Usted está aquí: lunes 6 de marzo de 2006 Cultura La caja hallada en Churubusco sería una ofrenda colonial, señala experto

En la zona se realizaban ceremonias de adivinación del futuro, aseguran

La caja hallada en Churubusco sería una ofrenda colonial, señala experto

Pretenden que el hallazgo quede habilitado como ventana arqueológica

FERNANDO CAMACHO SERVIN

Ampliar la imagen Parte de las excavaciones Foto: Mauricio Marat

Dormida en las entrañas de la ciudad de México aún se encuentra buena cantidad de objetos y construcciones que dan testimonio del país que existió hace varios siglos. La mayoría se han encontrado en el Centro Histórico, pero también en otros rumbos hay piezas arqueológicas por descubrir.

Este es el caso de la caja de agua (especie de cisterna a ras de tierra) que un equipo multidisciplinario de investigadores descubrió la tarde del pasado miércoles en los jardines del Museo Nacional de las Intervenciones, ex convento de Churubusco, como se informó en estas páginas (2 de marzo de 2006).

El arqueólogo José Antonio López, coordinador del proyecto, detalló en entrevista con La Jornada cuál es el significado de este hallazgo, hecho por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de las universidades Nacional Autónoma de México (UNAM) y Autónoma Metropolitana (UAM), en el contexto de un programa financiado gracias a la beca Dumbarton Oaks, que otorga la Universidad Harvard.

La pieza hallada en el museo es una caja de agua del siglo XVI, del periodo colonial, en cuyo interior fueron encontrados restos de huesos humanos y piezas de cerámica, así como puntas de obsidiana y otras piedras talladas, lo que hace pensar que se trata de una ofrenda, aunque esta hipótesis todavía no se ha confirmado del todo.

Desde 1999 se conformó un equipo de trabajo para rescatar los jardines y el huerto de los placeres del ex convento de Churubusco, áreas verdes donde se pueden encontrar elementos arqueológicos que hablan de la época en que fueron concebidas, explicó López Palacios.

Luego de escanear el terreno mediante georradares y equipos de rayos láser, se delimitan las áreas donde probablemente se hallen objetos de interés histórico, para después realizar ahí una excavación minuciosa y fina, afirmó.

Churubusco, zona mágica

Además de huesos y objetos ceremoniales, los especialistas obtienen muestras de plantas y tierra que les permiten conocer qué se sembraba hace cientos de años, o si había lluvia o sequía. Este método de trabajo es considerado por Harvard "un paradigma de métodos, conceptos y técnicas para el rescate de jardines históricos en América Latina".

La región donde se ubica el Museo Nacional de las Intervenciones, edificio terminado en 1524 por iniciativa de los monjes franciscanos, siempre tuvo un gran simbolismo en el mundo prehispánico debido a que ahí acudían oráculos para realizar ceremonias de adivinación del futuro, en las cuales eran muy importantes los mantos acuíferos.

"Churubusco ha sido una zona mágica. Durante la época colonial, cuando los indígenas mantenían sus costumbres religiosas, ahí surgen chamanes y curanderos que utilizan pozos y manantiales para realizar ofrendas", lo que llevó a la Inquisición a prohibir esas prácticas y clausurar múltiples tomas de agua.

La caja de agua recién descubierta pudo estar situada cerca de un manantial, precisamente, y en ella se encontraron navajillas y puntas de flecha en obsidiana, además de una cuenta de piedra verde en forma de pescado, "magníficamente tallada", añadió el especialista del INAH.

Con respecto a la beca Dumbarton Oaks, dotada con 10 mil dólares, José Antonio López señaló que en el medio científico mexicano es poco conocido este premio, "pero en el exterior es muy peleado. Nuestro proyecto le ganó a universidades de Estados Unidos y Europa. Desafortunadamente, llegamos al final de la temporada de excavaciones, pero estamos buscando financiamiento para continuar" la labor.

El objetivo principal de los investigadores es dejar la caja de agua como ventana arqueológica y reconstruir el jardín como se vio en su época de esplendor, para disfrute de la comunidad.

"Ya se ha hecho este tipo de trabajo en el Patio de los Naranjos de Tepozotlán y el actual Jardín Botánico de Oaxaca, pero ahí privó el criterio presupuestal de los arquitectos, sin mucha fidelidad con lo que ahí había existido. Ahora queremos que el punto de vista sea totalmente arqueológico", concluyó.

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.