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Visitar la muestra en San Ildefonso, una opción para las vacaciones de verano

Recorrido de entusiastas espectadores por la estética de Raúl Anguiano

''Ilustrativa, interesante, magnífica'', ''son pinturas con las cuales podemos conocer el alma, los sentimientos y los compromisos sociales del autor'', entre los comentarios

CARLOS PAUL

Ampliar la imagen Visitantes en el antiguo Colegio de San Ildefonso admiran las obras incluidas en la exposición Raúl Anguiano: 1915-2006, que permanece abierta de martes a domingo en el recinto de Justo Sierra 16, Centro Histórico y concluirá el 10 de septiembre Foto: María Meléndrez Parada

Ampliar la imagen Visitantes en el antiguo Colegio de San Ildefonso admiran las obras incluidas en la exposición Raúl Anguiano: 1915-2006, que permanece abierta de martes a domingo en el recinto de Justo Sierra 16, Centro Histórico y concluirá el 10 de septiembre Foto: María Meléndrez Parada

En gustos se rompen géneros, reza el refrán. Una muestra de ello ocurrió el pasado domingo por la mañana, día nublado e irresistible para millones de personas -aficionadas o no-, que estuvieron frente a un televisor viendo la final del Mundial de Futbol entre las selecciones de Francia e Italia, mientras para otras fue la oportunidad de ir a escuchar un concierto o visitar un museo con toda tranquilidad, como sucedió con los que decidieron visitar el Antiguo Colegio de San Ildefonso para apreciar la exposición Raúl Anguiano: 1915-2006.

Poco antes de las 11 horas, escasos eran los paseantes y todavía menos los vendedores ambulantes que transitaban por el Zócalo y cuadras aledañas. Imagen contrastante con lo ocurrido el día anterior, cuando las calles del Centro Histórico se vieron desbordadas por los más de medio millón de simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador, candidato a la Presidencia, quien convocó y exigió limpiar los pasados comicios mediante el recuento de voto por voto.

Ese eco inmenso del reclamo ciudadano, para el domingo en la mañana, parecía estar arropado por la tranquilidad y un leve viento frío.

Quizá por el día y la hora, la mañana del domingo fue sorprendente ver sobre la calle de Donceles (por la que se llega al Colegio de San Ildefonso) muy poco tránsito y sólo dos o tres puestos ambulantes, cuyos encargados fumaban o ingerían un sencillo desayuno, descansaban sobre su mercancía, sin que sus gritos anunciando la mercadería se confundieran con el bullicioso ajetreo de entre semana.

El que sí llamaba la atención -por la hora y el día, y sobre todo por el aroma- era el puesto de consomé y barbacoa instalado en la esquina de la calle de Argentina. Algunos de los pocos que por ahí pasaban no se resistieron al tentempié.

Los nervios colgados de la prisa, la mañana de ese domingo se atrasaron algunas horas. Donde sí se apreciaba un pequeño hormiguero de personas -a pesar de la hora y el día- era dentro de las ruinas arqueológicas del Templo Mayor. Decenas de visitantes recorrían y admiraban el sitio. En tanto, por la calle de Justo Sierra sólo algunos jóvenes y familias dirigían sus pasos hacía el Colegio de San Ildefonso para admirar la obra del maestro Anguiano.

Visita a cuentagotas

A cuentagotas fluía la entrada de los visitantes, que no por ser pocos mostraban menor interés por conocer esta relevante exposición en la que, en palabras del fallecido pintor, se exhiben siete décadas de trabajo, el cual ha ''pasado por varios periodos: ingenuo, figurativo, sólido y riguroso con influencia de los tres grandes muralistas mexicanos, una producción con sentido social y crítico durante el Taller de la Gráfica Popular, otra con ideas surrrealistas, basada en mis sueños e imaginación y vuelta al clasicismo con temas de la realidad y centenares de retratos, así como pinturas inspiradas en las etnias de México".

En cada una de las salas dos o tres, cinco o siete personas a lo sumo observaban dichas obras con admirado silencio. ''Para ser temprano hay algo de gente", comentaría a las 11:30 de la mañana uno de los vigilantes.

Cerca de la una de la tarde habían entrado a la exposición poco más de 140 personas, entre amorosas parejas de jóvenes, compactas familias y grupos de amigos. Cifra que incluía a algunos que llegaron al Anfiteatro Simón Bolívar para disfrutar a las 12 horas de un concierto de jazz, el cual por una falla de energía eléctrica, se suspendió y eso les dio oportunidad de ver la exposición en la que se aprecia la fructífera trayectoria estética del maestro Anguiano, quien como dibujante, muralista, ceramista, escultor y grabador tiene un lugar privilegiado dentro de la plástica mexicana.

''Ilustrativa, interesante, magnífica", ''son pinturas con las cuales podemos conocer el alma, los sentimientos y los compromisos sociales del autor", ''son obras que nos muestran un México que muchos no conocimos", coincidían algunos visitantes, quienes con entusiasta curiosidad entraban, con placer la recorrían y agradecidos salían de esta singular exposición del maestro Anguiano, que concluirá el 10 de septiembre.

Raúl Anguiano 1915-2006 es una buena opción en este periodo vacacional. La cita es de martes a domingo, de 10 a 17:30 horas. Martes entrada libre. Antiguo Colegio de San Ildefonso (Justo Sierra 16, Centro Histórico).

 
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