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Auge de instituciones de baja calidad en el centro y sur del país, alertan expertos

Universidades privadas controlan ya más de 30% de la matrícula nacional

Muchas carecen de programas de estudio sólidos

La vigilancia de la SEP es laxa, advierten

LAURA POY SOLANO/ I

Ampliar la imagen Los jóvenes rechazados de las instituciones públicas de educación superior son los principales "clientes" de las escuelas de baja calidad. Imagen de archivo Foto: Cristina Rodriguez

La creciente expansión de universidades particulares de baja calidad, es decir, aquellas que no cumplen con planes y programas que garanticen una formación académica sólida o carecen del reconocimiento de validez oficial de estudios (Revoe), alcanzó en una década un desarrollo "imparable" en entidades del centro y sur del país, con un "enorme potencial de clientes (estudiantes)", advierten especialistas en temas educativos.

Estas instituciones, conocidas como universidades patito, no sólo tienen un mercado "floreciente"; también carecen de un "verdadero marco regulatorio que certifique que la educación que ofrecen es de calidad".

De acuerdo con el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, de la Universidad Nacional Autónoma de México, y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), las universidades privadas atienden 33 por ciento de la matrícula nacional en licenciatura, es decir, poco más de 640 mil jóvenes. De continuar con esta tasa de crecimiento, en 2010 atenderán 40 por ciento.

Los expertos afirman que a pesar de este crecimiento "imparable", muy pocas han certificado sus planes y programas de estudio. De las mil 500 instituciones de educación superior particulares creadas en los pasados 10 años, sólo 24 forman parte de la ANUIES y 113 de la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior.

De acuerdo con la Ley General de Estudios y el acuerdo 279 de la Secretaría de Educación Pública (SEP) -que contienen los trámites y procedimientos para otorgar el Revoe en la educación superior-, las instituciones particulares deben acreditar la preparación de sus profesores para impartir cátedra, además de contar con instalaciones que satisfagan condiciones de higiene, seguridad y pedagogía que la autoridad determine.

También es necesario presentar los planes de estudio que impartirán. En el caso de la licenciatura, deben cumplir con un programa de aprendizaje mínimo de 2 mil 400 horas, de 300 en el caso de las maestrías y de 600 en los doctorados.

Revoe, criterio laxo

Carlos Muñoz Izquierdo, director del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación, de la Universidad Iberoamericana, afirmó que las universidades particulares que más crecieron en la pasada década fueron las "medianas y pequeñas, en particular en la zona metropolitana del Valle de México (ZMVM), pero también en el centro y sur del país".

Aseguró que en ese periodo crecieron a una tasa muy superior que las instituciones públicas en esas mismas regiones, en gran medida por la demanda de espacios en las entidades del sur, donde no existe un incremento de la oferta educativa y al mismo tiempo se concentra la población de escasos recursos.

Autor, junto con la ANUIES, del estudio Desarrollo y heterogeneidad de las instituciones de educación superior particulares (publicado en 2004), Muñoz Izquierdo destacó: "al analizar el nivel de cumplimiento de los requisitos mínimos de estas universidades y evaluar si cuentan con una planta docente de tiempo completo, instalaciones adecuadas y un currículum actualizado, encontramos varias cosas. Entre otras, que los criterios que utiliza la SEP para otorgar el Revoe son muy laxos; no es que se aplique mal, simplemente no contempla exigir una planta docente de tiempo completo, lo que abre la puerta para que muchas instituciones operen sólo con personal de asignatura".

Añade que el acuerdo 279 de esta dependencia, publicado el 10 de julio de 2000 en el Diario Oficial de la Federación, "es bastante laxo, y no se ha modificado pese a que las propias autoridades educativas reconocieron que es un serio problema que cualquier universidad autónoma del país y los gobiernos de los estados, además de la SEP, puedan incorporar a universidades privadas u otorgar el Revoe a programas de estudio".

En los hechos, agregó, no existe "uniformidad en los criterios para otorgar la incorporación o el Revoe, ya que por ley estos reconocimientos tienen validez en todo el país, pero nadie regula a los particulares para garantizar que aplican los programas y cuentan con profesores calificados".

Con esta dinámica "no queda más que exigir el reconocimiento más allá del Revoe, además de demandar la acreditación de los planes y programas de estudio que garanticen a los alumnos una educación de calidad y evite, en la medida de lo posible, los llamados fraudes educativos".

Universidades baratas

Con una sólida estrategia publicitaria y un mercado en expansión, las universidades patito ofrecen a miles de jóvenes carreras técnicas y licenciaturas que se cursan en tres años. Anuncian colegiaturas bajas y bolsa de trabajo, pero no "advierten a sus clientes si cuentan con el Revoe, si son instituciones incorporadas o si están tramitando su solicitud", afirman estudiantes y profesores consultados.

María de la Luz, alumna del séptimo semestre de contaduría en una institución de este tipo, admite el riesgo de ser víctima de fraude educativo, pero acudió a una institución de baja calidad porque "es la única opción si queremos tener una licenciatura".

Su historia se repite en muchos casos. Pertenece a una familia sin recursos y fue rechazada de una universidad pública. "Mi familia no tenía recursos para pagarme una escuela particular, así que busqué un empleo, pero yo quería seguir estudiando y me dijeron que entonces los gastos correrían por mi cuenta."

Sin información ni autoridades que exijan a estas escuelas programas y planes de estudio de calidad y una planta docente capacitada, la mayoría de los potenciales "clientes" acude por su cuenta a las universidades particulares "más recomendadas".

"Lo primero en lo que me fijé -sigue- es que la institución me ofrecía horarios flexibles, es decir, cuatro horas por la mañana o por la tarde; estaba cerca de mi trabajo y era barata.

"Esta universidad me la recomendaron mucho, pero luego me di cuenta de que es otra cosa: no tiene planes de estudio actualizados ni cumple con las horas pactadas de laboratorio de cómputo, además de que las bibliotecas son pequeñas y los libros obsoletos."

María paga en promedio entre mil 500 y 2 mil pesos mensuales de colegiatura, además de la inscripción semestral (mil 500) y los gastos de gestión de documentos (mil 500 pesos más)

Crecimiento acelerado

De acuerdo con la ANUIES, entre 1985 y 2001 la matrícula de la universidades particulares creció seis veces más que la de instituciones públicas, lo que generó que en menos de dos décadas su cobertura creciera de 15.7 a más de 30 por ciento a escala nacional, en particular en los estados del sur-sureste del país: Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán.

Las universidades particulares menos numerosas son las que tienen menos de 500 alumnos y las que más crecieron son las de entre mil y 2 mil estudiantes, las cuales se concentran en el noroeste, noreste y centro-occidente del país. En la ZMVM el crecimiento se concentró en planteles pequeños y en el centro-sur proliferaron las instituciones particulares con una matrícula que oscila entre 500 y mil alumnos.

 
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