripulantes de la aeronave".

"Hay una desorientación espacial del piloto y el piloto cree que está en un lugar, cuando en realidad está en otro, y enfrente de él hay una obstrucción, se estrella con dicha obstrucción obviamente al no poder verla y al estar desubicado", explicó.

El percance, indicó, ocurrió a una velocidad aproximada de 200 kilómetros por hora y luego de realizar un viraje de 360 grados "totalmente atípico", pero que atribuyó al hecho de que el piloto buscó una salida al banco de niebla para poder cruzar la montaña.

Señaló que "el helicóptero fue prácticamente en una trayectoria directa hacia la parte superior de la montaña, donde se estrella. Ahí empieza a impactar con las primeras copas de los árboles, se desgarran parte de los tanques de combustible y del sistema eléctrico; ahí comenzamos a tener fuego en la aeronave y ahí empieza a haber claramente una fragmentación.

"En el primer impacto hay una fractura de la parte trasera de la aeronave, de la cola de ésta y, posteriormente, ya en los impactos subsecuentes, se empieza a ver una fragmentación mayor, se desprenden los patines, la parte inferior del fuselaje, se desprenden los rotores y, a muy poca distancia, se detienen finalmente los restos; (la nave) obviamente envuelta ya en la explosión y el fuego que se generó con motivo del propio impacto."

En tanto, el director de Servicios Periciales de la PGR, Miguel Oscar Aguilar Ruiz, precisó que como "a las ocho de la noche el Ejército estaba tomando el control total de la operación" (de rescate), por lo que los peritos llegaron al lugar del siniestro "aproximadamente a las 4:30 horas" del 22 de septiembre, a pesar de que según el subprocurador Gilberto Higuera el personal de la dependencia federal llegó "a las 22:15, percatándose de que el helicóptero se había impactado contra un cerro, originando daño total a la aeronave y la muerte de todos los que viajaban en ella".

Por último, el titular de la DGAC señaló que "los errores humanos están involucrados -pero no sólo de los pilotos- en aproximadamente 80 por ciento de los accidentes. Y buena parte de ellos, aproximadamente 40 por ciento, son del tipo (del ocurrido el 21 de septiembre)".

 
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