Usted está aquí: viernes 20 de octubre de 2006 Economía Sugiere el BID integrar remesas a la economía por medio de la banca

Sugiere el BID integrar remesas a la economía por medio de la banca

EDUARDO MARTINEZ CANTERO

El reto para el futuro de los envíos de dinero de Estados Unidos a México y a América Latina se encuentra en integrarlos a la economía formal por medio del sistema financiero, lo cual significaría que los sectores más pobres de la región accedieran a los servicios de la banca.

De acuerdo con la encuesta Dinero a casa, realizada por el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), 25 por ciento de los hispanos que dejaron sus países para trabajar en Estados Unidos estarían dispuestos a invertir gran parte de sus ingresos en vivienda, educación y servicios de salud para sus familiares en sus países de origen.

''Las remesas constituyen uno de los programas de alivio de la pobreza más amplios y efectivos del mundo'', de ahí la importancia de que las instituciones bancarias ofrezcan productos especializados para la población que recibe dinero desde territorio estadunidense, nación que representa las mayor generadora de divisas por este concepto, según cifras del organismo internacional.

El reporte del BID refiere que en América Latina y el Caribe unos 20 millones de hogares reciben transferencias, que podrían detonar el desarrollo de quienes los reciben y de sus comunidades.

En los últimos dos años los inmigrantes latinoamericanos que cada mes envían remesas a sus familiares se ha incrementado de 61 a 73 por ciento.

Pero ''siguen existiendo barreras como la desconfianza en las instituciones financieras y la falta de conocimiento y acceso a ese sector'', subraya el organismo, por lo que ''se debe crear una conciencia entre los emisores y receptores de remesas sobre el valor de contar con un buen historial crediticio, donde participen los gobiernos, las instituciones financieras y la sociedad civil''.

El documento presentado esta semana por el BID apunta que la edad promedio de las personas que mandan divisas a sus parientes ha disminuido en los últimos cinco años, ya que en 2006, 54 por ciento de los migrantes emisores tienen menos de 35 años, en comparación con 48 por ciento que prevalecía en 2001. De estos, los más jóvenes son de origen mexicano y centroamericano.

 
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