Usted está aquí: lunes 24 de julio de 2006 Cultura Poco desarrollo de bibliotecas virtuales en América Latina

Una decena de naciones han puesto en el ciberespacio sus acervos bibliográficos

Poco desarrollo de bibliotecas virtuales en América Latina

Especialistas denuncian falta de interés de los gobiernos por digitalizar sus archivos de libros

MONICA MATEOS-VEGA

Argentina, Chile, Perú, Venezuela, Cuba, Panamá, México y recientemente Bolivia, son de las pocas naciones en América Latina que han lanzado al ciberespacio las versiones digitales de lo mejor de su acervo bibliográfico y que han convertido sus bibliotecas nacionales en el corazón de su memoria.

Esos países cuentan con páginas en Internet que hacen posible que bibliófilos e investigadores de todo el mundo husmeen, con relativa facilidad, en los fondos reservados de lejanos recintos para encontrar e inclusive hojear, ya sea libros raros del siglo XVII o textos incunables.

En contraste, el resto de los Estados de la región sólo cuentan con páginas que, en el mejor de los casos, ofrecen un catálogo electrónico, pero en las que no se puede ver, de viva imagen, los documentos antiguos que narran la génesis del continente. Existen países que ni siquiera cuentan con ese recurso en línea.

La falta de medios económicos o el desinterés por la difusión a nivel mundial del valioso acervo bibliográfico contenido en bibliotecas latinoamericanas, son los principales problemas que enfrentan naciones como Costa Rica.

La directora del Sistema Nacional de Bibliotecas de aquel país, Margarita Rojas, ha denunciado que cuenta con "una hemeroteca que se deshace entre las manos de los investigadores, colecciones de libros desactualizadas, edificios en mal estado, pocas computadoras, robos cada semana, dos bibliotecas cerradas y cinco pendientes de construir".

La situación más grave, añade, "es la de la hemeroteca de la Biblioteca Nacional, donde patrimonio irrecuperable, periódicos de 1833 a la fecha, se está desintegrando debido al uso y al paso del tiempo, y los investigadores no pueden consultar copias de ese legado porque, desde hace ocho años, la máquina para microfilmar el material está dañada".

Algo similar ocurre en Bolivia, cuya Biblioteca Nacional reúne unos 120 mil libros que datan de los siglos XV al XIX. De ellos, apenas cinco mil están catalogados.

El fondo documental más importante que posee proviene de la Audiencia de La Plata, con expedientes de abogados, información sobre minas e ingenios, legislación, extracción, conversión de moneda, así como datos de las misiones religiosas que se establecieron en esa región y expedientes de la Sublevación General de Indios de 1781.

La directora de la institución, Marcela Inch, ha dicho que "la colección de la Biblioteca Nacional (con sede en Sucre) sería más rica si funcionara. La ausencia del personal necesario sumado a la infraestructura y el presupuesto insuficientes, no pueden controlar de forma efectiva a las imprentas del país para reclamar los ejemplares que deberían enviarse a la biblioteca, por ejemplo".

No obstante, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) desarrolla desde el año 2001 el proyecto de la Biblioteca Virtual Iberoamericana y Caribeña que pretende unir 33 bibliotecas nacionales para ofrecer acceso vía Internet a colecciones básicas, en texto completo o imagen, representativas de la vida y la cultura de la región.

En el mismo tenor avanza el proyecto de la Biblioteca Digital Andina, impulsado por la Secretaría General de la Comunidad Andina, con el fin de reunir las obras representativas del acervo cultural de cinco países: Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. En la construcción de este portal electrónico participan 12 instituciones de la subregión (bibliotecas nacionales y de las universidades estatales y privadas), apoyadas por el Instituto Francés de Estudios Andinos.

Riqueza sin fronteras

La visita virtual a las bibliotecas digitales de América Latina lleva tiempo, no sólo por la lentitud con la que algunas páginas se despliegan en pantalla, sino porque la búsqueda requiere pericia para hallar las ligas correctas que llevarán a abrir las páginas del tesoro bibliográfico.

Por ejemplo, la información del sitio web de la Biblioteca Nacional de Colombia señala que esta institución "cuenta con 47 títulos de incunables. El más antiguo de ellos es un opúsculo de Santo Tomás denominado De la veracidad de la fe católica, publicado en Venecia en 1480 por Nicolás Jensen". No obstante, el documento no está digitalizado.

En otros casos, el tiempo invertido en la búsqueda ofrece gratas satisfacciones. Por la Biblioteca Nacional de Venezuela se puede "cibervagabundear" desde principios de abril. Su página de Internet, "en su primera etapa", ofrece "unos 190 documentos representativos de la cultura nacional: fotografías, mapas, partituras, biografías y bibliografías de autores del país, hojas sueltas y documentos venezolanos o venezolanistas sobre la Gran Colombia (1819-1830), material sobre literatura del siglo XIX, al igual que artículos de revistas y periódicos referidos a ciencias sociales y humanidades".

El portal digital de esta biblioteca fue creado con el software El Dorado (facilitado por la UNESCO), con el que se creó la ya mencionada Biblioteca Virtual Iberoamericana y Caribeña.

La Sala Virtual de Lectura de la Biblioteca Nacional de la República Argentina muestra en imágenes digitalizadas parte de su valioso Fondo Bibliográfico de la Sala del Tesoro: incunables, manuscritos, impresos antiguos, primeras ediciones, cartografía original de los siglos XVI al XVIII, publicaciones periódicas del virreinato del Río de la Plata, del siglo XIX a principios del siglo XX, libros raros, curiosos y en algunos casos únicos, parte de la biblioteca del general Manuel Belgrano y la colección donada por Mariano Balcarce perteneciente al general José de San Martín.

Destaca una importante colección de libros de viajeros, los cuales proponen al lector "un recorrido imaginario por las costas rioplatenses, la Patagonia y casi toda la geografía de Argentina y América Latina".

La cibervisita por la Biblioteca Nacional de Uruguay incluye el encuentro con libros raros, entre los que se destaca el libro pugilar de Galileo Galilei, la Carta a Madame de Lorena y la Encyclopédie ou Dictionaire Raisonné des Sciences, des Arts et des Métiers, editado en París en 1751.

Cuba presenta sus clásicos: libros, música, grabados y un rico fondo fotográfico "de carácter nacional y universal que abarca más de 100 mil imágenes, conformado inicialmente con colecciones de intelectuales como Manuel Pérez Beato, Ezequiel García Ensegnat, Mario Giral Moreno, Felix Lizaso y Antonio Iraizoz".

Se incluye la llamada Colección Cubana "integrada por acervos valiosos, como el de Generoso Funcasta, que trabajó como fotoreportero en las revistas Carteles, Bohemia y otras publicaciones nacionales entre 1920 y 1960; la colección del musicógrafo Alberto Muguercia, dedicada a músicos cubanos, la de los presidentes cubanos anteriores al 59; la del fotógrafo Fernando López Ortiz, que atesoró instantáneas de otros artistas del lente con imágenes correspondientes a finales del siglo XIX y comienzos del XX, así como otras colecciones particulares como la del musicólogo Frank García Montes sobre cantantes de ópera".

Por el momento, México ofrece al mundo por medio de la página de su Biblioteca Nacional los manuscritos del siglo XVI al XIX sobre los franciscanos, documentos relacionados con temas de carácter misional, fundación de pueblos y descripciones geográficas en el norte del país y el sur de Estados Unidos.

Este archivo era del antiguo convento de San Francisco de México, fue comprado en 1919 por Juan B. Iguíniz a Luis García Pimentel. Lo integran más de 150 cajas de manuscritos que se refieren a la Provincia del Santo Evangelio: documentación de colegios y conventos, fincas, capellanías, colonización, presidios, sublevaciones, reducción de los apaches, reales cédulas de virreyes, manuscritos de las misiones de las Californias, Nayarit, Nueva Vizcaya, Nuevo México, Sonora, Sinaloa y Zacatecas.

También se ha puesto en línea el proyecto de investigación Españoles en México en el siglo XIX, el cual tiene como propósito "rescatar y reconstruir la vida y la producción bibliográfica, hemerográfica y archivística de personajes españoles que contribuyeron de manera decisiva en la cultura. Este rescate se realiza a partir de la creación de una base de datos, de la digitalización de obras y documentos, y de la elaboración de tesis de licenciatura".

En los próximos meses el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (bajo cuya custodia se encuentra nuestra Biblioteca Nacional) planea el lanzamiento de una página web remodelada, la cual ofrecerá más títulos de su valioso acervo.

 
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