Usted está aquí: jueves 12 de julio de 2007 Política La reforma fiscal traerá fondos para Edomex y DF, asegura Calderón

Arremete contra López Obrador y Ebrard por la "falta" de obras en la capital

La reforma fiscal traerá fondos para Edomex y DF, asegura Calderón

CLAUDIA HERRERA BELTRAN

Chalco, Méx., 11 de julio. Arropado por una concentración de habitantes de barrios pobres, el presidente Felipe Calderón exigió al Congreso de la Unión que ponga de su parte y apruebe la reforma fiscal para que se construya el tren suburbano, que -afirmó- marcará la diferencia con respecto a otros gobiernos que no invirtieron en transporte masivo y provocaron caos en la ciudad de México.

En abierta crítica a los gobiernos perredistas del Distrito Federal, como el de Marcelo Ebrard y el anterior de Andrés Manuel López Obrador, aseguró que los recursos provenientes de la reforma fiscal también servirán para realizar más obras de infraestructura en el valle de México, antes de que sea demasiado tarde y se siga hundiendo la ciudad por la sobrexplotación de los mantos acuíferos.

Esto se tiene que hacer antes de que sobrevenga una catástrofe, debido a que ha habido desatención de todas las administraciones, arremetió, y con ello reiteró los cuestionamientos que hizo hace dos semanas a Ebrard.

Aunque en su discurso plasmó constantes críticas a administraciones pasadas, señaló que no quiere mirar atrás, sino poner la vista adelante y empujar el diálogo con las distintas fuerzas políticas para hacer obras en beneficio de la población metropolitana.

Calderón fue agasajado por el gobernador del estado de México, el priísta Enrique Peña Nieto, quien hizo constantes declaraciones de respaldo durante el acto, al cual asistieron unos 2 mil 500 habitantes de las zonas pobres de municipios como Chalco, Amecameca, Atlautla, Ayapango y Chimalhuacán, que lanzaron porras y halagos a ambos mandatarios.

De manera que la firma de un convenio para iniciar los trabajos de construcción del tren suburbano (que conectará el estado de México con el Distrito Federal) fue convertida en mitin.

Los organizadores echaron mano de las huestes priístas, como evidenciaron las camisetas rojas que llevaban puestos muchos de los asistentes, en las que figuraban logotipos del PRI, de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares y hasta nombres de ex candidatos de ese partido.

Protegidos por cientos de elementos policiacos y del Estado Mayor Presidencial que custodiaron el lugar -adentro, vallas metálicas cercaron al público-, Calderón y Peña Nieto gozaron de la bulla.

Ante ese auditorio, el Presidente celebró la firma del convenio y de inmediato lanzó sus dardos contra las administraciones perredistas en el Distrito Federales: "Pienso que si diversos gobiernos, de distinto signo, hubieran invertido en estos sistemas suburbanos de trenes, la ciudad sería menos caótica, contaminaría menos y habría mucho más calidad de vida".

La "querencia"

Contento también porque estaba en una zona de su "querencia" -en Ayapango está un rancho de sus suegros, que ha sido casa de descanso de la familia Calderón-Zavala-, se enorgulleció de que desde que era director de Banobras apoyó al transporte masivo.

Peña Nieto aludió al Metrobús, obra de la administración perredista, como un futuro entronque con el tren. Calderón no lo mencionó y dijo que el tren suburbano colocará a la zona metropolitana a la altura de las urbes más modernas del mundo, ya que va a unir la línea 4 del Metro con Jardines de Morelos y la Línea A, en Chalco, lo cual beneficiará a medio millón de habitantes.

También tomó a medias la sugerencia del gobernador Peña Nieto de que esta obra se llame "tren transmexiquense bicentenario", porque dijo que le agradaba la idea de "celebrar como Dios manda" el centenario y bicentenario de la Independencia de México, nombrando a este transporte "tren suburbano bicentenario".

Aunque para que eso ocurra pasarán tres años, según explicó el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, quien indicó que el estado de México y el gobierno federal concluirán los estudios en octubre, para lanzar la licitación a finales del presente año, luego de lo cual las obras se inciarán en 2008 y podrían concluir en 2010.

Al señalar que la inversión total del proyecto en sus primeras etapas asciende a 7 mil 500 millones de pesos, Calderón advirtió que estos recursos van a estar garantizados si el Congreso de la Unión también pone de su parte y aprueba la reforma fiscal que propuso a los legisladores.

Luego de las críticas que empresarios y políticos han hecho a su iniciativa, expuso que es indispensable que todos discutan con sensatez cómo mejorarla y enriquecerla, pero pidió cobrar conciencia de que no se puede esperar más tiempo para construir obras en beneficio de la gente.

No obstante que reprobó la falta de obras en el Distrito Federal, aseguró que los mexicanos demandan a los políticos de PAN, PRI, PRD o PT, o del partido "que sea", que se entiendan. "A la gente lo que le interesa, más que los discursos de los políticos, son las obras concretas, cómo nos ponemos de acuerdo para el transporte, las universidades y las carreteras", concluyó.

 
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