Usted está aquí: sábado 28 de julio de 2007 Cultura Un santo bebedor

DISQUERO

DISQUERO

Un santo bebedor

Después de la hermosa, intensa, devastadora Suite Lírica, de Alban Berg (1885-1935), quien formó parte del fantástico mundo del arte vienés y entre cuyos amigos figuraron el pintor Gustav Klimt, el escritor Karl Kraus, el filósofo Theodor W. Adorno (su alumno) y los compositores Gustav Mahler, Alexander von Zemlimsky, Franz Schrek, Anton Webern y Arnold Schoenberg (su maestro), el Kronos Quartet grabó otro disco contrastante con el anterior, como suelen eslabonar sus grabaciones, una y media cada año prácticamente, si dividimos 43 discos entre 34 años de carrera fulgurante.

El disco en cuestión se titula Harry Partch: U. S. Highball (siempre bajo la marca Nonesuch) y es uno de esos experimentos formidables del Kronos cuando presentan músicas inimaginables, y en este caso un nuevo descubrimiento para el público masivo, que desconocía hasta ahora la obra de uno de los más grandes compositores estadunidenses de la historia por cuyas características, las de su obra y su persona, está relegado precisamente de la historia debido a su tremenda carga de ironía, antisolemnidad, ímpetu salvaje y un sentido contracultural extremo.

El maestro Harry Partch (1901-1974) es eso, uno de los grandes héroes de la contracultura, un santo bebedor, un borracho irredento a la manera de Charles Bukowski e igualmente genial. Fue un vagabundo, un homeless y más exactamente un hobo, como se conoce a los habitantes de las calles y de los trenes, bebedores consuetudinarios que se refugiaron en las locomotoras y junto a las vías de los ferrocarriles durante la Gran Depresión.

Allí produjo Partch sus grandes obras maestras, la mayor parte de las cuales las juntó, las puso en un gran recipiente metálico de desecho y sencillamente las quemó. Este era, en sus propias palabras, su credo y su doctrina: ''Mi trabajo se emparenta con la actitud del hombre primitivo, que encuentra magia en los materiales comunes que le rodean, construye sus instrumentos, tan visualmente hermosos y les infunde la magia del sonido y la belleza de las expresiones cotidianas, su ritual y su drama, para darle un mayor significado a su vida. Esta es mi trinidad: sonidos mágicos, belleza visual, experiencia-ritual". Hela aquí, en disco compacto.

 
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