Usted está aquí: lunes 7 de agosto de 2006 Cultura Rescatan pinturas de origen olmeca de más de 2 mil 500 años

Fueron encontradas en una cueva que sigue siendo usada para ritos de la comunidad

Rescatan pinturas de origen olmeca de más de 2 mil 500 años

Los imágenes sufrieron el deterioro de grafiteros

Expertos buscan crear conciencia entre los vecinos para que protejan los restos

Sorprende el hallazgo de restos de esta cultura tan al sur

ANA MONICA RODRIGUEZ ENVIADA

Chilapa de Alvarez, Guerrero, 6 de agosto. Una serie de pinturas rupestres que datan de la época olmeca, plasmadas hace más de 2 mil 500 años en una cueva ritual de Oxtotitlán y que sufrieron deterioros por la intemperie, el vandalismo, los grafitis y el saqueo, se encuentran en proceso de rescate y conservación por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en una zona que aún exhibe vestigios de la sorprendente presencia de esa cultura en la zona del océano Pacífico.

El conjunto pictórico, que se ubica a mil 336 metros sobre el nivel del mar y al que sólo se accede tras 40 minutos de camino a pie desde la localidad de Acatlán, además de cruzar un río y largos sembradíos, que en la antigüedad eran las áreas habitacionales (1200 aC), fue descubierto en 1968 por David Grove y en su iconografía sobresalen aspectos vinculados con el culto al agua, la fertilidad y la agricultura.

En la cueva de Oxtotitlán también se observan restos de rituales que todavía se realizan en sus cavernas, como altares y ofrendas con flores -incluida una bandera nacional-, además de los fosos que han sido blanco del saqueo "tal vez en busca de algún tesoro".

Urbano Terrero Medina, integrante del Comité de Preservación del Patrimonio Cultural de Acatlán, comentó con reticencia que algunas de las prácticas rituales que se realizan en la zona son necesarias -según las creencias y tradiciones- para evitar la salida del demonio que habita en la cueva; además se colocan flores y se prende incienso. También en las áreas que bordean al cerro se efectúan fiestas tradicionales -como las de fin de año o las de mayo- con danzas y música.

Otro ejemplo, apuntó el poblador, "es cuando se prenden velitas en las cerca de 600 cruces de madera que se encuentran en los alrededores del cerro para evitar a los malos espíritus o para que los difuntos no estén llorando sobre el lugar en que murieron".

Al transcurrir de los siglos, explicó Sandra Cruz Flores, investigadora del INAH quien encabeza el rescate de las ruinas prehispánicos, han cambiado algunas manifestaciones de la ritualidad, pero el simbolismo continúa vigente.

"La cueva siempre ha sido visitada por gente de la localidad y de otras comunidades de la región y continúa siendo sede de algunos rituales y de actividades con sentido místico", señaló.

Tras la conclusión de la primera etapa del proyecto de conservación de las pinturas rupestres de Oxtotitlán, que se inició de manera formal en 2003 y se espera que concluya en 2010, Cruz Flores dijo que el programa de rescate y saneamiento comenzó tras el grave deterioro que tenían las pinturas, detectado en 2001, debido a cuestiones "de intemperismo -tanto físico como químico- debido al paso del tiempo, aunado a los problemas de aerosol y tinta indeleble que ocasionaron los grafiteros, el vandalismo, la abundante basura cerca de la cueva y al saqueo".

En Estados Unidos, añadió, se recuperó en una subasta un fragmento de pintura rupestre que "esperamos retorne después a su lugar original en la cueva".

Las imágenes que se encontraban grafiteadas y que también han sido restauradas de los daños de la acción del tiempo representan -en colores que van desde el negro a una gran paleta policromática- jaguares, búhos, venados, serpientes, caras con rasgos olmecas, figuras abstractas y rostros en perfil.

Una flor con rostro humano, huellas de pequeñas manos, la característica presencia olmeca de la cruz de San Andrés y diversos diseños zoomorfos y geométricos son, entre otras, las pinturas descubiertas a finales de la década de los 60, y según apunta la especialista existen todavía más obras en la profundidad de la cueva milenaria.

Entre las pinturas se aprecia una que muestra difusos detalles de lo que podría ser el antecedente de Tláloc, dios de la lluvia.

En fotografías captadas previas a la restauración, la especialista mostró las gráficas en que se leía sobre las pinturas un TE AMO, entre diversos mensajes y letras, generalmente escritas en rojo, y completamente perdidos, en rayas de color azul, varios paneles de la caverna sujeta a investigación.

Temporadas de preservación

Las cuatro temporadas de campo que se han realizado hasta ahora, explicó Cruz Flores, "se enfocaron a eliminar la presencia de grafitis sobre las pinturas originales que datan del 900 al 600 aC, frenar su deterioro, estabilizarlas, así como crear conciencia en la población, sobre todo entre los jóvenes, acerca de la importancia de las obras y de la necesidad de su cuidado y protección".

También, agregó, se continuará con la exploración de las cuevas que presentan diversas entradas y profundidades "porque en ellas podrían existir más pinturas rupestres".

Sobre la cueva de Oxtotitlán, que en 2004 estuvo incluida en la lista del programa World Monuments Watch de los 100 sitios en mayor peligro a nivel mundial, Sandra Cruz explicó en un recorrido consta de dos grutas: norte y sur, además de un grupo central, lugares donde están distribuidas las diversas pinturas, ha st a ahora identificadas como olmecas. De 10 paneles en que se dividieron las pinturas en la cueva sólo se ha trabajado en cinco, agregó la especialista.

"En posteriores temporadas se continuará con la investigación y el rescate de las obras que no han sido descubiertas." Para ello, el equipo que dirige Cruz Flores delimitó con pequeños recuadros algunos espacios para demostrar que aún son susceptibles de rescatarse otros dibujos, los cuales no se observan a primera vista.

Entre los detalles de la pintura rupestre, Sandra Cruz explicó que "algunas son esquemáticas, de diversos formatos y diseños; sobresalen los colores negro y rojo, la amplia paleta policromática que exhiben las figuras principales del frente rocoso del cerro".

Esas pinturas, dijo, son las más importantes, complejas y de mayores dimensiones del sitio; se trata de pinturas policromadas en rojo, verde, blanco y ocre en diversos tonos.

Una de ellas, la que se distingue a lo lejos del cerro -según apuntan las investigaciones-, es una persona "que pudo ser un gobernante o con un nivel jerárquico alto y se encuentra sentado en un trono que es el monstruo de la tierra".

Esa figura no alcanzó a ser deteriorada por los humanos debido a que se encuentra en la parte alta del cerro, pero las demás pinturas, al margen de las acciones negativas de los visitantes, presentan ennegrecimiento, filtraciones y cristalización de la misma piedra caliza.

Los mencionados elementos, dijo la especialista, impiden también observar las pinturas rupestres. "En muchas otras tampoco se distingue la figura y a ello han contribuido las condiciones naturales, además del aceite, agua o refresco que las personas han arrojado en las obras prehispánicas."

Los microorganismos y otras manchas grises que cubren las paredes de las grutas -donde habitan murciélagos, serpientes, insectos y diversas especies de arácnidos- también han ocasionado daños que se intenta revertir con el programa interdisciplinario del INAH, del ayuntamiento de Chilapa de Alvarez, la comisaría de Acatlán, el Comité de Preservación del Patrimonio Cultural de la localidad, y voluntarios.

Al respecto, Sandra Cruz dijo que se realizan programas alternos para que los mismo pobladores protejan su patrimonio y colaboren en las labores de mantenimiento y preservación. Para las acciones de protección del patrimonio arqueológico, pictórico y natural se han integrado estudiantes de restauración, además de ingenieros, geólogos, arqueólogos y biólogos.

Nuevo enfoque arqueológico

Ante las investigaciones en el área de la cordillera también -abundó- se tiene una nueva perspectiva sobre el estudio de regiones prehispánicas que comenzó a modificar las referencias históricas que se tenían sobre los olmecas, dado que sólo se conocían manifestaciones de este pueblo, considerado el origen de las culturas mesoamericanas, en el altiplano central y hacia las costas del Golfo de México.

Por ejemplo, continuó, en el caso de las pinturas rupestres de Oxtotitlán "encontramos figuras antropomorfas de animales como el jaguar o el murciélago, así como de personas, que en conjunto representan rituales que narran algún acontecimiento relevante". Y sitúa, añadió, a Guerrero en el mapa de la geografía histórica y etnográfica de los pueblos precolombinos.

"Hasta antes de esta interpretación, sólo se sabía que los olmecas se habían desarrollado en el altiplano central, en las costas del Golfo de México y hacia el sur, pero con esta información ahora se establece que esta cultura, también tuvo presencia hacia la zona del océano Pacífico."

El asentamiento de la cultura olmeca enclavado a menos de dos kilómetros de Acatlán, del que se encuentra separado de un río de aguas lodosas, abarcó alrededor de 67 hectáreas de las faldas y los alrededores del cerro donde, a decir de Sandra Cruz, existen fragmentos de terrazas y de diversas estructuras prehispánicas

Abundó: "Durante mucho tiempo se pensó que las pinturas rupestres olmecas eran un elemento aislado, pero ahora se reconoce como un asentamiento de la época del preclásico, cuya zona arqueológica se encontraba en las faldas del cerro donde se realizaban las actividades administrativas y cívicas".

Donde ahora se encuentran los sembradíos, añadió, estaba el área habitacional, y la cueva era el lugar en el que celebraban sus rituales los antiguos pobladores.

La cueva de Oxtotitlán no está abierta al público de manera formal por el INAH; quien desea verla debe acudir "a la comisaría municipal de Acatlán para registrarse y obtener información sobre el sitio y su visita".

Para llegar a la cueva se requiere salir de Acatlán y caminar hacia el río -que se puede cruzar por abajo si la corriente no está crecida o por arriba en una especie de angosto canal o de puentecito que, según bromean los habitantes, cada dos minutos tiembla-. Enseguida se inicia el camino por una angosta vereda que interna a los visitantes entre árboles y diversa vegetación. En el trayecto también se observan pastando chivas, burros y caballos.

A punto de culminar los 40 minutos en que se estima el recorrido, se llega a los sembradíos de maíz y de frijol y en ese nivel ya se observa el hueco donde se encuentran las pinturas rupestres y en su parte superior se aprecia la gama de colores de la figura del gobernante, que parece esperar a quienes van a subir por las escaleras que en 2001 fueron colocadas a instancias del entonces Instituto Nacional Indigenista, el cual también costeó los pasillos para caminar entre las grutas.

 
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