Usted está aquí: lunes 17 de septiembre de 2007 Cultura Las copias usa la clonación para revisar conflictos entre padres e hijos

El próximo fin de semana termina la temporada de la obra en el Teatro Helénico

Las copias usa la clonación para revisar conflictos entre padres e hijos

Mediante el adelanto científico un hombre busca corregir errores en la crianza de su vástago

Carlos Paul

El polémico tema de la clonación sirve de contexto para plantear los conflictos y las consecuencias emocionales que se generan dentro de las relaciones familiares; en la puesta en escena de Las copias, obra de la dramaturga inglesa Caryl Churchill, dirigida por Mario Espinosa, que se presenta en el Teatro Helénico.

La autora es una de las más reconocidas dramaturgas británicas, cuyas obras se “distinguen por jugar con el tiempo y el lenguaje, con ese humor inglés, que a veces no se sabe si lo dicho es en broma o es en serio”.

En este caso, dos son los grandes temas en torno a los que gira su texto, explica Espinosa. “El mito fáustico, pero actualizado, el cual se ve reflejado en un cruel padre (Luis Rábago), que se desentendió, fue agresivo y abandonó a su hijo en un orfanato, y que para corregir su culpa, su error, y volver a empezar una nueva relación con él, firmó un contrato para que éste fuera clonado, copia a quien dedica su protección y cariño”.

Lo que el padre ignora es que en el hospital, los especialistas hicieron un lote “de 10 o 20 personas”, que viven y están dispersos por la ciudad, y aunque el hecho generará cierto conflicto en el padre, la historia se centra en “los hijos”, que aun cuando son iguales, su carácter es diferente, pues sus vidas han transcurrido en ambientes variados y tomado distintos rumbos.

Iceberg de emociones

Rodrigo Murray encarna aquí a tres personajes; al hijo original y a dos clones, y como genéticamente es la misma persona, “la interpretación actoral debe permitir al espectador distinguirlos”, explica el director del montaje.

Es una obra escrita en forma de iceberg, “las palabras sólo dejan ver una pequeña parte de la totalidad. El discurso de los personajes es en ocasiones desarticulado, divagan y padecen insatisfacción constante. Son más sus emociones las que construyen el propio conflicto”.

Otro de los temas se ve reflejado cuando los hermanos se encuentran. La historia de Caín y Abel “adquiere nuevos matices en medio de la relación profunda, dolorosa y misteriosa de un padre y su(s) hijo(s)”. Como en el relato bíblico, uno de los hijos es amado y el otro rechazado. “Esa tensión, ese conflicto, es el que también está presente”.

La clonación “sirve de contexto para esas historias, en las que se plantean las distintas formas de vivir la paternidad y las relaciones entre hermanos. La clonación en este caso, no implica la estandarización emocional del ser humano”.

“Lo más hermoso de la obra –expresó Murray– es que hay cosas que no se pueden clonar, como el amor, el odio o la felicidad.”

Con la traducción de Antonio Castro, las actuaciones de Luis Rábago y Rodrigo Murray, escenografía y vestuario de Gloria Carrasco, iluminación de Ángel Ancona, música original de Eduardo Piastro, Las copias concluye su temporada el próximo fin de semana, en el Teatro Helénico, avenida Revolución 1500, San Ángel. Viernes, a las 20:30 horas, sábado a las 19 y domingo, 18 horas.

 
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