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Declaración del Zócalo, compromiso de unidad de las organizaciones participantes

La reforma social y democrática del Estado es una tarea fundamental

''Iniciamos una nueva etapa de lucha por las demandas de los sectores mayoritarios''

Ampliar la imagen La marcha contra la carestía y por la soberanía alimentaria logró la unión de sectores tradicionalmente antagónicos Foto: José Carlo González

1. Las organizaciones campesinas, sindicales, civiles y políticas que convocamos a esta histórica manifestación de los diversos sectores de la sociedad, de los hombres y mujeres del campo y la ciudad, declaramos ­de manera plural y unitaria­ que iniciamos una nueva etapa de lucha por las demandas de los sectores mayoritarios de la sociedad mexicana.

2. Es evidente lo que desde hace años sosteníamos: el modelo económico que se impuso al país no es viable y hoy está en crisis. El estancamiento económico, la incapacidad para generar los empleos necesarios, el deterioro del salario, la falta de competitividad internacional y la pérdida de la soberanía alimentaria son algunos de los múltiples problemas derivados de su aplicación. Mientras que en otros países están buscando alternativas para sustituir las políticas neoliberales, en México el gobierno se ha quedado a la zaga e insiste en aplicar un modelo que, después de un cuarto de siglo, ha demostrado su ineficiencia e inequidad, convirtiéndose así en uno de sus últimos defensores en el ámbito internacional. Al actuar de esta manera no nos representa ni defiende nuestros derechos.

Sólo podremos ponernos a la altura del siglo XXI si realizamos los cambios profundos que la situación requiere y el pueblo demanda. Urge avanzar hacia un modelo incluyente, equitativo y no discriminatorio.

3. No se puede continuar con una política que, ante nuevos problemas, responde con las viejas recetas desreguladoras y privatizadoras que implican menor capacidad del Estado para cumplir con sus obligaciones y mayor subsidio a los capitales ineficientes. No se puede continuar sacrificando a generaciones de mexicanos y mexicanas, destruyendo al campo y a la industria, dejando a los jóvenes sin futuro y profundizando las desigualdades que niegan viabilidad a nuestro país en el contexto internacional.

4. Tampoco es admisible que la única respuesta a los movimientos sociales, surgidos como consecuencia de la descomposición política asociada al continuismo, sea la represión. Necesitamos hacer prevalecer los derechos humanos ante cualquier decisión política, y la negociación ante el uso de la fuerza. Frente a la política excluyente y represora habrá que oponer la defensa integral de nuestros derechos y nuestras libertades.

5. Es imprescindible democratizar la economía y superar el estancamiento en
la democratización de la política. La reforma social y democrática del Estado es hoy, más que nunca, una tarea fundamental. Para alcanzarla se requiere de un nuevo pacto social incluyente. Nadie, ni aun los que afirman haber ganado las elecciones, tienen derecho al monopolio de las decisiones públicas. El nuevo pacto social que estamos demandando deberá darse de cara a la nación; ni las pláticas palaciegas ni los acuerdos cupulares sirven para construirlo; lo que se requiere son nuevas formas institucionales que permitan la inclusión de los diversos actores en las decisiones públicas con capacidad para participar de las decisiones y no sólo para ser consultados.

6. Planteamos un nuevo pacto social que modifique la política económica para asegurar la inclusión social, la equidad, la competitividad internacional, el empleo y la alimentación de todos los mexicanos, así como el control y la administración eficiente de la nación sobre sus bienes básicos y estratégicos. Ello implica cambios en la política social para pasar de la caridad pública al reconocimiento pleno de los derechos de toda la ciudadanía. La nueva política social deberá apoyar las capacidades productivas y organizativas de los diversos sectores sociales; pondrá en el centro a la educación laica, gratuita y de calidad, así como a la seguridad social. Este nuevo pacto incluye cambios en el ámbito electoral y en el régimen político para dar seguridad a la ciudadanía sobre el resultado de su voto, para promover la democracia, para hacer viables y efectivos los acuerdos entre poderes y entre órdenes de gobierno, y para democratizar el mundo del trabajo, evitando toda injerencia gubernamental en la vida interna de las organizaciones sindicales, campesinas y civiles. Todo lo anterior deberá incorporarse en el Plan Nacional de Desarrollo, para lo cual se requiere la participación de toda la sociedad y no sólo de las elites.

7. Las condiciones inmediatas para avanzar en la construcción del nuevo pacto social son: I) Hacer del campo la prioridad, revirtiendo su destrucción, apoyando a los pequeños y medianos productores y recuperando la rectoría del Estado, para así fortalecer la soberanía alimentaria; demandamos la actualización del Acuerdo Nacional para el Campo; II) Es imprescindible la renegociación del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, excluyendo del mismo los productos alimenticios básicos, estableciendo un programa emergente de fomento a su producción, garantizando la protección al ambiente y a la biodiversidad; III) Frenar el aumento en los precios de los bienes básicos, castigando a los responsables de su artificial incremento; pactar un aumento salarial de emergencia que compense la pérdida del poder adquisitivo; IV) Impulsar políticas de gobierno para la generación inmediata de empleos formales con salarios dignos que propicien la reactivación del mercado interno; V) Crear espacios institucionales para que los distintos sectores sociales participen eficazmente en las decisiones sobre las políticas públicas; VI) El gobierno deberá comprometerse a detener la respuesta represiva a los movimientos sociales, evitando en todo momento la violación de los derechos humanos para así cumplir estrictamente con los convenios en la materia a los que se ha comprometido el Estado mexicano.

8. Nuestras demandas son claras y viables; este acto no es sino el inicio de la respuesta social al deterioro de la vida pública. Continuaremos articulando las diversas expresiones sociales, vinculando la protesta con la propuesta, el diálogo con la movilización, las demandas de soluciones inmediatas a los problemas con los planteamientos de mediano y largo plazo, la expresión de las grandes organizaciones sociales y políticas con la participación del ciudadano individual, el campo con la ciudad, las nuevas con las viejas generaciones, los hombres con las mujeres, la reivindicación nacional con la presencia internacional. La palabra con la acción.

9. Llamamos a toda la población del país a expresarse, a discutir, a construir la amplia unidad social que se requiere para impulsar las reformas necesarias y promover la más amplia solidaridad con los movimientos sociales, las revisiones salariales y contractuales; sólo así podremos alcanzar el anhelado bienestar de todos y todas, darle un futuro a las nuevas generaciones y democratizar la vida pública. Hoy demandamos la soberanía nacional, tanto la alimentaria como la energética, la defensa del salario y del empleo; estos son los primeros pasos para construir un gran acuerdo nacional que se transforme en el nuevo pacto social que a todos beneficie.

¡Viva la unidad social que lo hará posible! ¡Viva el pueblo soberano! ¡Viva México!

México, DF, 31 de enero de 2007.

Listado de las organizaciones convocantes:

Consejo Nacional de Organizaciones Rurales y Pesqueras (Conaorp), Frente Sindical Mexicano (FSM), Coalición Ciudadana Nacional (CCN), Consejo Agrario Permanente (CAP), Unión Nacional de Trabajadores (UNT), Consejo Nacional de Organizaciones Campesinas (Conoc), Frente Amplio Progresista (FAP)

 
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